-¡Marchen!-gritó Blagration a la fila de soldados-¡Vamos!¡Uno, dos, uno, dos, uno, dos!

Uno a uno, los ciento veinte soldados de la división inulvana salieron en fila india por una puerta trasera del búnker. Los tanques venían por el otro lado y tenían unos minutos preciosos para sacarles cierta distancia.
Una vez en campo abierto, formaron dos escuadras de sesenta hombres y siguieron corriendo con todas sus fuerzas. Aún se oía algún cañonazo desde el otro lado del búnker pero ninguno quería saber quién disparaba. La cuestión era alejarse.

-¡Uno, dos, uno, dos, uno, dos!

Blagration mantuvo el ritmo sin dificultad pero su mente era un hervidero. Habían logrado escapar de momento de los tanques rusos pero incluso si lograban alejarse entonces ¿qué?Si la idea era detener a los rusos en el búnker no contaban con medios para ello. Destruir la base rusa también estaba fuera de su alcance porque sencillamente no podían intentar un ataque frontal con todo lo que debían tener allí. Pero claro, ceder terreno a los rusos era abrirles las puertas para una invasión a gran escala…

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-¡Uno, dos, uno, dos, uno, dos!

El brigadier Ponomarenko también tenía la mente en otra cosa. A lo largo de sus cincuenta y dos años de vida podía considerarse un superviviente nato, un judío hecho y derecho. Su padre había logrado escapar con él de la Alemania nazi y luego de Polonia cuando también llegaron allí. Su vida había sido un contínuo correr de país en país, escapando de una purga tras otra de contra los hebreos hasta que los propios judíos la emprendieron con su familia por un quítame allá esas pajas que nunca entendió del todo. Finalmente había logrado esconderse en Inulvania y hacer carrera allí. Si salía con vida de aquella encerrona iba a soltar unas cuantas maldiciones de usurero.

-¡Uno, dos, uno, dos, uno, dos!

Para Paco ya no había motivos para seguir vivo. Después de ver a su pobre madre frita como una gamba en una máquina de electro-shocks por orden suya su trabajo en aquel maldito manicomio era un recordatorio de la traca final de sus miserias. Era la hora de poner fin a su maldita vida, acabar lo que sus padres empezaron hace tiempo y que su ex-novia intentó culminar. El ejército inulvano era un lugar como cualquier otro para que la muerte le alcanzara y pusiera fin a una vida que parecía una tragicomedia griega.

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La marcha se interrumpió bruscamente cuando algo explotó diez metros por delante de las dos escuadras. Los inulvanos frenaron en seco y miraron las colinas a las que pretendían llegar para escapar de los tanques. Estaban llenas hasta la bandera de soldados rusos. Lo que había explotado frente a ellos era un obús de mortero, un disparo de aviso.

Los inulvanos se miraron unos a otros sin saber qué hacer. A treinta metros de ellos, las disciplinadas filas de abrigos rusos les esperaban apuntando con sus fusiles de asalto. Los tanques no tardarían en pisarles los talones y aquello no pintaba nada bien.

-Capitán, ¿qué…?-empezó a decir Ponomarenko.

Blagration pudo ahorrarse el mal trago de no saber qué contestar a sus hombres porque uno de ellos actuó por su cuenta rompiendo aquel silencio de muerte: profiriendo un grito desgarrador, uno de los soldados inulvanos levantó su rifle y apretó el gatillo. El rifle le explotó en la cara con un estampido y el soldado quedó cubierto de mugre y esquirlas metálicas. Aquellas armas de baratillo a veces hacían aquellas cosas.

-¡Alto el…!-empezó a gritar para evitar que nadie imitara a aquel soldado. Liarse a tiros no parecía una buena idea.

Los rusos lo encontraron divertido. Las carcajadas rusas comenzaron en cuanto se disipó el humo del rifle defectuoso y sonaron por la estepa inquietando e incluso avergonzando a los inulvanos.

-Brigadier-Blagration intentó mantener la compostura-Cójame el nombre de ese gracioso. Si salimos de esta lo empapelo.
-Es el español, señor-contestó el judío-Otinovic. Sabía que ese cretino nos traería… ¿qué demonios…?

Dolorido por las esquirlas clavadas en su piel, humillado por las risas del enemigo y enfurecido como un perro rabioso, Paco se incorporó y dando alaridos se lanzó contra las filas de los rusos bayoneta en mano. Alguien iba a pagar muy caras sus frustraciones. O eso, o lo mandaban al otro barrio de una vez. Mejor morir que vivir una vida como la suya.

-¡Hijos de putaaaaaaaaaaaaaaa!-rugió corriendo sin apenas tocar el suelo.

