TRIOTEROLES

Publicado en Inclasificables el 25-enero-2012 por warbriel

El chiste de los “trioteroles” es viejo y es malo. Trata sobre una pareja que tiene problemas para tener hijos y van a un médico estadounidense que les recomienda “trioteroles”. El matrimonio se afana en encontrar ese medicamento pero nadie logra decirles dónde pueden adquirirlo.
Los trioteroles, en buen inglés sería “Try the other hole” o, hablando en plata, “Cambie usted de agujero“.

He aquí un retazo de inspiración al respecto:

ATAQUE TIRÁNIDO (IX)

Publicado en Cuentos de Gabrielowsky el 22-enero-2012 por warbriel

El cabo Lepardié arrancó su estoque del caparazón del carnifex y dio un paso atrás.

El monstruo tembló un momento y abrió la boca liberando una nube de vapor maloliente y oscuro.

-Mierda, bioplasma-gruñó el sargento Kabax desde la muralla.
-Lixtus, ¿te imaginas que la dominatriz vomitara sobre el fortín?-preguntó alguien a su izquierda.
-No me hagas reír, joder-contestó el tal Lixtus con voz temblorosa por una carcajada mal contenida-Que estamos en una batalla, coño.

Kabax imaginó con horror que aquello ocurría: el fortín entero inundado por el contenido estomacal de una dominatriz. Allí podían flotar árboles enteros, cadáveres, rocas, tanques y el Emperador sabía qué más. Sólo pensar en cómo podía oler aquello y en los guardias imperiales ahogándose de modo ignominioso le hacía plantearse si no sería preferible morir en las garras de unos tiránidos más convencionales. Y sobrios.

El carnifex avanzó un paso atronador y atacó sin mucha convicción con una de sus garras. Lepardié saltó hacia atrás y la golpeó con su estoque. Sonó como si golpeara una viga.
El hábil juego de piernas de Lepardié le permitió flanquear a la bestia y acercarse a la base de una de sus piernas. Plantó las piernas junto a una pezuña como el capitel de una columna imperial, levantó su estoque y lo clavó con fuerza en la membrana de la articulación. La punta del arma penetró un poco y se detuvo brúscamente. Lepardié rugió como un toro lagstrotino e introdujo la hoja del estoque dos palmos más en el interior del carnifex.

La bestia tiránida rugió de dolor y trató de zafarse tórpemente. Notaba que su enemigo estaba dentro de su área de maniobra (N. del A: dentro de su peana, para que nos entendamos) y no podía golpear allí. Sin embargo, el bioalcóhol ingerido por la horda aturdía su capacidad de raciocinio y las maniobras de esgrima no entraban dentro de su programación genética.
Los guardias imperiales de la segunda línea recuperaron sus armas y empezaron a disparar contra el carnifex aunque los rifles láser no eran mejores que linternas contra aquel enemigo.

Lepardié dedicó una mirada desdeñosa a sus aliados guardias imperiales y sacó su pistola del cinto. Era un modelo lagstrotino con empuñadura de madera y cañón de acero montaignés. Su boca se ampliaba como un embudo y en su interior había un saquito de pólvora, cristales y perdigones como ojos de bebé. Bruden Lepardié había heredado aquel arma de su padre, Jean Brude Lepardié, mosquetero de la Reina, quien a su vez la había heredado de su padre, Eusidiane de Lepardié Sabagnet que la había adquirido de los pertrechos de un prisionero ejecutado en la horca.

El cabo Lepardié se lanzó a la carrera hacia el carnifex ignorando los gritos de los guardias imperiales y sus disparos. Ágil como una pantera, saltó sobre el costado del carnifex enganchándose a su hombro con el garfio de su mano izquierda. Subió dos pasos y apoyó las fauces de su pistola sobre el ojo izquierdo del carnifex.

-Ese cabrón lo va a lograr-jadeó el sargento Kabax sin poder dejar de mirar.

A su espalda, el tal soldado Lixtus se había convertido en el centro de atención. Se había apropiado la idea del baño de vómitos de dominatriz y apuntaba a sus compañeros bromeando con supuestos revolcones en bilis tiránida. Los demás soldados le coreaban con carcajadas sin dejar de disparar a la horda tiránida. Parecían estar disfrutando y Kabax se alegró de que al menos fuera así hasta que llegara la dominatriz. Borracha o no, sería el fin de todos ellos.

-¡Por el Emperador y la Reina!-gritó el cabo Lepardié triunfal.

