LA PSYCHO-GALLINA (I)

(extractado de “Los Calzoncillos del Destino II”, de un servidor)

La pequeña Plinplin estaba sentada tranquilamente en la orilla del lago que había junto a su casa jugando con las flores. Las tiraba al agua, pedía un deseo y cuanto más tardaban en hundirse más rápido se cumpliría su deseo.
Era la piel de Plinplin oscura como el chocolate como la de los que han vivido al sol toda su vida y antes aún sus padres y los padres de sus padres y los padres de los padres de sus padres y así muchas generaciones.
La casa donde vivían Plinplin, sus padres y Pirracas, su perrito de dos cabezas, estaba, de hecho, en medio del desierto y aquel lago era el único lugar donde había agua y vegetación abundante en miles de kilómetros a la redonda. A veces, Plinplin se aburría por no tener a nadie con quién jugar porque Pirracas estaba todo el día ocupado vigilando la casa y sus padres salían a buscar de comer.
-Quiero…tener a alguien con quien jugar-dijo la pequeña Plinplin tirando al lago una amapola.
Y, detrás del Castillo del Grillo (así llamaba la niña al árbol donde cada noche los bichitos nocturnos daban la tabarra y no dejaban dormir) se oyó como si se hubiera desatado una ráfaga de viento y un cuerpo pesado que chocaba contra el árbol y luego caía al suelo.
-¡Ostia, puta, cojones!-maldijo una voz que hizo cerrarse las flores-¿Qué coño hace aquí esta mierda de madera?
La pequeña Plinplin sonrió contenta sin moverse de su sitio. El Espíritu del Lago le había concedido por fin un amiguito para jugar. Qué majo era el Espíritu del Lago.
Su “amiguito” salió de detrás del árbol. Era muy alto (era más alto que la lanza de papá) y era de color blanco como si alguien le hubiera dado un susto. Y llevaba puesta una máscara de pájaro con cara de mala leche la mar de graciosa porque tenía una especie de aleta de pez roja en lo alto.
Plinplin empezó a reírse. Cuando aquel hombre reparó en ella y la miró, Plinplin le saludó moviendo los deditos de una mano.

mano.JPG

-Hola-le dijo sonriendo de oreja a oreja.
La Psycho-Gallina no estaba del mejor de los humores pero se quedó contemplando a aquella chiquilla con cierta curiosidad. El encontronazo contra el árbol que casi le había doblado el pico no había sido el mejor final posible para un viaje espacio-temporal y le había dado más ganas de violencia que nunca había tenido en su vida pero aún así la sonrisa de la pequeña le resultaba desconcertante. Estaba acostumbrada a sembrar el horror y el espanto con su mera presencia donde quiera que fuese (incluso en la Dimensión de las Estatuas Gelatinosas todo el mundo había huído en cuanto la habían visto) y aquello no era normal.
Pero qué importaba. Aquella mocosa sería un buen comienzo para su campaña de Muerte a la Vida en aquel lugar. No le harían falta ni los cuchillos.
El hombre de máscara de pájaro se plantó delante de Plinplin en dos zancadas y extendió las manos abiertas. Plinplin sonrió y le tendió una margarita:
-Toma-le dijo-pide un deseo.
La Psycho-Gallina se quedó de una pieza. Que no le tuvieran miedo casi podía entenderlo (ella misma se daba cuenta de que la facha que le había vendido el Espíritu de los Desolladores de Almas era bastante ridícula) pero que le dieran flores…Por otro lado se le hacía muy extraño. Nunca jamás en su vida nadie había tenido un detalle agradable con ella (bueno, los condenados de los Infiernos Galácticos la habían violado repetidas veces si a eso se le puede llamar cariño) y sintió algo que jamás había sentido antes hormigueándole en el interior de su musculoso pecho.
Con pulso tembloroso, la Psycho-Gallina cogió la margarita y se la quedó mirando un rato. Luego miró a la niña inquisitivamente. ¿Qué tramaba aquella diablilla?
-Ahora dale un besito-indicó Plinplin cogiendo otra flor-Quiero que haya alubias con morcilla para cenar-y la besó.
Sin perder de vista a aquella intrigante criatura (en otros lugares había depredadores muy capaces de adoptar semejantes formas) el pico de la Psycho-Gallina rozó los pétalos de la margarita.
-Y ahora la tiras al agua, ¿ves?-Plinplin tiró su flor al lago.

mandibula.JPG

Aquello si que era sencillo. La margarita de la Psycho-Gallina no tardó en reunirse con la otra flor. Evidentemente, aquello indicaba el fin de las formalidades y el comienzo de una buena pelea, algo que la Psycho-Gallina comprendía a la perfección y donde se encontraba como pez en el agua. Sacó dos cuchillos de carnicero casi con alivio aunque un tanto melancólica porque aquello acabara tan deprisa.
-Hay que decirle adiós. Si no, no vale-le advirtió Plinplin en tono de reproche despidiendo con su manita de ébano a las flores que se hundían.
Como si le hubieran dado una bofetada, la Psycho-Gallina soltó los cuchillos y se despidió efusivamente de su deseo.
Ahora, se dijo sin mucho convencimiento, es la hora de hacer salchichas con la pequeña…
-Anda, ¿son tuyos estos cuchillos tan bonitos?-le preguntó Plinplin señalando sus cuchillas de carnicero tiradas sobre la hierba.
Profundamente conmovida, la Psycho-Gallina movió la cabeza afirmativamente. Jamás nadie se había tomado el menor interés por nada suyo (salvo los ya citados condenados por su culo) y mucho menos por sus instrumentos de trabajo. Por primera vez en su ensangrentada existencia la Psycho-Gallina sintió algo parecido a la felicidad y tuvo ganas de sonreír.
-Toma-le tendió un cuchillo a la niña-¿Quieres verlo de cerca?Ten cuidado, no te hagas daño.

Anuncios

4 comentarios to “LA PSYCHO-GALLINA (I)”

  1. JoanElMisericordioso Says:

    Es taaaan dulce q hace q m duelan los dientes.
    Siempre h sabido q eso d escribir burradas era todo fachada y q en el fondo d tu corazon eres lo más azucarado del mundo.
    Un besito d fresa y uno de limón para todos.

  2. JoanElMisericordioso Says:

    Hola a todos.
    Mañana martes, a las 13:30, en el campo de la universidad,el glorioso equipo de veterinaria, formado por Joan y sus amigos se batirá en un épico duelo con el equipo de ingeniería tecnica o superior (eso en realidad da igual).
    Os esperamos a todos con ilusión.

  3. Este no me lo voy a leer que tengo ese libro en casa y algun dia me lo leere.
    Lo prometo

  4. Qué tiempos aquellos…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: