Este es mi 666º post. Amén.
“-Se trata de una enorme fortaleza enana…
-Aclárate, cojones.”
(Parece un chiste malo pero me ocurrió en una partida de rol)
De un tiempo a esta parte estoy volviendo a leer los libros de El Elfo Oscuro de R.A. Salvatore (bueno, son míos pero los escribió él) cada vez que voy a Huesca a ver a mis padres. En mi época universitaria los consumía como churros (para desayunar pero sin mojarlos en el café y prometo que este es mi último chiste fácil) y empezaba a sentir nostalgia de algunos de ellos (nótese el “algunos”: beneficios de la experiencia). Me dio por este revival poco antes de irme a Tailandia cuando encontré en la biblioteca una más que aceptable adaptación al cómic de las aventuras de Drizzt Do´urden.

Estos libros tratan sobre las andanzas de un drow, un elfo de piel oscura para que nos entendamos, que sale rana y buena persona (todo a la vez, ya hablaré más delante de ello). Lógicamente, esto le lleva a una serie de conflictos con sus compatriotas y se ve forzado a buscarse la vida bien lejos de su hogar natal. Dicho pronto y mal, esto resume la serie someramente para los profanos.
Por entrar más en detalles, el tal Drizzt tiene los ojos lila (una rareza entre su gente) pelea con dos cimitarras a la vez, tiene una pantera mágica y es tan buena persona que no dice “mierda” aunque le salga a chorros por las orejas y la nariz. Esto, cuando está entre otros drows, queda bien por el contraste ya que todos sus paisanos son unos hijos de puta mayúsculos pero cuando llega a la superficie y trata con gente “normal” el muchacho adquiere cierto aire de monaguillo meapilas con sangre de horchata y escaso magnetismo sexual (porque aunque intentan ponerlo de guapo e interesante, la tensión sexual que soporta tiende a cero pelotero. Y teniendo en cuenta las muchas ostias que reparte, se diría que tampoco se alivia mucho en el baño…).

(Gengis Khan era un personaje histórico basado en uno ficticio…)
En términos de juego, este fulano tendría lo que se conoce como “tiradas muy altas” porque el chaval anda sobrado de agilidad, fuerza, constitución, resistencia mágica, capacidades mágicas innatas y un largo etcétera de habilidades bastante sorprendente. Desde luego, como anti-héroe no sirve.
Y bueno, también hay una reliquia mágica, demonios, enanos, batallas, viajes y todo ello aderezado con una buena dosis de peleas, muertos y zambombazos mágicos. Vamos, como las partidas de rol a la antigua usanza, aquellas que daba gusto jugar porque te emocionabas con cualquier tontería (“Entras a la panadería y el panadero…”/”¡Le meto con el hacha!”). Y con estos libros me emocionaba, vaya que sí.
Como absolutamente todo lo que nos gusta alguna vez, llegaba un momento en que empezaba a cansar. Para que os hagáis a la idea, la serie constaba de estos libros cuando me gustaba:
-El Elfo Oscuro: primera trilogía con La Morada, El Exilio y El Refugio. Trata de la juventud de Drizzt. Cronológicamente eran los primeros libros pero se escribió después de los siguientes. Me parecieron unos libros estupendos y me alegra ver que con los años no han envejecido mal.

Hay que hacer un inciso para hablar de Zaknafein, el padre de Drizzt. Se supone que este tío es un drow que salió bueno y con principios en una sociedad donde lo normal es ser un mal nacido. De allí se supone que por eso Drizzt también sale buena persona (al fin y al cabo, los ideales y la genética van de la mano). De todos modos, tal y como se trata a los niños en Menzoberranzan me cuesta creer que nadie llegue bien a la adolescencia…

-El Valle del Viento Helado (el título lo dice todo: agradeced que no se llamara El Valle de la Col Hervida): con estos libros R. A. Salvatore dejó de ser un pelagatos de tres al cuarto para convertirse en ídolo de masas friki (bien mirado, casi mejor lo de pelagatos). Gracias unos personajes tópicos pero desquiciados (Bruenor Battlehammer, un enano orgulloso y chuloputas pero que A)está soltero y B)adopta no uno sino dos humanos en su vida, lo que da que pensar en toda suerte de desquiciamientos; Wulfgar, una especie de Conan rubiales que lo más original que tiene es que va con un martillo en lugar de con la espada o hacha de turno) y a otros que no pintan absolutamente nada (el galardón “Pasaba por ahí” está disputado al fifty-fifty por Regis el Halfling, una especie de Frodo Bolsón odioso y ensartable y Catti-Brie, chica con nombre a medio camino entre una mascota y un queso que se incluyó para paliar un poco el tufo a calzoncillo sucio que debía emitir esta banda) esta serie era bastante agradable de leer. Curiosamente, el grupo de aventureros JAMÁS incluye un lanzador de conjuros. Aquí hacía su aparición Artemis Entreri, el antagonista por excelencia de Drizzt Do´urden al que más te vale coger cariño porque no te librarás de él ni con agua caliente. Para que me hablen de Voldemort.

