FAUNA DE JUEGO DE ROL: PERSONAJES (I)

“Hay gente que me critica
porque no sigo las normas
porque me gusta ser libre
y lo demás no me importa.
Y yo a esa gente le digo
que no se puede cambiar el destino:
si has nacido lechón,
vas a morirte gorrino”
(Más Birras)

Hace años escribí un extenso artículo sobre juegos, jugadores y personajes de rol para la Granja de Gandalf. He rescatado dicho artículo porque me parecía mal tenerlo criando polvo en el disco duro. El artículo dura sus buenas once páginas de modo que lo iré presentando por partes. Empezamos con algunas clases de personajes (hay más, de próxima aparición). Que disfrutéis este Warbriel Gran Reserva:

Tipos de Fichas de Personaje

EL GUERRERO
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El personaje por excelencia de los juegos de rol: Ya sea un bárbaro, un caballero, un pistolero o un espadachín nunca faltan en el grupo un par de fornidos (preferiblemente más) sujetos que llevan la voz cantante en las (frecuentes) trifulcas en las que se meten los avezados jugadores. Los hay de todos los colores, formas y tamaños (ver EL COMBO, EL ENANO Y EL GUAY para variantes) pero el estándar suele llevar una espada, escudo y una cota de mallas. Ejemplos de estos los hay a patadas así que pasaré de dar nombres. Los guerreros son con mucho los personajes favoritos de los jugadores y generan gran número de variantes como veremos a continuación.

EL ENANO
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Los enanos son uno de esos personajes que no sorprenden a nadie: Bicho canijo, peludo,borracho, con tendencias psico-esquizoides (contra pielesverdes y/o elfos),cabezota, rebozado de acero como si fuera una croqueta blindada (un enano sin la armadura máxima no es un enano) y con un hacha normalmente más grande que él (se admiten otras armas siempre y cuando hagan más daño). Vamos, honradamente, jamás me he encontrado con uno que no respondiera a esta descripción (Punto Dos: si el Máster no tiene razón debe aplicarse el Punto Uno) y es que si bien no todos los guerreros son enanos, todos los enanos son guerreros. Los jugadores que los llevan acostumbran a comportarse como sus personajes (o sea, se niegan a todo y arman bronca a la mínima oportunidad) e, invariablemente, acaban tragando agua en el fondo de un río cuando intentan cruzarlo a nado con toda esa chatarra encima. Enanos cascarrabias ha habido muchos y si he de escoger a mis favoritos me inclino por (en El Señor de los Anillos) Hengist Slamewort y sus hijos Ulrich y Serrasalmus (memorable este por ir armado nada menos que con una red porque me hacían gracia los críticos) con los que jugué durante un par de años cuando era un novato en estas lides.

EL KOMBO
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(N. del A: Kombo: Rebuscada combinación de reglas especiales que provoca espectaculares características (normalmente de combate) para solaz del jugador y desesperación del Máster)
Siempre hay uno de estos. No importa lo que cribes a tus jugadores, no importa lo que les obligues a hacerse (Punto Tres: No mates a los personajes. Que se hagan otro, que ese no se ajusta a mi aventura), uno de ellos (más no porque ese llamará copión a cualquiera que le imite) va a advertir lo insospechadamente bien que combina la habilidad Golpear en los Dientes con Doblar Vigas si tiene un cyber-brazo con Apisonadora incorporada y adora al Dios de la Guerra que da un bonus a Bíceps y otro a Estar Cachitas. Y el resultado es el mismo siempre: En un grupo medio equilibrado hay un monstruo que suma +800 a dar tortas en el primer nivel. ¿Cómo lo ha logrado? ó mejor aún ¿cómo lograrás tú estar a su altura sin llevarte por delante a los demás jugadores? Y, claro, como el guerrero (porque es un guerrero: nadie pondrá la más mínima objeción a un bardo que sepa hablar setenta idiomas a primeras de cambio) es legal, juega. Y no veas cómo. Los demás jugadores pronto se cansan de no poder competir con semejante bicharraco y tú mismo te mosqueas de no poner peleas (para que el tío no destaque tanto) así que decides sacar a cinco goblins a los que acompaña (inexplicablemente) un batallón de ogros que (razonablemente) se tiran todos encima del Kombo-personaje (¡y no siempre ganan!). Naturalmente, todos los jugadores ansían este tipo de personajes (y así lo hacen pues nadie se pone este arma tan bonita si pueden ponerse aquella que suma más) pero solo unos pocos lo logran y prosperan (afortunadamente, para esto está el Punto Cuatro: Mátalos, mátalos a todos). De entre los muchos kombo-personajes con los que he jugado quisiera alzar mi brazo por el guerrero rohir Kapag cuyo demente propietario para contar con su +20 a Bonificación Ofensiva a caballo por raza era capaz de meterlo cabalgando hasta en las tabernas.

