QUÉDATE A MI LADO (Y DIVAGANDO)

“aINT NOMOUNTAIN HIGH ENOUGH,
aINT NO VALLEY LOW ENOUGH,
aINT NO RIVER WIDE ENOUGH ,
TO KEEP ME FROM GETTING TO YOU”
(La Canción del Cáncer)

Hace ya bastantes años, cuando salía con Nai, me vi en la tesitura (delicada) de ir a “casa de las chicas” (vaga denominación esta que en todos los ámbitos significa algo así como “échate a temblar” para cualquier hombre) a ver una película. Cuando esto se aplica a un grupo de hombres, la película en sí suele ser algún producto testosterónico lamentable pero que, convenientemente regado con cervezas, patatas y similares, se convierte por sí solo en una fuente de anécdotas. En el caso de las mujeres, normalmente tocan “disparatadas comedias románticas”, Meg Ryan, Hugh Grant y similares bandarradas.

quedateamilado.jpg

Esta vez no fue una excepción y lo que tocó fue “Quédate a mi lado”, un pestiño romántico-lacrimógeno que todavía no consigo comprender cómo coño lo cogieron en el video club porque a “las chicas” estas las tenía por gente dura. No es que esperara Rambo contra Chuck Norris pero creo que se pasaron tres pueblos.

La película sigue una de las leyes de oro de Hollywood: si dos actrices famosas, una veterana y otra jovencita, se juntan en la misma película, una debe morir. Y aquí le tocaba a la Sarandon (ooooh, os he destripado la película).
Se contaban las andanzas de un padre divorciado que se enamoraba de Julia Roberts y pretendía casarse con ella. Por desgracia, su ex tiene un cáncer galopante devorándole las entrañas y se dedica a dar el coñazo a su ex marido y a la amante (qué encanto de enfermita). Al final, como cualquiera puede suponer, Julia y Susan se hacen super-amigas y casi da pena que la Sarandon reviente. Hasta aquí, nada que merezca este post.

Ahora bien, en la velada estábamos Warjavi y yo que no parábamos de revolvernos en los asientos (dos machotes de pelo en pecho aguantando a las dos petardas esas…) así que la frustración se nos escapó por la vía fácil: el humor negro.
Habiendo una protagonista con cáncer, ¿qué esperaban?¿Que lloráramos?
Y venga a sobrarnos. Cada vez que la Sarandon abría la boca le añadíamos muletillas del tipo “total, tengo cáncer”, “qué te voy a contar, si tengo el tumor encabritado”, “pero déjate de ostias que tengo cáncer”, “dame tabaco porque para lo que me queda…” y así una tras otra. Como la película tampoco es que sea de las que enganchan a la pantalla, las chicas nos empezaron a reír las gracias y a ovacionar cada “nueva intervención” de la Sarandon. La banda sonora (a cargo de John Williams, artífice de otras como la de Indiana Jones, Star Wars… vamos, que no es un cualquiera) contaba con una conocida canción (que salía en un anuncio de telefonía móvil) que a partir de entonces es “la Canción del Cáncer”. No se han comprobado los rumores de que si la oyes mucho contraigas esas cosas…
La noche acabó con todo el mundo feliz y contento tras habernos hartado de reír (qué menos). No sería hasta dejar el piso de las chicas y marchar a casa cuando Nai me contó que el padre de una de las presentes (probablemente la que más se había sobrado con la peliculita)… había muerto de eso.

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En fin, aunque la Roberts se vista de seda, para nosotros siempre será aquella puta (que era puta pero sin ponerle muchas ganas) a la que Richard Gere (que todo lo galán que quieran pero se fue de putas como sin querer) pagó para estar follando toda una semana. Tsk, tsk.

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Susan Sarandon, en cambio… tiene dos tetas enormes. Bien, lo siento, es lo que me viene a la cabeza mirando esta foto. Antes de hacer su papel en “Quédate a mi lado” y bodrios similares la muchacha (esto es, hace muchos años) tuvo su momento de gloria con uno de los papeles protagonistas del Rocky Horror Picture Show, película que justifica ella solita el género de los musicales (tiemblo de pensar en esa que han hecho ahora con nada más y nada menos que John Travolta haciendo de maruja).

rocky.jpg

Aquí salía Tim Curry haciendo de Frankenstein travestorro chalado que crea un monstruo macizo para tirárselo (por decirlo en pocas palabras) y es una lástima que en todos los papeles que ha hecho después de este no llegue ni a la mitad de gloria que en aquel momento.

Envejecer está fatal. Procurad no hacerlo.

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