LLEVANDO LA CONTRARIA A LA NATURALEZA

Publicado en Instruir Deleitando el 5-Noviembre-2009 por warbriel

“Odio a las ballenas,
estúpidas ballenas,
que se extinga su especie
no me da ninguna pena”
(Rafa Corega)

1817-Bucardo_Cuvier_KWÉrase una vez una raza de cabra autóctona del Pirineo Aragonés: el bucardo.
A base de caza intensiva, destrucción del medio y ese tipo de cosas, los efectivos de nuestra cabra cayeron en picado. Preocupada por perder su patrimonio natural, la Administración Aragonesa tomó cartas en el asunto:

-Coño, qué mal rollo si se nos extingue la cabra-dijo el organismo público-Venga, llamadme ahora mismo a unos veterinarios y que me hagan un estudio sobre ese bicho y, ya que están, que me cuenten cuántos quedan. Y rapidito.

Ahora mismo” y “rapidito” son términos muy ambiguos en el lenguaje de la Administración. Ahorraremos ironías y comparativas de mal gusto con la velocidad de los glaciares y pasaremos directamente al resultado que trajeron los veterinarios:

-Señora Administración-dijo el portavoz de los veterinarios haciendo una genuflexión-Hemos subido montañas nevadas y atravesado oscuros bosques, hemos bajado a los barrancos más profundos y nos hemos adentrado en repugnantes pantanos, nos hemos asado al sol y nos hemos jodido de frío, hemos corrido delante de osos, lobos, mosquitos y lugareños. Hemos perdido a una docena de los nuestros (nadie los llore, hay veterinarios de sobra para los que hacen falta) pero podemos concluir que en el Pirineo Aragonés quedan… cinco bucardos.

La Administración se llevó un gran susto al oír el dato pero pronto se recompuso y puso en marcha un procedimiento de emergencia. Sin embargo, las cabras no viven eternamente y en el tiempo que tardó la Administración en reaccionar ocurrió una desgracia:

-Señora Administración-dijo un pobre veterinario sudando de nervios-Que mientras Vuestra Merced se tomaba su tiempo han muerto dos bucardos. Quedan tres. Hembras.

bucardoLa Administración entró en cólera y castigo justamente a aquel veterinario traidor y agorero que pretendía socavar su autoridad con negras y venenosas mentiras. Una vez hecho esto, el organismo público continuó con el procedimiento de emergencia. Nuevamente, simplificaremos el asunto y omitiremos todo lo relativo a permisos, periodos de espera, legislaciones, comités, despachos, cafés y crucigramas y pasaremos a lo que ocurrió a continuación:

-Cojones, no podemos dejar desamparadas a las pobres cabritillas-dijo la Administración con su voz de campana de bronce-Movilizad a ingenieros, biólogos, veterinarios, pastores, latifundistas y periódicos para construir un enorme parque natural que llenaremos de cámaras de vídeo para poder vigilar y monitorizar a nuestros animalitos predilectos.

Y se hizo su voluntad. A velocidad administrativa para más señas.

-Sea pues-dijo la Administración observando su obra y viendo que era buena-En este lugar recogido y protegido esas tres cabras podrán vivir a salvo y reproducirse como las estrellas del firmamento…
-Señora Administración-dijo un veterinario a su lado-pero es que lo de que tres cabras hembras se reproduzcan es como muy jodido…
Adeptes11-Hombre de poca fe, ¿acaso dudas?-dijo la Administración castigando a aquel veterinario malcarado y vil-En mi sabiduría he decidido cruzar a las bucardas con otras cabras para así poder recuperar la especie autóctona.
-Si las cruza con otras cabras lo de especie autóctona me parece que nos lo quitan, oiga-insistió el malvado veterinario llevándole la contraria-Y con tres putos bichos va a haber que meter sangre nueva a containers…
-¡Cállate, descreído, y que se haga mi voluntad!-rugió la Administración-¡Traed a las cabras!
-Querrá usted decir “la cabra”-apostilló el veterinario canalla-Mientras teníamos esta conversación (a velocidad administrativa, no lo olviden) han muerto dos. Sólo queda la vieja.

Pero la Administración jamás se detenía cuando se ponía en marcha y su voluntad se hizo: las cámaras del parque empezaron a funcionar. Y funcionaron durante quince días, lo que tardaron en descubrir a la última bucarda en la orilla de un río aplastada por un árbol caído.