EL MAGO
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Con este término me refiero a cualquier individuo que se base en la magia o similares, ya sea clérigo, mago, brujo, nigromante, “shugenja”, jedi, mentalista o DIOS sabe qué. Normalmente hay alguien a quien le gustan los magos. No son tan frecuentes como los guerreros pero siempre suele haber alguno. Y hay dos variantes: El bisoño y el veterano.
El bisoño es el lanzador de conjuros novato. Aparte de su (habitualmente) único conjuro ofensivo con el que consigue más bien pocos avances (aunque alguna vez he visto la cabeza de un gigante carbonizada por un insulso rayo eléctrico) suele ir equipado con media docena de sortilegios de risa (a ver, “calentar líquidos”, “comprensión de lenguas I”, “hablar con las plantas”, “detectar invisibilidad” y otras chorradillas por el estilo) con los que no se gana el respeto de sus compañeros y, ya puestos, el sustento tampoco porque son sus amigos los que tienen que sacarle las castañas del fuego. Esto desemboca en gran cantidad de aprendices de mago frustrados que se meten donde no se deben y así los veremos armados con ballestas, armas arrojadizas y (palabra que esto lo he visto) armas a dos manos por si acaso.
El veterano ya es harina de otro costal. Tras largas penurias, el novato ha subido de nivel y se ha convertido en un monstruo. No importa lo malo que sea un mago al principio. No importa los trozos que le arranquen cuando es joven. Si llega a séptimo nivel (depende del juego este “punto de inflexión”) dejará de ser un patán y se convertirá automáticamente en un Kombo-personaje que hará escupir sangre a todos aquellos que se rieron de él. Los demás personajes (aparta, guerrero, que tiro una bola de fuego) se ven superados (quita, quita, ladrón, ya abro yo un portal dimensional) y acaban cogiéndole una cierta tirria al hechicero por arrebatarles su protagonismo.
Sin embargo, a diferencia de los auténticos Kombo-personajes, los magos tienen un punto débil hermosísimo de explotar: El Cuerpo a Cuerpo. Por muchos rayos que lance, por muchas protecciones que se ponga el mago rara vez puede detener a ese insulso enemiguillo que se le acerca por la espalda y (normalmente) le mete en el cuerpo dos palmos de buen acero y un poco de humildad.
En raras ocasiones, el grupo de aventureros estará compuesto solo de magos (yo sólo lo he visto una vez) y en más raras ocasiones todavía saldrán victoriosos de su empresa.

EL ELFO
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Al igual que con el término “mago” me refería a toda clase de conjuradores, el término “elfo” abarca a todas esas razas tan populares que tienen en común dos cosas: Unos bonus exageradamente buenos y la incondicional manía que les profesan la mayoría de los jugadores y (a veces) el mismo Máster. Hablando en plata, son el blanco del racismo más desaforado, de las discriminaciones más chabacanas y de los más sangrientos chistes que puedan imaginar los jugadores.

“GUERRERO-Acamparemos aquí.
ELFO:-No es necesario: Los elfos no necesitamos dormir.
GUERRERO:-Bueno, pues ve preparando la cena.
ELFO:-No, es que como estamos en un bosque yo me alimento del aire”

Y son tonterías, realmente, porque aunque pueden tener (y de hecho los hay que los tienen) monstruosos atributos la gente los odia por lo que son, no por lo que hacen. Un guerrero elfo puede hacer siete ataques por turno y además cuenta con mallas élficas mágicas de la leche pero, amigo, sigue siendo un elfo y eso no lo sufre (por ejemplo) el hosco enano, el apestoso humano o el cochino halfling. El mago elfo es extremadamente poderoso y cuenta con extraños poderes pero ni con todas sus habilidades puede dejar de ser lo que le hicieron sus padres.

“ELFO:-No os preocupéis, muchachos, yo veo en la oscuridad y…
HALFLING:-Me importa un pimiento, elfo de mierda, enciende la puta antorcha de una vez”

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3 comentarios to “FAUNA DE JUEGO DE ROL: PERSONAJES (I)”

  1. Bueno bueno, frikez al mas puro estilo años noventa si señor. Esto es una puta joya.

    Recuerdo los albores de internet, cuando no habían blogs ni messenger, que la peña usaba programas tipo ICQ y tal; siempre había alguna comunidad freaky que tenía “resumenes roleros” de este tipo.

    En mi caso, era un rolero bastante solitario, incomprendido y vilipendiado (en Castellon las cosas llegan unos 10 años mas tarde que en el resto de europa), fue una especie de “explosión” ponían ejemplos de muertes, tipicos jugadores que yo tenía…

    En fin, que me has hecho dar un salto de alegría recordando aquellos momentos cuando te podían lapidar por ser Director de Juego.

    Me entran ganas de haceros una partida a los maños, ya hablaremos.

    Saludos.

  2. Y quien no ha sido uno de estos personajes o lo ha sufrido como master.

    Personalmente una vez tuve un personaje “combo” que lo podía hacer todo y si no lo hacía se cabreaba. La solución al problema fue dejarlo actuar. Llegó un momento que harto de no poderme putear, el chaval en cuestión empezó a putear a sus compañeros que:

    a)Tenian más nivel que el(aunque el era un burro de cuidarse)
    b)Que pasaban de ayudarle

    Así que cuando saque un personaje que imitaba sus poderes y en parte los anulaba(los masters nos conocemos mejor las reglas que nadie y eso se puede explotar.Una vez abierta la caja del combo)
    En ese momento nadie movio un dedo por ayudar al engendro.

    Moraleja no putees al master, pero sobretodo, no jodas la vida a tu compañeros porque no sabes cuando los puedes necesitar.

    PD: un articulo sublime Gabriel.

  3. Gabri, estoy intentando decidir cuál es la imagen más gay de todas las que has puesto y todavía no he podido decantarme claramente por ninguna. Ya me dirás de dónde sacas fotos de semejantes bujarras, porque hasta yo tengo imágenes de personajes más machos que ésos.

    El mundo es cruel e intolerante hacia los pobres elfos. Total, porque son homosexuales y guays. Qué injusticia.

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