Los rusos no habían parado de reir y le señalaban dándose codazos. Joder, Ivan, mira al notas ese, qué huevos tiene. Sí, pobre capullo, mira que explotarle el rifle, estos inulvanos qué cosas tienen. Oye y qué gritará, que no se entiende. Para mí que es español, que aprendí un poco cuando estuve en Benidorm. ¿Español?No jodas, que esos nos metieron tres goles en el último mundial. Lo que yo te diga, Ivan, por cierto, que cómo corre el jodido, ya casi ha llegado a nuestras líneas, a ver si nos dan la orden de abrir fuego porque… hala, la que le ha metido al sargento Pavlov. Bueno, coño, que alguien haga algo…

-¿Qué pretende ese pringao?-preguntó Ponomarenko confuso e indignado. Su mundo era la disciplina militar. Cualquier alteración de su orden particular era una anomalía inadmisible.

-No es un pringao-contestó Blagration conmovido-Es un héroe. ¡Inulvania no abandona a sus héroes!¡Vamos!¡No podemos dejarle morir!¡Al menos en solitario!¡Calen bayonetas!

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Aprensivos, sus soldados obedecieron. Todos estaban tragando saliva esperando a que les empezaran a llover balas. Mejor morir matando que acribillados por los rusos. Corriendo de mala gana, se lanzaron contra los rusos.

Los rusos no respondieron a su movimiento primero porque había un loco rabioso repartiendo culatazos indiscriminadamente entre sus filas y segundo y más importante porque los obuses de su mortero empezaron a caer entre ellos.

-¿Qué está haciendo, maldito inútil?-rugió el comandante Obarov de los rusos al artillero del mortero-¿Se ha vuelto loco?¡Está disparando a los nuestros!
-Con sumo gusto, señor-dijo Stortov incorporándose y tirando a un lado la barba postiza-Permítame presentarme: soy Sergei Stortov, jefe del servicio secreto inulvano. Y están ustedes en territorio inulvano sin permiso.

Obarov le miró inquieto. La mirada de aquel tipo era tan expresiva como la de un tiburón. El caos reinaba entre sus soldados y su apoyo artillero no podía ayudarles. Había recibido hacía poco la noticia de que los tanques habían sufrido un contratiempo y tardarían en llegar. Los soldados inulvanos acababan de chocar contra sus rusos.

-Entonces, ¿soy su prisionero?
-No… más bien mi próxima víctima.

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3 comentarios to “”

  1. Entre el puto verano que me ha tenido alejado de mis amigos los ordenadores, mi propia página web que (aunque no la visita ni DIOS) siempre hay que andar dandole vidilla, mierdas del trabajo y, sobretodo, perrería. He andado desligado del intermundo. No es que pueda estar tan encima como antes, pero me recordó Blanca que aun andabas vivo y mira, “I´m Back”.

    La verdad es que contento porque he visto bastante material nuevo. Entre el elfo “comadrona” (que bien le queda) y las “aventuras de una pandilla de hijos de puta” tambien conocida como Inulvanos, me quedo con estos últimos. La última entrega me ha encantado tanto en acción como en el toque heroico que tan poco promulgas, pero que no se te da tan mal.

    En fin, un saludo desde Mordor, espero estar pronto por allí haciendoos una paella, o jugando a vampiro, o simplemente tomando unos aguas…

  2. Pues nada, bienvenido de nuevo.

    Ya que te ha gustado, te contaré un secreto de toda la saga que ha pasado bastante desapercibido. El español este que anda coceando rusos y que era el antiguo director de Rostropovich Kab (ver “Rostropovich Blues”), en realidad es un antiguo conocido vuestro.

    Os recomiendo leer de nuevo y cuidadosamente “El gorrón y el pringao” y “El regreso de Paco el Pringao” para ver de vuelta a uno de mis más carismáticos personajes…

  3. Hay que joderse, ni me había pervcatado a pesar de que es claro como el agua. Juas, es genial.

    Y mira que ya has dejado de lado “Frankov” para llamarle Paco directamente y la palabra Pringao sale una y otra vez.

    En el trailer de la peli podrías poner algo así:

    “El novio que se convirtió en pringao; el pringao que paso a ser asesino; el asesino que se convirtio el soldado… y que mejor final para él que ser un heroe en la libertad de Inulvania.”

    La escena final del Trailer debería ser la del tio con la cara ensangrentada y llena de quemazos por la explosión del rifle, corre gritando “hijos de putaaa” en un perfecto español mientras los ojos se le salen de las orbitas.

    Despues se corta en seco la imagen y aparece sobre fondo negro:

    NOVEMBER 2007

    Saludos y disculpas por no haber estado avispado.

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