Pero la Administración decidió que la Naturaleza no tenía razón y que pese a aquella opinión que había dejado caer sobre el bucardo (opinaba más o menos lo mismo de los dinosaurios) se haría su voluntad. Vaya si se haría:

-¡Coged el cuerpo del último bucardo, perros veterinarios!-ordenó la Administración-¡A este lo clonamos como que hay Dios (es decir, Administración)! ¡Habrá bucardos por mis burocracias!
-Pero, Poderosa Entre las Poderosas-apostilló un infame veterinario siempre contento de complicarle la vida-Si hacemos mil copias de una misma cabra hembra y encima la cruzamos con otros bichos tendremos un montón de medio-hermanos con la misma madre genética. Eso no va a ninguna…
-¡Que me clonen a la cabra y que me cuelguen a este bocazas de un pino!

Y la clonaron. La cabritilla vivió 15 minutos y murió de un fallo pulmonar.

Naturaleza 2-Administración 1

Game Over. Insert Coin.

Bucardo pirineos

Si alguien muere, por algo será.
No juguéis a ser Dios.
Ni siquiera la Administración puede.

(esto es una historia lamentablemente real)

OBLITERA QUE ALGO QUEDA

Publicado en Cuentos de Gabrielowsky el 2-Noviembre-2009 por warbriel

Magrimm el Matador se dejó caer contra la pared resoplando como un toro jadeante. La sangre y los restos del centenar de enemigos que yacían a su alrededor lo cubrían de pies a cabeza goteando por sus barbas y sus músculos. Su pelo estaba pegajoso y sus numerosos tatuajes eran casi invisibles bajo la capa de despojos. Tenía el sabor de la muerte en la boca.
Lo único que permanecía limpio y brillante en aquella sala era la monstruosa arma que colgaba de su mano: la Obliteradora.
Aquella enorme espada con ojos, cuernos y colmillos jamás se manchaba de sangre. Parecía que se la bebía. Una serpiente de cobre se prolongaba desde su mango enroscándose en torno a la muñeca de Magrimm, clavando sus fauces en su antebrazo e impidiéndole soltarla. La debilidad que le invadía cada vez más a menudo cuando empleaba aquel artefacto diabólico le hacía preguntarse si le chuparía la sangre, le arrancaría el alma, le inyectaría veneno o todo a la vez.
Magrimm Mirando los restos descuartizados de los hombres bestia, Magrimm no podía sino asombrarse del poder que le concedía la Obliteradora pero a veces se preguntaba si había sido una decisión juiciosa cambiar su fiel hacha Comesesos por aquella monstruosidad que le empujaba a la masacre y la vorágine.
Había sido la decisión menos mala, se repetía una y otra vez.
La masacre de su clan, los enanos Cabeza de Yunque, había exigido que tomara medidas drásticas: hacer el juramento de los matadores e intentar morir en combate (la lógica aplastante de los enanos les impedía sencillamente suicidarse o luchar para perder) buscando la venganza. Sin embargo, la horda de hombres bestia del bosque de Terein-Gaar era un adversario demasiado grande incluso para un enano pasado de vueltas.

Hasta que encontró la Obliteradora.
Desde entonces, su ansiado combate final que pusiera fin a su triste existencia se había pospuesto hasta lo indecible. Ya no luchaba: participaba en masacres. Y delante de él siempre estaba la Obliteradora, chillando y aullando en medio de la carnicería y tirando de él hacia lo más sangriento de la contienda.
La mano que siempre sostenía el arma, incluso cuando dormía, se había agarrotado y ennegrecido a medida que sus venas se abultaban.
Y la Obliteradora le hablaba.
No era una gran conversadora, la verdad. Era un interlocutor más bien del tipo pelmazo que no le dejaba dormir o se metía en conversaciones que no eran de su incumbencia. Además era monotemática en sus soliloquios: que si era la Obliteradora, que si quería almas para segar, que si el batir de los eones esto, que si los dioses olvidados lo otro… Su hacha Comesesos no tenía las mismas prestaciones pero por lo menos se estaba calladita.

