EL BECARIO: LUNES

Eusebio Cobarrubias, gerente de SUICIDASA estrechó la mano del nuevo becario.

-Bienvenido a bordo, muchacho-le dijo repitiendo un discurso que había hecho miles de veces-Espero que tu estancia aquí resulte provechosa para todos.

Se permitió desconectar del rollo que soltó al muchacho para examinarlo de arriba a abajo: era un chico de unos veinticinco años, de pelo corto y rizado con gafas de pasta negra. Tenía aspecto de trabajador y buena persona. Cobarrubias se equivocaba pocas veces juzgando a la gente.

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(ninguno de estos tres personajes da el tipo para esta historia)

Finalmente despidió al chaval indicando a su secretaria que le mostrara su mesa de trabajo y que ya se pasaría un día a ver cómo le iba. Centró su atención entonces en los informes que tenía sobre la mesa: un montón de trabajo atrasado que se había acumulado con todo el asunto de la selección del becario.

Después de comer entró en su despacho Lupiérnez, el subdirector, con cara de mal humor. Cobarrubias no sentía especial afecto por aquel hombre pero tenía que reconocer que era eficiente en lo suyo y en su empresa, bastaba.

-¿Qué sucede, Lupiérnez?
-Ha habido una pelea en la cafetería-dijo Lupiérnez sintiéndose como el conserje de un colegio.
-¿En la cafetería?-nunca había ocurrido nada así en SUICIDASA-¿Qué ha pasado?
-Domínguez, el de contabilidad-explicó Lupiérnez-Le ha puesto la zancadilla a Paco el de mantenimiento y se le ha tirado encima. Hemos tenido que separarlos entre cuatro.
-¿Domínguez?-Cobarrubias alzó una ceja sorprendido-¿En serio?

José Luis Domínguez era uno de los veteranos de la empresa. Tenía seis hijos (dos adoptados) y todo el mundo lo quería y apreciaba porque era una persona amable y bonachona. Cobarrubias lo conocía desde hacía más de veinte años.

-Como lo oye-siguió Lupiérnez-Les he puesto una sanción de dos días a cada uno hasta que se decida algo.
-Joder-Cobarrubias se quitó las gafas y se pasó la mano por los ojos-¿Por qué ha sido?
-Ni idea-admitió Lupiérnez-Domínguez gritaba algo de que si Paco le estaba poniendo los cuernos o algo así pero me cuesta creerlo.
-Empezamos bien la semana-masculló Cobarrubias.

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2 comentarios to “EL BECARIO: LUNES”

  1. Hermesh Says:

    esta historia, no se por que, me recuerda a cierto rumano y a cierto hungaro que trabajaban con cierta persona en cierta granja.

    no es cierto?

  2. Pura casualidad. Es una pelea sin más. Si no, hasta las de los orcos tendrían paralelismos con esos, ¿no? (quiero decir aparte del tercermundismo, retraso mental y resolver las cosas a golpes).

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