-El Elfo Oscuro, Segunda Trilogía: compuesta de Noche Sin Estrellas, Cerco de Oscuridad y Luz en las Tinieblas (suenan a nombres de un bar gótico, uno heavy y uno de fumetas), esta tercera trilogía pretendía aprovechar elementos de las dos anteriores para darle coherencia al conjunto. Esta me gustó mucho porque ata cabos y hurga bastante en la sociedad de los elfos oscuros que, como no es muy humana que digamos, sorprende y deleita a partes iguales.
Lo que no tiene perdón es El Legado, un libro de conexión entre la anterior trilogía y ésta que el autor debió escribir un lunes con resaca después de que le dejara su mujer y la grúa se le llevara el coche porque no hay por dónde agarrarlo. Desde el color de las tapas (el único libro rojo chillón en una colección de colores grises, negros y similares) hasta la historia en sí (infumable y escrita como con prisas) todo en él es odioso.
Para colmo, en este libro ocurren cosas importantes como la muerte del bárbaro Wulfgar (se nota que fue una decisión precipitada porque tres libros más tarde ya lo tienes de vuelta) y la reaparición de Entreri (podría haber esperado un libro entero por lo menos). Luego ya reaparece en cada libro y no sorprende tanto por mucho que sea imposible que haya sobrevivido.
Después de esto, el Salvatore pasó a la fase llamada “vivir de las rentas”, de gran comodidad pero escaso prestigio. Pasado un tiempo y viendo que sus otros libros no acababan de funcionar en condiciones (al final del post hablaré de alguno de estos engendros), el muchacho optó por lo fácil y estiraaaaaaaaaaaar las vivencias del Elfo Oscuro y su puta banda:
-El Legado de Errtu: ¿qué ocurre cuando no matas a todo el mundo y no dejas el lugar de los hechos convertido en un cráter humeante? Exacto, que sacan segundas partes. Este libro, quizás el último medio aceptable de Drizzt y compañía, es un refrito de elementos de obras anteriores a cada cual más forzado. Desde aquel secundario de pacotilla que fue ridiculizado sin morir hace SIETE libros hasta un superviviente ido de la olla de no sé qué ocurrido hace NUEVE o el típico brasas que mira que le han tirado de todo y no se muere ni a la de tres (los que se hayan leído algún libro ya saben de quién estoy hablando), todo Dios anda detrás del Elfo Oscuro para ajustarle cuentas. No le invitarán a unas cañas al pobre, no…

-La Columna del Mundo: Hacer una secuela de una secuela es arriesgado. Puedes hacer otro libro más exáctamente igual y arriesgarte a que te chorreen los fans o puedes hacer algo totalmente distinto y decepcionarlos directamente asegurándote además de que nadie ajeno al percal se interesará por el duodécimo libro de una serie. Y esto fue lo que ocurrió cuando se escribió este libro y la cosa se torció porque Drizzt perdía protagonismo en favor de una trama secundaria no demasiado resuelta: el estado mental de Wulfgar después de haber estado muerto en el Abismo torturado durante años por demonios.
Es lógico que alguien así vuelva un tanto desequilibrado pero de ahí a que deje su vida de aventurero, se meta a matón de taberna (hablo en serio) y el libro se dedique a su carrera en dicho ámbito… en fin, los que no quieran leerlo que sepan que sí, que triunfa como portero de bar (?) y que se pega con los porteros de otros tugurios (??) porque parece ser que el de los matones de poca monta es un gremio bastante competitivo (???). Y ahí se las den todas.
Después de esto me consta que han salido más libros de Drizzt de los que ya no sé nada ni ganas tengo. R. A. Salvatore vendió los derechos de los elfos oscuros para que otros sacaran las novelas en su lugar sin que él tuviera que mancharse más las manos y así han salido nuevas series de drows con más bien poca fortuna.
De todo esto y más hablaré en la segunda parte de este artículo.