El estampido de su pistola arrancó una nube de chispas de la cabeza del carnifex. Nadie supo si la lluvia de metralla había logrado penetrar los párpados acorazados del carnifex. Los malditos tiránidos habían evolucionado avances sorprendentes como membranas oculares que los protegían de los fogonazos. Menudos cabrones evolutivos desmandados. No obstante, la velocidad alienígena del monstruo pareció despertar con el impacto y una garra como un arado lanzó a Lepardié a diez metros de distancia.
Kabax había hecho girar uno de los cañones láser para disparar al monstruo. Cerró los dientes con aprensión al oír el golpe seco del cuerpo de Lepardié al chocar contra el suelo. Levantó el brazo para dar la señal de disparar aunque el cañón láser todavía no estaba montado sobre su eje.

-¡El Emperador dice: MUERE!-les sobresaltó una voz amplificada y acompañada por el rugido del motor de un tanque.

El fortín del Relgimiento de Restos 31 contaba con dos transportes Chymera como vehículo para los mandos y traer las tropas de relevo. Como preparativo para el asedio los habían colocado en las puertas principales para fortalecerlas. El predicador Justus había confiscado uno y profería terribles amenazas desde la escotilla con el megáfono en la boca.

Ioclide Justus había ingresado en el ministorum con treinta años después de varios episodios de alcoholismo violento. Sus exaltadas y blasfemas interpretaciones de las escrituras sagradas le habían valido el exilio a la 493ª Legión Penal de San Traevorias. Ioclide tenía un don de gentes especial que le había otorgado el respeto de la tropa criminal. Participaba en los frentes más violentos del combate alentando a la tropa con atronadoras blasfemias que aludían a partes del Emperador que normalmente no se mencionaban en los registros históricos. Sostenía que, dado que el Emperador era el Padre de Todos los Hombres, era evidente que había tenido un contacto muy íntimo con las madres y hermanas de toooooda la 493 ª Legión Penal. Estos juramentos le habían valido numerosas broncas con el comisariado de San Traevorias. La peor de estas broncas se había saldado con el comisario Judah Libor muerto y con el costado derecho de Ioclide sustituído por carne sintética.
El predicador Justus había llegado al Regimiento de Restos 31 al mismo tiempo que los lagstrotinos como superviviente del Conflicto Naval Talakur Tertia (resultado: ganaron los tiránidos) junto a veinte convictos (dos de ellos mutantes) adictos a la frenzonia y a las peleas tabernarias. Consideraba a los lagstrotinos la clase de escoria que debía purgar largamente de pecados su, cuanto más larga mejor, miserable vida. El Emperador no tenía por qué aguantar a tanta bazofia maloliente a su lado cuando podían estar sudando sangre por Él.
Aquel miserable alienígena no iba a arrebatarle más sirvientes a Él.

El impacto del Chymera contra el carnifex sonó como un choque de trenes squat. El monstruo perdió el equilibrio y dio varios traspiés hacia atrás. Milagrosamente, cayó de espaldas tapando de golpe el hueco que él mismo había abierto para entrar. Debajo suyo reventaron varios sacos de arena y dos guardias imperiales de Mulhor.
El motor del Chymera gimió y se apagó. Las planchas de blindaje del morro cayeron al suelo arrugadas como papel.

-¡Cuidado!-avisó Cesps asomando por una ventana con su rifle láser-¡Le he dado!

Un genestealer con tres brazos y un muñón humeante salió por la puerta del barracón como un tornado de garras que salpicaban icor púrpura. Con dos saltos rapidísimos, el monstruo saltó sobre el armazón del Chymera y se lanzó sobre el preicador Justus.

-¡El Emperador te escupe a través de mí!-exclamó soltando un salivazo.

A continuación, el genestealer lo agarró del cuello y lo empujó escotilla abajo mordiéndole y saltando al interior del Chymera. Los gritos del interior se oyeron incluso por encima del ruido de la batalla.

-¡Fuego!-ordenó el sargento Kabax con un nudo en la garganta.
-¿Al Chymera?-preguntó el artillero con voz temblorosa-Pero, sargento…
-¡Están muertos, maldita sea!-maldijo Kabax-Mejor que sea rápido. ¡Segunda línea!-gritó-¡Al suelo!

El cañón láser convirtió el Chymera en una bola de fuego que levantó un hongo de fuego y humo de diez metros de alto. La torreta salió disparada y cayó al otro lado de la muralla sobre un zoántropo mareado que iba levitando de lado a lado.
El cabo Lepardié abrió los ojos y dejó escapar un gemido de dolor con los dientes apretados. Tenía el hombro dislocado, unas cuantas costillas y, muy posiblemente, una pierna rotas. El garfio que sustituía a su mano izquierda se había quedado en el hombro del carnifez y el muñón sangraba y le dolía.
Gruñendo como un jabalí se retorció para alcanzar su cinturón con la mano que le quedaba. Extrajo una larga daga de hoja ancha.

-¿Dónde está ese cabrón?-masculló buscando al carnifex con la mirada.

¿PARA ESTO BAJAMOS DE LOS ÁRBOLES?