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-Es la hora de que devore tu alma y yo gane mi libertad-dijo la enorme espada-El honor de esgrimirme ha terminado para ti.
-Ah, ¿sí?-Magrimm notó como la presión de la serpiente sobre su muñeca se relajaba-¿Y a qué debo que se me acabe dicho honor?
-Siento el poder de alguien mucho más apropiado para empuñarme-dijo la Obliteradora con aquella voz cavernosa-¡Sólo el más fuerte es digno de mí!
-Yo creo que eres mucho menos de lo que dices-contestó Magrimm con sencillez sentándose en el suelo.
-¿Desafías mi paciencia y benevolencia, hijo de Grungi?-tronó el arma apretando su presa sobre el enano-¡Civilizaciones enteras han sido barridas por mi poder por ofensas mucho menores!
-Lo que tu digas-sonrió Magrimm cerrando los ojos-pero si fueras tan terrible como dices no te harían falta guerreros poderosos: te apañarías con cualquiera. ¿No eres tú el azote de los dioses, el verdugo de almas y todo eso?
-¿Osas insinuar que hay un límite a mi inagotable poder?
-No insinuo nada-Magrimm se escurrió la sangre del lado izquierdo de su bigote-pero me da la impresión que no eres tan poderosa como dices.
-¡Levántate ahora mismo, perro descreído!-tronó el arma levantando ecos en la sala llena de cadáveres-¡Te mostraré de lo que es capaz un arma forjada en los albores de la historia por los dioses más terribles que puedas imaginar!
Magrimm se incorporó con dificultad y siguió la dirección que la Obliteradora le indicaba. Si alguna vez renunciara a su juramento de matador (cosa imposible, por otro lado, pues el único destino de un matador era la muerte) probablemente escribiría un libro que titularía “Psicología de las armas demoníacas”.

POLÍTICA PARA PRINCIPIANTES (II)

Publicado en Instruir Deleitando el 30-Octubre-2009 por warbriel

política8

-Camarero: palanganero.
-Cubata: matarratas.
-Embutido: mierda.
-Pastel: mierda.
-Fruta: mierda.
-Verdura: mierda.
-Coca-Cola: diarrea.
-Mierda: deliciosa.
-Jesucristo: hippy.
-Optimista: infeliz.
-Pesimista: cenizo.

Y como no todo va a ser estudiar mis lecciones magistrales, he aquí un poco de gimnasia (como intentar levantar un camión, vaya) para vuestros oxidados intelectos:

Ballenas1

Ballenas2

Día 2 post-llegada. Hora Local: 32-65. Palacio del Margrave de Bolur Primus

Publicado en Cuentos de Gabrielowsky el 27-Octubre-2009 por warbriel

hallwayEl Adeptus Tarmakis aceleró su paso dejándose llevar por los nervios. Aunque conocía de sobra los largos pasillos del palacio margravino estaba claro que algo no iba bien. Aquel lugar siempre estaba cargado de vida: sirvientes, guardias, esclavos, la familia del Margrave… y ahora estaba sórdidamente vacío. Algo en su interior le decía que el informe que debía entregar tenía mucho que ver con la tensión que podía notar en el aire.

Hacía ya una semana que las comunicaciones con otros sistemas se habían cortado. Los astrópatas estaban totalmente abrumados por algún tipo de anomalía psíquica que rodeaba el sistema. Por si eso no fuera suficientemente malo, las comunicaciones dentro del sistema habían empezado a resentirse también. Bolur Tertius, el mundo minero del borde exterior del sistema había enviado varios mensajes inconexos en prioridad Omega tres días atrás por el obsoleto sistema láser antes de enmudecer totalmente.

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La prioridad Omega era el código de Alerta Máxima. Sólo se había empleado dos veces en toda la historia del Sistema Bolur: una había sido un simulacro; la otra había sido una petición de ayuda a todo el sistema ante el Alzamiento Rissoriano de la feroz población alienígena local del vecino continente de Carmavius.
El contenido de los mensajes era inconexo y absurdo. El remitente se había saltado todos los protocolos de envío y parecía presa de una fuerte excitación, hablando de cosas como “demonio purpúreo” e “insecto gigante” en medio de una algarabía de gritos, golpes y ruidos desconcertantes. En circunstancias normales, podía pasar por una broma de mineros borrachos, una interferencia o cualquier otra cosa. Sin embargo, una prioridad Omega requería códigos fuera del alcance de los bromistas. Y luego estaba la anomalía psíquica.
Para alguien como Tarmakis, que había dedicado toda su vida a transcribir albaranes de carga, envíos de mineral, inventarios de flota, cuentas de aranceles y decomisos de aduana aquello se salía de la rutina de una forma escandalosa. Intuía que algo se cernía sobre Viram Primus. Algo malo.

