100.000 KILÓMETROS JUNTOS

“Tú me encontrarás en la carretera,
loco por ponerme a tu velocidad.
Y mi corazón sobre cuatro ruedas,
loco por seguirte sin poder parar”
(Barón Rojo)

Hoy es mi 29 º cumpleaños (parece mentira, el tercero que celebro en el blog) y no es el único.

La nena (mi coche, la Bestia Sanguinaria) me cumple 100.000 kilómetros y más de cuatro años. Recuerdo que hace no demasiado tiempo, en una de esas melopeas que suelo agarrarme, le comentaba a Warjavi que pocas cosas llegan a cuarenta mil. A cien mil, todavía menos.
Y es que en el caos que es mi vida desde hace muchos años las casas, los trabajos, las novias, los amigos, los gustos, los teléfonos, las mascotas, los héroes y los villanos vienen y van. La única cosa que hay constante en mi vida aparte de un servidor es la Bestia Sanguinaria.

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Me la tuve que comprar por necesidad. Mi primer curro de veterinario (que no hace mucho me ofrecieron de nuevo y les mandé a la mierda sin piedad) exigía coche y el viejo Volskwagen Santana familiar, con 20 años y un kilometraje astronómico (que tragaba Super como un condenado) no era capaz de resistir 200 km diarios. Recuerdo que ese coche tampoco tenía radio-cassete y llevaba uno a pilas conectado al mechero (la de veces que estuve a punto de matarme cuando salía volando en las curvas cerradas).
Como en materia de coches no entendía (y sigo sin entender) un pimiento, me dejé aconsejar: la elección estaba entre un coche de 70 caballos y uno de 105. A mí eso me sonaba a chino (¿era bueno tener más o menos caballos?) y pregunté por ahí a ver qué opinaba la gente.

-Hombre, el de 105 caballos tiene más cojones.

Bien, era una forma de decirlo que se entendía y me gustaba, de modo que me fie de lo que me decían.

El fenicio que llevaba el concesionario Skoda me dio a elegir entre tres Skodas Fabia: uno negro, uno blanco (ambos con pintura “cromada”) y uno rojo que me miraba con faros tiernos.

-¿Qué es eso de cromado?
-Vale un poco más pero…
-Me quedo con el rojo.

Fue así. La Bestia Sanguinaria quizás fuera elegida de una forma un tanto arbitraria pero qué cojones, ¡50.000 pelas de las de entonces no eran moco de pavo! Y no sólo eso: el fenicio me preguntó por el sistema de música. Tenía DVDs, CDs y no sé qué ostias más. De nuevo, le disparé directamente bajo la línea de flotación. Que se viera quién pagaba y mandaba ahí:

-¿Con cassette?-preguntó con la boca abierta.
-Sí, de los de cintas.

Hay que decir que en aquella época yo apenas sabía manejar el correo electrónico y el grueso de mi colección musical eran todo cintas viejas y medio descacharradas que me servían fielmente. Aunque años más tarde me pasé finalmente al CD (a regañadientes), esas cintas se han paseado por muchos coches que todavía no han tenido la suerte de modernizarse. Además me apetecía tocarle los cojones a aquel maldito mercachifle.

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Su bautismo de fuego fue en una salida a Ariza (zona del Moncayo) a las seis de la mañana por una autopista con una nevada criminal de hielo a mansalva. La nena se portó como una auténtica campeona y, aunque le colgaban unos churros de hielo como morcillas de los retrovisores, dejó bien claro que 105 caballos son un montón de caballos.
Y su bautismo real fue una noche loca en su interior. La idea era hacer una fiesta dentro (asientos, música… ¿se puede pedir más) a la que acabamos asistiendo dos (Lucho y yo) y una botella de Cacique. Tras escribir “Bestia Sanguinaria” con cubata en el salpicadero (aún se ven las marcas) rociamos el coche con ron y coca cola.

Así nació la Bestia Sanguinaria.

Después de eso han sido 100.000 kilómetros llenos de viajes, aventuras, sustos (los camiones, qué malos son), cicatrices (la más notable es una que le hizo una oveja en una puerta de un cabezazo), noches en sus asientos (siempre que no te toque un fuelle de pedos como compañero de “habitación”) y algún que otro polvete.

Salud, Bestia Sanguinaria.
Por muchos años y aún más kilómetros. Y para mí, también.