Publicado en Inclasificables el 19-enero-2012 por warbriel

La humanidad no merece vivir. Si aquel prosimio que se dejó las uñas pulimentando una piedra para darle en la cabeza a un lobo hubiera sabido cómo acabarían sus descendientes, se habría comido la piedra y se habría tirado a las fauces del león.

Veamos algunos motivos:

ESTATUA DE SEÑORA OBESA CON LOS PECHOS EROSIONADOS

Esta mujer está en el aeropuerto de Palma de Mallorca. Como podéis ver, innumerables gañanes se han hecho fotos tocándole los atributos. Y no es algo aislado: en Verona (Italia) está la estatua de Julieta (sí, sí, la de Romeo) y tiene una teta destrozada por el uso y abuso de la clase turista.

PÁNICO EN LA GASOLINERA (A LA ORTOGRAFÍA)

Errar es humano y rectificar es de sabios. Si hacéis el trayecto Zaragoza-Teruel en coche no dejéis de visitar todas las gasolineras Repsol que veáis hasta encontrar una en la que se accede a los baños por una puesta de cristal corredera con célula fotoeléctrica. Este cartel (en sus dos versiones separadas por pocos meses) está allí y es juicioso verlo antes de morir para asegurarte de que tu vida ha superado los requisitos mínimos de calidad.

RECHUGAS” Y “AJAS” DE POLLO

Los restaurantes de feria nunca han sido un referente bueno para nada (una vez me tomé un litro de cerveza y me cobraron DIEZ euros) y para el márketing pues tampoco. Lo único medio bien que he visto en uno de estos sitios es el jamás superado “Salón de tiro Macabeo“. Y punto.

VEGA CREA ESCUELA

Un tiempo atrás hablamos de personajes españoles de vídeo-juegos. Y no es una novedad que los ninjas están más pasados de moda que los protagonistas del primer Gran Hermano. Ay, me recuerda al hermano de un amigo (llamémosle Rokemaiden) que, por lo visto, hizo ninjitsu un tiempo y el monitor llevaba a sus alumnos a infiltrarse en fábricas por la noche y cosas así (supongo que avisaría a los de seguridad antes para ahorrarse algunos balazos).

AY, PAPÁ, QUÉ MAJO ES EL PERRO Y LA LIBÉLULA NI TE CUENTO

Este insecto vil confundió la antena de mi coche con un carrizo y allí se posó. O tal vez se pensara que era el trasero insinuante de una hembra de su especie pidiendo caña. Tendrán muchos ojos (¡60.000!) pero ven fatal.

A cagar a la vía, señores.

ATAQUE TIRANIDO (VIII)

Publicado en Cuentos de Gabrielowsky el 15-enero-2012 por warbriel

El mar de tiránidos se abrió para dejar paso al carnifex. La criatura no parecía tan afectada por el bioalcóhol como los tiránidos más pequeños aunque su larga lengua colgaba flácida de sus mandíbulas. Sus enormes pezuñas hicieron temblar el suelo mientras corría. El coloso se incorporó y extendió sus garras en forma de guadaña.
Una nube de disparos láser se abatió sobre él sin causarle ningún daño.

-¡Cuidado!-gritó Libanaid cuando el carnifex embistió la muralla-¡Agárrense!

La carga del carnifex terminó con un estampido que abrió un amplio hueco en la muralla de troncos. Una nube de astillas y de trozos de madera voló sobre los guardias imperiales de la barricada de segunda línea. Los soldados cubiertos de vendajes y con muletas , congelados de terror, permanecieron en sus puestos tragando saliva mientras la enorme sombra del carnifex oscurecía los sacos de tierra. El tiránido miró con ojos turbios la débil defensa que tenía ante sí.

Ya está, se acabó, pensó Kabax para sí. No había forma humana de impedir que el resto de la horda entrara en el fortín. Podían darse por muertos. No había disciplina humana ni arma imperial que pudiera salvarles ahora.

Sus pensamientos se vieron interrumpidos por el bramido de la dominatriz. El monstruo ya estaba muy cerca y alzaba su inmensa cabeza para rugir llamando a su progenie. Sin embargo, cuando el bramido envolvió el fortín, todo pareció detenerse. Los guardias imperiales se quedaron inmóviles sujetando sus armas. Los tiránidos se congelaron todos a la vez. La muralla del fortín vibró ante aquel sonido de otra galaxia.