Se detuvo frente a la puerta de la Sala del Trono del Margrave y respiró hondo. El Margrave era un hombre quisquilloso y capaz de echarle si no daba el informe sin jadear. Se alisó el hábito, enderezó sus insignias y murmuró dos veces la Plegaria de la Relajación. Él, en su Trono Dorado, velaba por todos. No permitiría que le ocurriera nada.

Entonces reparó en que los dos Guardias Margravinos que siempre vigilaban la puerta con sus rifles de largas bayonetas brillaban por su ausencia. La mano le tembló mientras golpeaba la puerta.

Pasaron unos segundos y se encendieron dos luces en lo alto de la puerta. El siseo de los mecanismos hidraulicos retumbó en los pasillos como una bestia gigante despertándose, La puerta se abrió lenta y solemnemente ante el Adeptus Tarmakis, que pasaba nerviosamente el peso de su cuerpo de una pierna a otra. El Salón del Trono de Viram Primus se abrió ante él.

NOS VEMOS EN EL BAR

Publicado en Frikis el 24-Octubre-2009 por warbriel

Shaka, el Caballero de Oro de Virgo, el Hombre más Próximo a un dios, ha ido de culo toda la mañana y se mete en un bar a almorzar para recuperar cosmos:

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SHAKA (Caballero de Virgo, etc, etc): ¡Jefe!¡Una fanta limón y un bocata calamares!
BARMAN: ¿A la romana?

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SHAKA: No, joder. ¡Aquí!¡Al menda!

ESCENA ELIMINADA DE “LOS PILARES DE LA TIERRA

Publicado en Instruir Deleitando, Salud el 21-Octubre-2009 por warbriel

Hoy he dormido cinco cochinas horas (un amiguete estaba triste y era de los que necesitan bourbon para animarse) y, para más inri, he soñado que dormía fatal y que me moría de sueño (más concretamente, que era el fin del mundo y tenía que salvarlo junto con Batman y Superman y a la tercera vez que tenía que irme al Pacífico volando decidía que mejor me metía a sobar y todos lo agradeceríamos…).

Pilares

Fatal.

HACE MUCHÍSIMO TIEMPO…

Publicado en Cuentos de Gabrielowsky el 19-Octubre-2009 por warbriel

En los albores cuasiprotohistóricos, cuando los primeros universos eran tan jóvenes que el agua aún no había aprendido a mojar, los abuelos de los dioses ya pugnaban entre sí por el dominio de los lugares donde más tarde serían adorados por sus habitantes. Eran tiempos de esperanza porque las divinidades caminaban entre sus fieles y podía alcanzarse la gloria luchando por ellos y siguiendo sus estandartes pero también era una época de oscuridad y miedo pues por menos de un pimiento podían rebanarte el pescuezo y no había lugar para reclamaciones.

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Durante esta época, llamada la Era de los Tortazos, existió un lugar que pudo escapar al horror de las guerras: El Valle de los Hombres Tapir. Era este un lugar paradisiaco donde el clima era cálido; la vegetación exuberante y sus habitantes, los hombres tapir, felices y dichosos pues al ser tontos como cepillos ningún dios se planteaba siquiera la posibilidad de reclutar entre sus filas a semejantes cenutrios. Sin embargo, tal estado de cosas no pudo prolongarse durante toda la Era de los Tortazos: Los dioses de segunda división, las divinidades cutres que no tenían grandes ejércitos, dominios ni lugar donde caerse muertos vieron en el Valle de los Hombres Tapir una fácil victoria con la que aumentar su importancia. El problema es que lo pensaron todos a la vez y nada menos que novecientos ochenta y cuatro mil doscientos siete diosecillos acudieron allí, cada uno al frente de sus huestes, dispuestos a conquistar aquel lugar para su mayor gloria. Y quizás no fueran grandes legiones las suyas pero casi un millón de ejércitos enfrentados (porque era difícil encontrar dos soldados que sirvieran al mismo bando) pueden organizar unos follones de campeonato. Y vaya si lo hicieron.

