LA CAÍDA DE GORGAL-TUM (II de II)

“LEONIS: No pudo entregar el turno porque se dejó en un tren todo el material del P&M (hablamos de un tocho de unos cincuenta folios)”
(Accésit Honorífico en el Gran Concurso de Excusas No Muy Baratas)

Durante todo el verano, otoño e invierno, Troksor Raja-Tripas y sus guerreros asediaron Gorgal-Tum como ya hicieran los goblins cincuenta años atrás. Una y otra vez, los orcos se lanzaron contra las elevadas murallas, asaltaron las inexpugnables fortificaciones y dejaron un sangriento rastro de cadáveres goblin cada vez que fueron rechazados. Los pequeños goblins no eran tan buenos guerreros como los enanos, ni siquiera como los orcos. Lo único que les había permitido sobrevivir en la dura carrera de la evolución era una fecundidad espectacular y una buena dosis de astucia animal. En aquella ocasión tenían una buena plaza para defender y la total seguridad de que los orcos no se molestarían en tomarles de prisioneros después de lo que les estaba costando entrar.

orcvsdwarf_final.jpg

Construída por los mejores ingenieros del gremio enano, Gorgal-Tum contaba con toda suerte de protecciones para resistir un asedio. Sus almenas tenían sistemas de tuberías para arrojar aceite hirviente sobre los atacantes. Las murallas ocultaban un intrincado laberinto de pasadizos, compuertas y troneras en los que retroceder ante el enemigo, encerrarlo y matarlo de docenas de maneras diferentes gracias a las miles de trampas (muy pocas pensadas para capturar prisioneros vivos) de los enanos. Todo eso sin contar con las miles de armas de excelente acero enano que se ocultaban tras sus puertas.
A pesar de que los goblins no eran tan fuertes, valerosos e inteligentes como los enanos, Gorgal-Tum les sirvió bien para diezmar a la horda horca. Miles de goblins esperaban en los túneles bajo la ciudadela para sustituir a los que iban muriendo en las murallas. Gran cantidad de orcos murieron de formas horribles trepando a las murallas y luchando entre las almenas.
Los orcos se lo pasaron en grande ya que les encantaban los horrores mecánicos de los enanos (sobre todo, cuando era el compañero el que los pisaba) que convertían aquel lugar en una enorme caja de sorpresas. Al contrario que los goblins como adversarios, debiluchos y cobardes, los enanos eran enemigos terribles: luchaban mejor que los orcos (o al menos, que bastantes orcos a la vez), eran de aspecto divertido (bajitos y con pelo por todas partes: los orcos lo encontraban gracioso) y, lo mejor de todo, guardaban grandes tesoros después de antológicas peleas.
A los orcos les encantan los enanos.

Fue Troksor Raja-Tripas, a la cabeza de un puñado de guerreros ensangrentados, el que finalmente logró penetrar profundamente las defensas. Una vez dentro, ni toda la horda goblin que le plantó cara pudo hacer nada para detenerle. Oleada tras oleada de orcos treparon las murallas e hicieron retroceder a los goblins hacia el interior de la fortaleza. Rechazando docenas de emboscadas, Troksor y sus orcos se abrieron un sangriento camino hacia la cámara del tesoro de Gorgal-Tum. En cuyas puertas todavía cerradas (ni siquiera cinco décadas de goblins picando habían logrado hundir las pesadas puertas de piedra recubiertas de runas y grabados mágicos protectores) acorralaron al rey goblin y a un centenar de sus súbditos.
Los goblins de Trognub el Inmenso lucharon con la fuerza de la desesperación ante los ya jubilosos orcos. Su fiera resistencia final les permitió aguantar el tiempo suficiente para que un nuevo contingente de refuerzo surgiera de las profundidades. En esta ocasión fueron los orcos los que se dieron cuenta de que estaban rodeados por todas partes por un inagotable mar de enemigos que llenaba los túneles en todas direcciones.

“La eternidad no dura tanto
cuando junto al oro atesoras
barriles de buena cerveza enana
sacos de trigo y carne seca.
Las cámaras del tesoro
con agua corriente para los centinelas
son un gran invento.
Pero es la hora de devolver los golpes
y caer en la batalla final.
¡Salve, gran Bain Puño-Montaña!
¡No hay piedad para tus enemigos!”

(de las Crónicas de Bain Puño-Montaña)

Ese fue el momento que las enormes puertas de la cámara del tesoro eligieron para abrirse por primera vez en muchos inviernos. El estupor de los pieles verdes fue colosal al notar la oleada de aire viciado de décadas que precedía a la reaparición de una hueste de enanos con barbas polvorientas que llegaban hasta el suelo y se extendían a su alrededor. Durante cincuenta años, los guerreros de Bain Puño-Montaña habían permanecido en la cámara del tesoro de Gorgal-Tum protegiendo a su rey. En cinco décadas, los oscos enanos habían tenido tiempo de discutir tácticas, recubrir sus armaduras de monedas y joyas para matar el tiempo y cultivar su odio hacia aquellas criaturas que les habían recluido en las profundidades de su hogar. Durante medio siglo, Bain Puño-Montaña había esperado pacientemente el momento apropiado para ejecutar su venganza. Nadie se venga como los enanos.

blackorc04.jpg

A pesar de tener a su enorme legión de goblins luchando a su alrededor, Trognub el Inmenso se vio en la poco envidiable situación de estar en medio de una pelea sin cuartel entre dos enemigos irreconciliables: una horda orca enfurecida tras meses de asedio y un centenar de enanos acorazados y cabreados durante cinco décadas. Lejos de la afectada cortesía de los elfos y la traicionera actitud de los humanos, los orcos representan bastante bien los ideales enanos de franqueza y honestidad. Los orcos jamás piden cuartel ni tratan de parlamentar y nunca se molestan en ser prudentes ni en intentar contrarrestar las argucias de los enanos.
Los orcos nunca engañarían a nadie, son casi tan duros como los enanos y jamás se rinden.
Los orcos son los mejores enemigos que tienen los enanos.
Los enanos no podrían vivir sin los orcos.

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6 comentarios to “LA CAÍDA DE GORGAL-TUM (II de II)”

  1. Hermesh Says:

    Los orcos machacan a los putos enanos de mierda… ¿verdad?¿verdad?snif snif 😦

  2. jajajaja un amor -odio que se traen los enanos y los orcos que no veas, cualquier dia de estos se calman los nervios y los mismo organizan una fiestecita erotica y nace una nueva raza a temer.

    felicidades por la historia, es genial

  3. Jeje este ha estado muy digno, pero creo que no has mantenido la tensión como sabes hacer bien. El final esta claro dede la primera linea (junto los dos capitulos en uno solo) y eso hace que leas “esperando” que ocurra en lugar de “descrubiendolo”.

    La redacción limpia y sin errores, como siempre, envidiable.

    Un estilo distinto en definitiva, bien llevado.

    Ale, ale a seguir dándole.

  4. pelonido Says:

    Clap, clap, clap.

    Me ha sorprendido el aguante de los enanos. Fantastica narración que me ha hecho disfrutar.

  5. JoanElMisericordioso Says:

    pero pero…

    2 de 2¿? No hay otro¿?

    Y los ninjas q ayudarán al Zorro a ser rey de inglaterra?

  6. Nada, suficiente con esto. El germen de esta historia lo tenía hace tiempo y necesitaba una excusa para soltarlo. Es cierto que esta historia no tiene demasiadas sorpresas pero tampoco es plan de hacerlo rutinario (si no, todo el mundo espera el gag). Por otro lado, si elimino la saga de Bain Puño-Montaña, el asunto queda más bien soso…

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