La dominatriz movió el cuello en un lento círculo sin dejar de rugir. Finalmente, inclinó la cabeza sobre el suelo, abrió sus mandíbulas y soltó una cascada de vómito amarillento sobre el suelo. Los guardias imperiales observaron con los ojos muy abiertos aquella catarata de hectolitros de bilis alienígena mezclada con bioalcóhol, cadáveres y el Emperador sabía cuántas cosas más. En aquel mar de porquería se podrían haber sumergido varios tanques de batalla sin ningún problema y a aquella distancia podían distinguir los cuerpos de los defensores de la refinería. Un olor ácido y repugnante inundó el aire y varios guardias imperiales se llevaron la mano a la boca presa de las nauseas. Kabax cerró la boca al darse cuenta de que la tenía abierta por el asombro. Había visto muchas cosas a lo largo de su vida militar por media galaxia pero ser testigo de cómo una dominatriz tiránida del tamaño de un titán echaba la cena del día anterior debido a la resaca sencillamente le superaba.

Iba a dar una orden cuando se dio cuenta de que algo no iba bien con los tiránidos. Estaban confusos y se miraban unos a otros inquietos. Después, todos a la vez como si obedecieran una orden silenciosa que sólo ellos podían oír, todas las criaturas tiránidas vomitaron espectacularmente. Al hedor de la dominatriz se sumó el de otro millar de vómitos de diferentes criaturas.

-¿Qué coño estáis mirando?-rugió Libanaid aprovechando la situación-¡Freídlos ahora que están distraídos!

El Mellao había ganado el control de la situación. La batalla había sido de la dureza justa para que los hombres ganaran confianza en sí mismos y en su comandante. A pesar de enfrentarse a los tiránidos, los alienígenas estaban borrachos y eso les había permitido sobrevivir más tiempo del que creían. Ahora sentían que al menos venderían sus vidas más caras de lo que habían pensado en un principio.
Los guardias imperiales del Regimiento de Restos se asomaron al parapeto y empezaron a disparar sobre los tiránidos. Estos aún estaban confusos entre los charcos de vómito y cayeron como moscas.

Kabax miró inquieto al carnifex que había en el patio. Los demás tiránidos no le habían seguido por el hueco y varios guardias imperiales ya estaban improvisando barricadas para taparlo pero la idea de tener a aquel monstruo suelto por dentro de la fortificación no le gustaba en absoluto. Le daba la impresión de que todo el mundo incluyendo al Mellao estaban intentando dedicarse a otra cosa para no prestar atención a aquella criatura.

El carnifex levantó la cabeza del suelo despacio mientras las gotas de bilis caían de su mandíbula. Dos aterrorizados guardias imperiales con los vendajes empapados de vómitos tiránidos le miraron con los ojos como platos. El carnifex pareció reparar en ellos y gruñó de manera amenazadora.
Su gruñido se vio interrumpido por algo que chocó contra su hocico y cayó al suelo salpicando vómitos en todas direcciones.
Los guardias imperiales miraron muy despacio lo que había caído a sus pies: un guante de cuero langstrotino.

-¡En garde!-rugió el cabo Lepardié levantando su estoque con su única mano-¡Pelea conmigo!

El carnifex le miró confuso. Posiblemente, pensó Kabax, debía pensar que aquel individuo de sombrero de ala ancha con plumas y peto de cuero formaba parte de la borrachera. Se preguntó qué clase de alucinaciones podía tener un tiránido. En cualquier caso, era admirable el coraje del langstrotino que se enfrentaba a un monstruo que había aguantado cañonazos láser con una espada que no podría ni arañar su grueso caparazón.

El carnifex emitió un gruñido enfadado pero sin convicción para asustar a Lepardié. Se incorporó un poco más moviendo la cabeza como si le doliera. Lepardié se acercó rápidamente y le clavó el estoque en la parte de atrás de la rodilla espabilándolo de inmediato. El monstruo rugió de dolor y se dio la vuelta de un salto que hizo caer trozos de las paredes de los barracones cuando aterrizó.
Lepardié retrocedió un par de pasos apuntándole con el estoque e invitándole a que se acercara.

-Qué huevos tiene ese tío-comentó alguien en el parapeto.
-¡Por el Emperador y la Reina!-bramó Lepardié dando un paso al frente y clavando la punta del estoque en el grueso caparazón del carnifex.

Bruden Lepardié era uno de los pocos soldados del planeta Lagstrot que había logrado adaptarse bien a la tecnología imperial y sobrevivir a varios regimientos.

Como cadete había servido en la Caballería Lagstrotina, unos feroces rough-riders que consideraban las tácticas de flanqueo como un acto de cobardía miserable. La XI Compañía Richelieu en la que servía Lepardié había tenido su momento de gloria (final) cargando de frente contra las líneas orkas en Rémulus.
Posteriormente, el cadete Lepardié ascendió a soldado y, junto con otros doscientos mosqueteros lagstrotinos, se encargó de tomar al asalto el Bastión 412, una fortificación de los reptiloides krumarianos donde acabaron a bayonetazo limpio con más de cien alienígenas pero sufriendo grandes bajas propias.