“Y adoraron a la Bestia.
Y decían: ¿Quién como la Bestia?
¿Quién podrá guerrear con ella?”
(Apocalipsis)

11 comentarios para “100.000 KILÓMETROS JUNTOS”

  1. Genial redacción, si señor. Muchas felicidades a vos, brindare una cerveza en tu nombre si la lugubre noche castellonense me permite hacerlo.

    Y brindare otra no solo por la Bestia, si no por todas aquellas primeras máquinas que nos dieron la libertad y que apostaron nuestra vida cuando los límites de alcoholemia eran de 0.85 (como si fueran 1.50, simplemente no había ningun control), nadie buscaba drogas en tu coche y si te quedabas tirado no tenías movil para solucionarlo inmediatamente.

    FELICIDADES!

  2. Felices venti-últimos pues!!
    Que lo celebres bien (kalimotxo con don simón por lo menos jajajaja)
    Salu2

  3. pelonido Dijo:

    Felicitote, y también felicitola. Que caigan muchos más siguiendo turgentes y lúcidos.

    Yo sigo puro, sin coche y maldiciendo renfes y Jimeneces.

  4. Pues hale, felicidades a los dos.

  5. Hermesh Dijo:

    Que noche tirándome pedos en tú coche. Es lo que tiene la combinación beber calimocho, dormir poco e intentar no cagar. Por algún sitio tenían que salir.

    Ya tengo el heraldo. Ahora ya tienes una nueva técnica para ligar. Oh si nenas! yo salgo en los periódicos y si os portáis bien, vosotras podréis salir en mi serie.

  6. Felicidades master!!!

    Hacía como un siglo que no metia en el blog y hace como dos que no hablamos.

    Tenemos pendiente un cafezazo, una partidita, una charla sobre esa sitcom maña que rueda por ahi y de la que aun tengo pendiente el segundo capitulo y una puesta al dia en general.

    Por cierto, felicidades tambien a la bestia. J

  7. ¡Por los Oscuros!¡El guerrero mapache de armadura esmeralda ha venido a visitarme!

    Un día de estos arreglamos lo del café (de hecho, creo que tengo una docenita prometidos). Hay tantas novedades que voy a estar más pelmazo incluso que de lo normal.

  8. Leader of the resist Dijo:

    Pos na felicidades ( pongo lo que los demas, porque asi se que no es censurable :P ) estoy todabia dando vueltas a que fue lo que le hizo la bestia sanginaria a la oveja para que el pacifico animal respondiera con un cabezazo…

  9. Felicidades. Esta vez tarde, como debe ser.

    Muy emotivo el artículo, sí señor.

    Me muerooooooo… y cuento los días que me quedan para llegar a Zaragoza y quedarme todo el verano, ostias.

  10. Gracias, gracias. He transmitido vuestros mensajes a la Bestia y ha ronroneado y todo de gusto. Promete transportaros a donde haga falta cuando sea necesario. Eso sí, es muy suya y no se deja conducir por casi nadie. Para eso estoy yo.

    En cuanto a lo de la oveja, lo primero que aprendí con la Bestia Sanguinaria es que ganaba a casi todo menos a un camión o a un autobús (no estoy hablando de echar carreras, no). Estábamos pinchando ovejas no sé dónde y oí un ruido como de choque de cosas duras. El resto es un bollo que la hace incluso más atractiva.

  11. El primer coche, es como el primer amor…o en todo caso, como el primer polvo, inolvidable. A menos claro que haya sido fatal, en ese caso no se toma en cuenta.

    Me ha gustado el nombre del coche “La Bestia Sanguinaria” , así como la introducción al post, Barón Rojo…vamos que es una religión para cualquier rocker con sangre en las venas.

    Sigo leyendo fascinada por tu lenguaje, casi es conocerte a través de las palabras y la mole de agua que no separa, para el que no entienda, océano. En esa lectura me he topado con la alusión al bautismo del coche, tuve que frotarme los ojos varias veces, habré leído bien?, pues sí, has escrito Cacique…ahhhhh…mi adorado néctar de dioses es conocido en aquellas latitudes, tengo un primo que vive en Barcelona, y me ha dicho que sí, Cacique es más popular que el whisky.

    Me he alegrado…al menos sé que importamos algo que os gusta a los españoles jejejejeje.

    En fin, para no hacerme fastidiosa, me ha gustado el blog, felicidades a la Bestia…y salud!, sigue brindando con el Indio, es un gustazo destrozarse el hígado con él.

    ¡Saludos transoceánicos!

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