NOTA GASTROINTESTINAL: A día de escribir esto, lunes 9 de noviembre, me he levantado a las 11 de la mañana (estar en paro tiene su punto) y desde entonces (han pasado doce horas escasas) he cagado tres veces. Y no digo diarreillas cagalicheras de esas de desbarajuste intestinal, no, sino unos truñacos de museo (o sea: masa, color y olor de libro). Sin duda es mejor que salga por ahí a que se quede en los michelines pero empiezo a sospechar que esas timbas insanas que nos echamos con los amigotes jugando hasta las tantas de la mañana bebiendo, fumando y comiendo como pirañas son aún más dañinas para el cuerpo que irse de juerga.
A Jorge (AKA Alejandro, AKA Superneuras) ya lo conocemos todos (algunas de sus historias han salido aquí como la muy aplaudida “Me voy a pintar mi sótano a las tres de la mañana y se me planta en casa la policía nacional“). Quizás sea un detalle menos conocido que vive solo, que tiene un gato (Trasto, no confundir con “Trastocarro“, que es el hamster de mi cuñada), un cerebro prodigioso (el segundo intelecto del planeta, sin duda, después del mío), bienintencionado y, ocasionalmente, ingenuo, bomberil y pajarero. También, aunque él no lo crea, tiene un ángel de la guarda ojeroso y estresado que hace lo que puede por mantenerlo en este mundo.

(ved, ved esta metáfora de cómo le fustigo con el látigo de mi desprecio para mantenerlo en guardia y que no se me apalanque. Porque el dolor es un estado de la mente, como la esquizofrenia, y debe ignorarse)
PROBLEMA: La bandeja con arena donde el gato hace sus cosas ocupa un espacio considerable (y no estoy diciendo tonterías, yo vivo también en un piso minúsculo y ya me he visto obligado a limitar mis compras de tebeos porque, sencillamente, no me caben) y huele a “cosas de gato” (que sí es una tontería: tendríais que ver la que se lía cuando voy a cagar a mi baño y me dejo la puerta abierta).
SOLUCIÓN LÓGICA PERO IRREALIZABLE: Cambiar la bandeja del gato de sitio. El baño es un sitio estupendo porque no resulta tan raro que huela directamente a mierda. Lamentablemente, el baño de Jorge es pequeño y no puede permitirse meter medio metro cuadrado de excusado gatuno. Una cosa es que la bandeja moleste y otra convertirla en una especie de mina anti-personal cuando vaya al baño recién levantado y con los párpados llenos de legañas.

ANEXO DE SUPERNEURAS A LA SOLUCIÓN LÓGICA PERO IRREALIZABLE: Dado que en el suelo del baño no cabe, la solución pasa por poner la arena a otra altura. Y puesto que el bidet (nefando invento que junto a la escobilla del water y los electrodos para los testículos supone el triunvirato del mal que la ciencia ha producido para todo lo que tenéis por debajo del ombligo) está ahí muerto de risa sin ser utilizado y tiene un desagüe… Ni corto ni perezoso, Jorge consulta internet hasta descubrir una arena para gatos a base de celulosa que puede tirarse por el water. Pues nada, compra siete kilos, llena el bidet con esa mierda y qué alegría cuando ve que su gato está encantado de la vida de plantar los pinos en esa cosa infernal. Y como hay un desagüe debajo, no hay nada de lo que preocuparse…
IMPREVISTO: Una mañana de lluvia Superneuras se despierta y encuentra su piso con dos dedos de agua. La tienda de ropa de chinos de abajo se queja de que les llueve dentro y fuera de la tienda. El gato pone cara de inocente pero pronto se descubre que al escarbar en su retrete particular ha subido sin querer el grifo del bidet (sí, sí, puede que recordéis una época en la que los grifos eran de rosca y no con esas cosas que suben y bajan de aspecto libidinoso) y ha sido el causante de la catástrofe. Lógicamente, un desagüe de chichinabo no puede deglutir cinco kilos de serrín mojado mezclado con mierda de gato. Resultado: hecatombe.
PRIMERA HIPÓTESIS RESOLUTIVA AL IMPREVISTO DEL ANEXO DE SUPERNEURAS A LA SOLUCIÓN LÓGICA PERO IRREALIZABLE: ¡Coger el taladro, hacer un agujero en la base de la pared y que el agua caiga a la calle! Aunque afortunadamente no llegara a estos extremos, el Jorge lo pensó. Lo jodido es que lo pensó.
PAÑOS CALIENTES AL IMPREVISTO, ETC: O mejor dicho, toallas. A saco. A manta. A patadas. Como bien dijo Superneuras:
“Es en esas situaciones en las que un hombre ve de qué están hechas sus toallas. Las mejores son las de rizo americano (lavadas con Olimpo, el detergente de los dioses) que son las más absorbentes”




