Los dioses que acudieron al Valle pronto crearon sus propias leyendas: Algunos murieron, otros se labraron tal fama que pasaron a ser dioses de primera división (los dioses terráqueos de todas las mitologías consiguieron sus trabajos en aquel lugar excepto el gran Manitú que ya era de primera división) a los que muchos de los demás dioses menores se unieron, unos se fueron llorando y otros partieron para contar a los demás dioses lo que había ocurrido en aquel lugar del que por cierto no quedaron ni los cimientos (por no hablar de los hombres tapir que sin comerlo ni beberlo se vieron metidos hasta las cejas en una trifulca horrorosa a la que no sobrevivió ni uno) una vez acabó la Era de los Tortazos.

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Al final, sobre los restos humeantes del Valle de los Hombres Tapir sólo quedaron tres dioses irguiéndose desafiantes sobre montañas de cadáveres y arboles quemados: Tecnecio el dios-tijeras, Unagrás el dios-guardia-civil y Junzano el dios-almáciga. Y se enfrentaron entre sí con terrible furia: Unagrás era el más bruto de los tres y contaba con la ayuda de su pareja (de hecho eran dos dioses que iban siempre juntos con un sólo nombre para ambos), Tecnecio era un dios de fuego que producía terribles chisporroteos magmáticos que derretían hasta el aire y Junzano, como no tenía ni brazos ni piernas se quedó en un discreto segundo plano esperando a ver el resultado del duelo entre los dos primeros porque lo que sí tenía era una conexión vía satélite con Zeus, uno de los dioses que habían logrado un ascenso durante la guerra del Valle de los Hombres Tapir y le suplicó ayuda. Zeus se apiadó de él y se apareció sobre el arrasado lugar y convirtió a Tecnecio en mineral, condenó a Unagrás a vagar por toda la eternidad siendo odiado e incomprendido por todos y convirtió a Junzano en bolígrafo, unos dicen que por tramposo y otros porque todavía no controlaba demasiado sus recién ganados poderes y metió el remo al intentar dotar de brazos y piernas al dios menor.

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Cuentan las leyendas que Zeus decidió entonces ocultar aquello (misterio es si fue por ocultar su chapuza o para que no ganarse fama de pendenciero) e hizo desaparecer para siempre el Valle de los Hombres Tapir y, a continuación, arrojó al bolígrafo Junzano al interior del Gran Reloj de Arena Primigenio que viene haciendo moverse el tiempo desde aquella época. Sin embargo, igual que todo por aquel entonces, el Gran Reloj de Arena Primigenio era joven e inexperto en las labores propias de su condición y el tiempo no funcionaba muy bien, yendo a veces hacia adelante, otras hacia atrás, en ocasiones de lado, muy rápido o muy lento o a saltos (lo cual producía situaciones del tipo de no tener que afeitarse una mañana o tener que hacerlo con guadaña a la siguiente) y cualquiera que cayera en su interior se arriesgaba a convertirse en polvo de golpe, volver a la juventud extrema o saltarse varios escalones evolutivos a lo tonto. El bolígrafo Junzano no fue una excepción y fue catapultado a muchos lugares diferentes en épocas distintas y si el bueno de Zeus pensó que no volvería a oír hablar de él no podía estar más equivocado. Porque lo que Zeus no sabía era que Junzano, manco y cojo total como era, no dejaba de ser un dios y su poder, aunque pequeño, no era inexistente en absoluto. El gran dios griego se enteró más tarde de que el boli que había creado y tirado tan alegremente poseía la rara cualidad de hacer realidad todo lo que se escribía con él y se leía en voz alta: Había nacido el BOLÍGRAFO DEL APOCALIPSIS.

Three muskeeters

Desde entonces, el bolígrafo ha venido apareciendo y desapareciendo en multitud de lugares, cayendo en manos de gran cantidad de desaprensivos y armando la gorda cada vez que se garrapateaba algo con él: El Condominio Malumba desapareció para siempre cuando a uno de sus habitantes se le ocurrió escribir en el suelo del cuarto de su señora “vete a tomar por saco” justo antes de abandonarla; el plano material de Tungstenio, compuesto exclusivamente de bellísimas cataratas sin principio ni fin, sufrió una desagradable transmutación cuando un turista descontento escribió en un monumento que “esto es una mierda”; Miguelita Sorbesesos alcanzó la condición divina al estampar su autógrafo sobre la cara de un ídolo de su religión; el planeta Chops sufrió una desagradable invasión de hombres-langosta cuando un camarero de una aldea cercana a los pantanos donde estos habitaban anotó el pedido de unos clientes: “Una mariscada de hombres-langosta y que sean muy grandes”… La presencia del bolígrafo fue probada en la mayoría de eventos importantes de la historia de todos los lugares y puesto que su papel como motor del destino eclipsaba al de los mismos dioses y diosas, éstos decidieron tomar cartas en el asunto para dejar las cosas en su sitio.