También había luchado junto a los mordianos en Delga 9 donde había perdido su ojo izquierdo. En aquella batalla, donde ascendió a cabo, los suministros de munición estaban agotándose y los lagstrotinos sorprendieron a aliados y enemigos por igual al ceder sus armas láser a los mordianos y sacar varias cajas de mosquetes de pólvora negra para distribuir entre sus mosqueteros. Los marines espaciales del capítulo Panteras Blancas habían acudido a rescatar a la asediada guardia imperial salvándoles de una muerte casi segura pero corrían varios correos astropáticos humorísticos en los que se contaba el rumor de que el comandante lagstrotino había escrito un informe muy desfavorable sobre los marines espaciales diciendo que “se metían donde no les llamaban“, que “se buscaran sus propias peleas” y vilipendiaba al capitán Astrakus de los Panteras Blancas tachándole de “cobarde incapaz de aceptar un desafío“, “que me tire el puño de combate a la cara si se atreve” y “que se quite la armadura y seguro que es dos palmos más bajo“. Finalmente, había acabado en el Regimiento de Restos 31 y se había cargado al comisario Liggensdal.

Viéndolo así, el carnifex sólo le sacaba cinco toneladas de músculo, hueso, garras afiladas y mala leche alienígena.

PROPÓSITOS DE AÑO NUEVO

Publicado en Performances el 12-enero-2012 por warbriel

Este año, entre los reyes y demás mandanga, me he encontrado con que comienzo el año cargado de libros que leer, algunos de los cuales no tienen desperdicio. Aunque no estoy a la altura de algunos de mis lectores que leen como quien hace deporte (supongo que corriendo por el parque o haciendo flexiones), todavía puedo tragar páginas como una carcoma y quedarme bien a gusto.

Vamos a ello, tomad ejemplo y leed algo que no sea el teletexto, panda de gañanes:

PUM, PUM, ÑACA, ÑACA

Cuesta creer que una colección de libros basada en el trasfondo del Warhammer 40.000 (un juego de estrategia de esos con muñequitos) haya llegado al tomo quince y yo siga no ya leyéndolos sino comprándomelos. Es cierto que los marines espaciales no son los personajes más interesantes del mundo (como Chuck Norris tienen dos velocidades: andar y matar) pero las historias tienen tantas referencias y guiños al juego (a veces casi oyes caer los dados) que me resulta difícil resistirme (otra cosa es la calidad de la historia en sí, que es más bien escasa).
Por supuesto, hay un porcentaje de mierda considerablemente elevado en estos libros y este no se libra de emplear una prosa farragosa e infame, de tener personajes que no se distinguen (a pesar del dramatis personae del principio, la mitad del reparto no te lo revelan para no autoespoilearse) y de contar por enésima vez el argumento general galáctico de los tres primeros tomos (y vamos por el quince).

GENOCIDIOS DE IZQUIERDAS

“Después de muchos años de represión, se ha logrado publicar una biografía de Francisco Franco completamente objetiva y neutral. Curiosamente, suena exactamente igual que las que escribían los enemigos de Franco”
(Jaume Perich)

Con el gobierno entrante que tenemos en este país, no estará de más irse remojando las barbas y ponerse al tanto de sus ideales. Ahora, en serio, encontré este libro en una oscura biblioteca y no pude resistirme. No es por cuestiones políticas pero es innegable que todo lo que se suele leer sobre la Guerra Civil o sobre la Mundial es siempre sobre lo malos que eran los nacionales o los nazis alemanes como si los demás no hubieran disparado a nadie. César Vidal no es, según tengo entendido, lo que se dice un tío neutro y objetivo pero no estará de más echar un vistazo a ver qué tiene que contar.

JUDIADAS Y SATANISTAS

De la misma biblioteca que el anterior nos llega esta maravilla de la época en la que poner una cabeza de cabra y una cruz esvástica en la portada no era políticamente incorrecto. Todo en el libro indica que estamos ante uno de los grandes: es de Bruguera, vale 60 pesetas (el precio viene impreso por detrás) y trata sobre magia negra y satanismo en el III Reich. Llevo quince páginas y ya han empleado dos veces la expresión “A la sazón” (un aplauso cada vez que oigáis estas mágicas palabras), el prota le ha puesto los cuernos a su novia con una agente enemiga (y le justifican diciendo que si no se la hubiera follado “no sería humano“) y parece que uno de los personajes principales es un judío adorador del demonio de esos que habrían provocado una erección instantánea en cualquier inquisidor que se preciase.
El libro es un tocho de 900 páginas acartonadas al más puro estilo best-seller. Sospecho que lo de César Vidal es pura divulgación científica comparado con esto.

LIBROS SEXUALMENTE CONFUSOS

De este libro sé poca cosa más allá de que me han dicho “que está muy bien“. Me picó la curiosidad cuando vi que sacaban una segunda parte. Sé que es de género fantástico, el cual en los últimos años no me ha dado más que disgustos (en su día ya hablé de “Orcos” de Stan Nichols y, sinceramente, no he podido con “Canción de Hielo y Fuego“). De este sé que tiene un “protagonista inusual” lo que me deja un poco intrigado.
Eso me ha dado la idea para escribir un post acerca de “Halcón” de Gary Gennings, el escritor de best-sellers rebosantes de sexo enfermizo.
Otro detalle tonto: tardé un tiempo en darme cuenta de que el libro que me ocupa era otro diferente de este otro:

… que, de nuevo, es otro despiporre sexual poco menos que pornográfico (sin que tenga nada contra el género, oigan).

A leer se ha dicho.

Y la semana que viene vuelven… ¡los tiránidos!

HOTEL APACHE

Publicado en Cuentos de Gabrielowsky el 9-enero-2012 por warbriel

El conserje le dirigió una mirada cargada de extrañeza:

-Em… ¿apaches ha dicho?-repitió inseguro-¿Indios con plumas?
-Cuatrocientos doce guerreros apaches para ser más exactos-concretó él con un gesto-Los envía Chuflomunkas, un descendiente de Jerónimo, ya sabe, el jefe indio.

El conserje miró a su alrededor de nuevo sin salir de su asombro. Lo que aquel extraño había acudido a contarle a su puesto de trabajo a las cuatro y media de la mañana resultaba una historia como mínimo peculiar. Tanto más cuando se encontraban en el hall del Grand Palace Hotel de Cangas de Narcea (Asturias) donde los muebles caros, las lámparas de araña y los tapices valorados en miles de euros daban al lugar una apariencia de orden y sosiego difícilmente alterable.

-Pero… ¿van a venir aquí?-preguntó de nuevo.
-Como lo oye-le confirmó el extraño-Todos ellos armados con winchesters y tomahawks. Probablemente organicen una carnicería con los huéspedes, le corten la cabellera al personal de servicio, monten tipis en el salón de té o, lo que es peor, le hagan perder su empleo.
-Sí que parece grave la cosa-admitió el conserje-pero, entiéndame, resulta difícil de creer…
-Lo sé, por eso le he traído algunas pruebas irrefutables de lo que digo-el extraño se agachó, cogió algo del suelo y lo depositó sobre el mostrador.

Era un maletín de cuero marrón con las esquinas gastadas por el uso continuo. Las manos del extraño manipularon los cierras con habilidad y la tapa se abrió ante el conserje. Su boca y sus ojos se abrieron con asombro:

-Dios mío-dejó escapar con un voz entrecortada-Entonces no hay duda: vienen hacia aquí.
-Exactamente-contestó el extraño cerrando la tapa del maletín con un golpe seco-y ahí es donde entra usted si quiere que les detengamos.
-Haré lo que sea necesario-aceptó el conserje con determinación.
-Me alegra oírle decir eso porque hay una posibilidad si colaboramos-apoyando las manos en él, el extraño se subió sobre el mostrador y empezó a desabrocharse el cinturón-Verá: los apaches son un pueblo extremadamente supersticioso y creen que si dos estrellas entran en sendos agujeros negros el universo se acabará al instante y será un presagio de muy mala suerte para cualquiera que lo vea.

-¿Y por qué se está bajando los pantalones?
-Es todo puro simbolismo-explicó el extraño bajándose los calzoncillos-Mis testículos representan dos supernovas peludas y sus cuencas oculares harán el papel de agujeros negros. En estos momentos, los exploradores apaches ya deben estar espiándonos para reconocer el terreno. Si ellos nos ven…

Una sombra de duda cruzó el rostro del fornido conserje. Había sido militar durante buena parte de su vida y estaba acostumbrado a las situaciones límite. Aquel trabajo de conserje le parecía un cierre amable y tranquilo a su vida de aventuras y horror. Aún así, no le parecía mal que de vez en cuando ocurriera algo que rompiera con la monotonía de su rutina diaria. Sin embargo, por un instante, le dio la impresión de que estaba tratando con un liante que pretendía restregarle los genitales por la cara.

-Oiga, pero…-balbució-¿Y si nos ve alguien que no es un apache?
-Tranquilo, hombre-contestó el extraño cogiéndole la cabeza con ambas manos y acercándole-Son las cuatro y media de la mañana. ¿Quién iba a rondar por aquí?

Y tenía razón. Lástima de cámaras de seguridad.

