MIERDA DE COLORINES

“Lideeeeeel
cuando quiero comer mierda voy al liiiiiiideeeel
a compraaaaaar”
(Engendro)

Como bien dice mi madre, sólo aprendo a cabezazos contra la pared. Hasta que no la he cagado (en este caso que nos ocupa, literalmente) no pienso. A veces, ni eso.

Un tiempo atrás me dio por pasar por el LIDL de Binéfar a comprar por varios motivos: A)Me caía de camino, B)estaba lo que se dice seco de suministros, C) en la universidad compraba allí y no lo recordaba tan funesto y D) la canción de Engendro arriba citada me rondaba por la cabeza hacía tiempo.

Así, a primera vista, aquello era de una cutrez escalofriante. El ambiente era como de todo a 100 con un exceso de pintura para tapar la falta de calidad. Aparte de lo selecto de la clientela (inmigrantes de todos los colores y yo mismo), las marcas eran todas rarísimas (es jodido notar que echas en falta la coca-cola consumer y cosas así) y en el pasillo central había un stand de productos orientales (pero no había ni ramen ni rollitos ni nada que habitualmente se asocie a los restaurantes chinos).

Salí de allí con un buen montón de porquerías raras y cierta sensación de hilaridad (por algún extraño motivo, aquel lugar me provocaba la risa más tonta). Ved, ved:

img_0100.jpg

Junto a la definición del diccionario de “insípido” debería venir esta foto. Estas tres porquerías difícilmente sean sanas pero lo que no son es ni buenas ni malas porque, sencillamente, no saben a nada. ¿Qué hay de malo en atiborrar los productos de saborizantes?¡Somos gente del siglo XXI, queremos emociones fuertes!El mango a lonchas y las bolas de papaya eran lo más soso que os podáis imaginar (y era fruta en almíbar, manda narices). La salsa de la derecha que parece una potada tenía la cualidad de no saber a nada y que cualquier cosa sobre la que la echaras sabía a puré de verduras del malo. En la basura acabó.

img_0096.jpg

Con estas otras cosas hubo más suerte entre comillas. Lo de la izquierda era una especie de zumo/bebida/líquido chungo que sabía a vino con mucha agua o a sangría hecha con polvos. Soy muy aficionado a tener en la nevera algún tipo de bebida tóxica (y no me refiero a alcohólica sino a refrescos repugnantes que sé que sólo yo me beberé) pero esto fue para cagarse. Lo escasamente sustancioso del color ya me puso en guardia… La lata de leche de coco contenía un engrudo viscoso que sabía algo a coco pero que me hizo ir al baño tres o cuatro veces a cagar algo parecido a lo que tira Spiderman para colgarse de las paredes. Lo último es una caja de galletitas de la fortuna que por lo menos sabían a barquillo y contenían un papelito con gilipolleces en inglés y en alemán tales como:

“Te van a invitar a una fiesta”
“Los problemas se resolverán”
“Eres un genio de las situaciones difíciles”
“Vas a dar un consejo a alguien”

Habría preferido algo más “Encontrarás la felicidad en un nuevo amor” o “Sigue con tu esposa”. En fin…

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4 comentarios to “MIERDA DE COLORINES”

  1. “me hizo ir al baño tres o cuatro veces a cagar algo parecido a lo que tira Spiderman para colgarse de las paredes.” tambien llamado un pedo de postas, no?

  2. Pues a mí el Lidl me parece un lugar entrañable lleno de objetos fascinantes.

    Tendré que probar la leche de coco, ésa. Tengo curiosidad por saber qué se siente cagando blanco.

  3. a mi el lidl me encanta mogollon de ofertas de todo tipo que estan muy bien y tiles. y la comida no está nada mal, tienes de todo por la variedad de culturas que hasta el van a comprar y los precios estan bastante bien.

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