Y cuando algo extraño ocurra y el equilibrio deba ser restablecido… ¿a quién vais a llamar?

TODO POR QUE RÍAS

Publicado en Amor el 15-Octubre-2009 por warbriel

NOTA: Hoy viernes 16 actúo en el Pequeño Café del Rock (Calle San Antonio María Claret, cerca del Campus en Zaragoza) a las 21:30. Por si le apetece a alguien asistir. Entrada gratuita.

Porque en el amor y en la guerra todo vale.

Y si Dios permite que exista gente como los cristianos convencidos entonces los homosexuales, travestidos, lady-boys, fetichistas, coprófagos, adictos a la apotemnophilia, exhibicionistas, voyeurs, necrófilos, practicantes de petting (esto sí que es una mariconada), docking (sólo para los muy viciosos), globusfilia, cthulofilia y demás parafilias también tienen derecho. Si Dios los ha creado, será por algo.

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Por supuesto, todo ello desde el respeto y siempre que nadie salga trasquilado. La violación y la pederastia están MAL, amigo, sabemos dónde vives y a qué hora bajas la basura. Cuidado, podríamos no matarte y dejarte impedido sólamente (es lo que tiene tener poca práctica eliminando indeseables).

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Y recuerden, es mejor tener un vicio (llámese condición, opción sexual o lo que sea) avergonzante y socialmente mal visto que nos haga correr una gota de sudor por la sien y que nos permita derrumbarnos exhaustos pensando “Sí, valió la pena haber vivido” que ser un sosainas cara de acelga durante toda nuestra existencia. Sólo se vive una vez. Y la paz eterna es para los cadáveres, así que aprovechad para luchar todo lo que podáis.

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Follad, follad, malditos.

MARTES Y 13: A VECES PASAN COSAS…

Publicado en Dinero, Inclasificables el 13-Octubre-2009 por warbriel

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En fin. Hace unos días ya que he vuelto al paro (me da por ponerlo ahora porque como es día 13 parece que apetece un tema de desgracias) y estas cosas me sientan fatal. Por supuesto, las promesas de renovación son eso, promesas. Menos mal que tengo planes B en la manga…

En otro orden de cosas, mi correo electrónico no levanta cabeza. Recibo uno o dos mails diarios, muchas veces puro spam y con lo que yo he sido (qué bonito aquello de Bandeja de Entrada (15)). Y dado que la afluencia al messenger está bajo minímos deduzco que el sarao está en el facebook de los cojones (que, a efectos prácticos, es una especie de amalgama entre un msn lentorro y un semi-blog para vagos) o algo así porque ahora la gente ya no habla de la tele sino del facebook. Ay, señor…

Y ahora, la correspondiente pregunta filosófica. No todo va a ser descojono y oprobio, también hay que haceros pensar. Hoy toca plantearnos los pormenores del BIEN y el MAL.

EL TRILOBITE Y EL REPRODUCTOR DE MP3

Publicado en Cuentos de Gabrielowsky el 12-Octubre-2009 por warbriel

Y ya está en www.averlasvenir.es el último capítulo de “A Verlas Venir”. Y sí, es el último de la serie. Disfrutadlo.

ojolculane

Durante el fin de todo, cuando la entropía alcanzó su máximo grado y el reloj de arena universal dejó de funcionar acabándose el tiempo, todas las realidades se colapsaron en un guirigay multidimensional para echarse las manos a la cabeza.

Y en un espacio entre dos dimensiones echas polvo fueron a coincidir un trilobite medio tonto y un reproductor de MP3 polvoriento.

TRILOBITESMP3

El trilobite, sorprendido, descubrió que había adquirido la capacidad de hablar (cosas que pasan cuando se acaba todo):

-Patatas traigo-dijo sin ningún acento en particular.
-Eso no es ni bueno ni malo:-le respondió el MP3-Es mentira.