FANS DE WWW.WARBRIEL.INFO

Publicado en Rara Avis el 6-enero-2012 por warbriel

No es la primera vez que hablo de mis fieles pero en estas fechas siempre queda bien prestar un poco de atención a los demás y no mirarse tanto el ombligo (o intentar chuparse la propia polla, que viene a ser lo mismo, práctica esta muy típica de cualquier bloguero que se precie). Al fin y al cabo, sin lectores este blog no tendría ningún sentido: ¿de qué sirve vomitar tu ego una y otra vez si no hay alguien para que te haga un poco la pelota? Exacto. Pues esto cuenta como regalo de reyes. Ya veis, la crisis afecta incluso a ESTE sector.

No lo digo a menudo pero sois el otro 50% imprescindible que hace posible que sigan saliendo posts (adivinad quién es el otro 50% y borrad eso de “humilde” de la opinión que os hayáis formado de mí).

Soy muy dado a resumir (con más o menos acierto) en tres patadas ciertas cosas. La buena esposa ha de ser “guarra y cariñosa“, el buen amigo ha de ser “bueno y leal“. Por esa regla de tres, un buen lector de esta web suele ser…


(nota para AUTÉNTICOS lectores: sin duda recordaréis que tanto “Mis villanos favoritos” como “Es tropa, jo” son posts reales. Adivinad cuál tuvo más audiencia…)

Esto es así. Uno se curra los posts para que luego la gente no se los lea porque son “demasiado largos”. Luego triunfan las chorradas más monumentales (los paints son una buena prueba de ello). Mención especial para los que no comentan jamás pero te siguen: para estos instalé el cacharrito de calificar posts de 1 a 5 estrellas porque a la gente le suele gustar pulsar botones pero ni por esas. Menos mal que el contador de visitas ronda las 400 diarias porque hay días que es para cerrar el chiringuito…

Faltaría plus: por pedir, que no quede. Cualquier cosa que salga bien no debe interpretarse como un triunfo sino como el nivel que debe mantenerse a partir de entonces. Si algo no sale así, es malo.

Menos mal que este blog es de pensamiento único y monodominante (es una manera fina de decir “Gracias por estar ahí“). Cualquier desviación de la norma o sospecha de pensamiento independiente es eficazmente perseguida por mis lobos…

Venga, con Dios.

PERCIBIENDO PERCEBES

Publicado en Inclasificables el 2-enero-2012 por warbriel

En su día, alguien (creo que fue Xetegol) me pidió una historia sobre percebes. Hela aquí en formato viñeta:

NOCHES DE PAZ ASOMBROSAMENTE CUTRES

Publicado en Performances el 29-diciembre-2011 por warbriel

En estas fechas tan señaladas, dos ocasiones en las que el Espíritu de la Navidad se fue de vacaciones:

COMIDAS FAMILIARES DE TRES AL CUARTO
Ser ateo con todas las consecuencias no está exento de desventajas. Si esto fuera una película disney, sin duda esta sería la parte en la que los malos pagan las consecuencias de sus actos…
Un amiguete (lo llamaremos Clembuterol para mantener su anonimato) es de estos y tenía por costumbre pasar las navidades de manera más o menos agnóstica.
En la ocasión que nos ocupa, nuestro colega Clembuterol pasó la Nochebuena con su novia comiendo a base de restaurante chino. Al día siguiente aparecieron los padres de ella y, por motivos personales, Clembuterol se dio a la fuga y huyó hasta otra ciudad (concretamente, Zaragoza). Era el día de navidad, tenía la nevera vacía y no había manera de encontrar nada abierto que no fuera otro restaurante chino.
Al final, su comida de navidad (atea) se la proporcionó una máquina expendedora…

ATRAPADO SIN SALIDA
Esta también ocurrió de verdad.
El amigo de un amigo (llamémoslo Tegumentum Comune) iba a pasar la Nochevieja en Madrid en el nuevo piso al que se había mudado con dos amigos. Sus compañeros no estaban pero eso no era obstáculo para hacer el animal hasta cansarse. Lo malo era que su portal era de los de doble puerta de esos en los que hay DOS puertas que abrir con llave. La llave de Tegumentum Comune se atascó en la segunda puerta y nuestro hombre se quedó atrapado allí con el móvil sin batería y un paquete de cigarrillos para comenzar un año que de entrada no presagiaba nada bueno…

Ah, no tenía mechero y le tuvo que pedir fuego a los viandantes que pasaban…

Por último, como regalo para todos los lectores de www.warbriel.info, os invito a ver la película de las navidades:

BURROS, CIGÜEÑAS Y LANGOSTINOS

Publicado en Performances el 26-diciembre-2011 por warbriel

“Sabes que te haces viejo cuando te sacudes una comida familiar sin sudar y poniendo al final cara de ¿No queda nada más?”
(The Absolutely & Fucking Desirable Gabrielowsky. Citas selectas. Edición MMXVII)

La cosa ha sido así:

Después de la cena de Nochebuena y la comida de Navidad, el organismo me pedía bandera blanca. Así que he decidido salir a hacer un poco de ejercicio y quemar unos cuantos langostinos. Los langostinos a diferencia del tabaco, son malignos incluso en pequeñas cant… (error de sistema: REINICIAR)

…cidido salir a hacer un poco de ejercicio y quemar unos cuantos langostinos. Los langostinos, al igual que las bebidas alcohólicas, dejan resaca y por motivos muy parecidos. Por otra parte, echarse un langostino en el café mañanero está mal visto en esta sociedad canalla e hijoputesca mientras q… (se ha producido un bucle por las ramas: REINICIAR)

…cidido salir a hacer un poco de ejercicio y quemar unos cuantos langostinos. Los langostinos son como las putas: pagas una pasta y al final te huelen los dedos a pod… (el sistema se reiniciará en 3,2,1…)

El caso es que me he ido a correr esta mañana.

Tiene su cosa el asunto porque ir a correr te permite ponerte una ropa horrorosa y desconjuntada. Yo llevaba unos pantalones de chándal azul marino (con rayas rosas y blancas) de 1994, un forro polar marrón anchísimo y una camiseta negra de publicidad. Y no estaba mucho peor que los que van en pantalón de ciclista, guantes, gorro y envueltos en cables mientras echan el bofe…

He ido por las afueras de la ciudad para sudar un poco y ayudar a los intestinos a moverse, cosa de agradecer después de tantos excesos. Parece que no, pero entre la sudada al ir, la cagada al volver (si cuando digo que hay que mover las tripas…) y el zumito de naranja de después me he quedado más a gusto que para qué. Por cierto, el zumo de naranja está muy bueno pero no compensa cortar naranjas, exprimirlas y limpiar el estropicio después. Ni de coña.

He ido por un camino concreto buscando unos burros. Los burros son unos bichos que me resultan simpáticos y sabía de una casa de campo en cuyos terrenos había dos o tres. No es que pretendiera cabalgarlos pero me gusta verlos aunque sea de lejos.

BRICOTRUCO: Si conocéis a un veterinario de caballos (se distinguen por los aires de piloto de aviones que gastan y por emplear términos como “codopatía“), preguntadle SIEMPRE sobre burros, nobles animales (los burros)

No había jumentos así que he seguido corriendo esquivando a la multitud de domingueros, ciclistas, porreros y cantamañanas que habían decidido (todos a la vez, parece) que ese camino olvidado era un gran sitio para perderse en soledad unas horas.

(bien, esto es lo que salía en el Google al poner domingueros. Viviremos con ello)
Y mis pasos me han llevado hasta la Alberca de No Sé Cuántos, una extensión de agua de origen artificial (una balsa para regar, no le deis más vueltas) de estas con carteles donde te explican su origen (tiene sus siglos) y los bichos que la habitan.

De los del cartel no había ni uno (faltaría más) pero en mitad de la laguna helada (he tirado una piedra para comprobarlo), sobre un islote fangoso, había dos docenitas de cigüeñas chapoteando entre la mugre a ver si podían picotear algo. También había una garza real pero a esta sólo la he visto salir volando.

Es interesante hacer aquí un inciso sobre las cigüeñas. Al igual que las palomas y los gorriones, están muy bien consideradas por el ser humano en general. Al igual que las palomas y los gorriones, conviven bastante con el hombre. Y al igual que las palomas y los gorriones, son unos pájaros carroñeros y oportunistas que juegan sucísimo en la cadena alimentaria: comen basura, roban huevos, matan bichos ensartándolos con el pico… realmente, lo que hace cualquier bicho pero que sepáis que un buitre tiene unos hábitos muy similares y no se le representa con un bebé en el pico como una señal de buen agüero…

Era una bonita estampa, decía, y estaba a punto de sacarles una foto con el móvil (no una gran foto, desde luego, pero siempre queda propia en el blog) cuando todo bicho viviente de la laguna ha salido volando asustados por el motor de un gilipollas que sobrevolaba el lugar en parapente (o algo similar).
Espero que ese mamón se haya tragado un tendido eléctrico y se haya quedado tonto para toda la vida y escupiendo sangre.

No quiero terminar el post sin asegurarme de que aprendéis algo de utilidad: para distinguir en vuelo una cigüeña de una garza real (porque a lo lejos y en la laguna, todas las zancudas son iguales) no tenéis más que fijaros en el cuello. Las cigüeñas lo estiran cuando vuelan y las garzas, no.

También es interesante saber que el ruido que producen las cigüeñas se llama “crotoreo”, es decir, las cigüeñas crotoran. Y las palomas, zurean. Y los elefantes, barritan.

El uso adecuado de esta información os puede granjear algún que otro revolcón ecologista por el lodazal que os compense el madrugón para ir a ver patos con esa individua que tanto os pone…

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