EL INCIDENTE AUPSTEIN

Esta fue la primera historia sobre Inulvania que escribí, justo antes de marchar a Israel de vacaciones. Disfrutadla.

El comandante Fiodor Aupstein, jefe de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas Inulvanas permaneció silencioso delante del monitor. Ni siquiera cuando la puerta se abrió y el capitán Grigor Blagration entró se permitió un movimiento.

-Con su permiso, mi comandante-saludó el capitán. Miró de reojo a la pantalla que su superior miraba-Vaya… con que viendo una porno, ¿eh?
La mirada que el comandante Aupstein le dirigió le recordó que muchos habían sido fusilados por menos. Por bastante menos.
Pero era un hecho: la pantalla mostraba las imágenes de una mujer y un hombre manteniendo una apasionada relación sexual. Si aquello no era una película porno, Blagration era jefe de cocinas.
-No se deje llevar por conclusiones precipitadas-le advirtió el comandante con voz tensa-Esto que ve es la filmación de la actuación de una de nuestras espías. Ha seducido a uno de los mandos enemigos para sonsacarle información.

El capitán Blagration asintió tragando saliva: la espía no se andaba con chiquitas a la hora de “sonsacar” secretos. Ignoraba que el enemigo los guardara precisamente ahí. Además…
-Con su permiso, mi comandante-volvió a decir-Pero esa “espía”… ¿no es su mujer?
El comandante Aupstein soltó un bufido y rechinó los dientes antes de contestar.
-Sí, bueno-admitió-Ella ha recibido entremiento de las fuerzas especiales. Está perfectamente dotada para la misión y cuenta con toda mi confianza…
-Pues le está haciendo una mamada de espanto, mi comandante-dijo el capitán mirando la pantalla fijamente.

Durante un rato, observaron el vídeo en silencio. Vieron toda suerte de peripecias sexuales con la boca y las manos de la señora Aupstein pero el enemigo parecía reacio a confesar. A decir verdad, daba la impresión de que los secretos de estado eran lo último que se le pasaba por la cabeza.
-Joder-murmuró el capitán Blagration-Qué ímpetu…
-Bueno, la imagen no es necesaria-cortó el comandante oscureciendo la pantalla-Con que oigamos sus confesiones es suficiente.
-Y ahora-dijo la voz con fuerte acento grinoriano del enemigo-Te la voy a meter por el culo.
El capitán Blagration se mordió los labios nerviosamente mirando la pantalla negra. Las prostitutas del regimiento no eran ni la mitad de voraces que la señora Aupstein.
-Oh, sí-contestó la voz de la señora Aupstein-Reviéntame las entrañas con tu super-polla.
-Evidentemente-gruñó el comandante-es todo una comedia para confundir a ese…
-¡Sí!-le interrumpió la voz de su mujer-¡Cómo me gusta!¡Dame más!¡Más!
-Naturalmente, mi comandante-dijo el capitán Blagration.
-¡Tu polla es increible!-siguió gritando la mujer-¡Mucho mejor que la del imbécil de mi marido, el comandante Aupstein!
-¿Eh?-el comandante alzó una ceja sorprendido e indignado.
-¡Hay una base de misiles secreta del gobierno inulvano en el norte de los Urales, en el tercer pico de la izquierda!-siguió diciendo ella entre gemidos-¡La taberna Fiodorevich de San Petersburgo es una tapadera para nuestra red de espionaje!¡Y tenemos un submarino atómico rondando por la costa de Finlandia!
-¡Está diciéndole secretos de estado!-exclamó el capitán.
-¡Putaaaaaaaaaaa!-gritó el comandante-¡No me dejas sodomizarte y encima le cuentas todo al…!
-¡Y el picha-corta de mi marido-continuó ella-recibe un soborno mensual de los japoneses a cambio de desviar cargamentos de armas a sus aguas!
-¡Eso no, maldita zorra!-exclamó el comandante Aupstein.
-Mi comandante-anunció solemnemente Blagration-queda usted detenido y despojado temporalmente de su cargo por las acusaciones de espionaje y tráfico de influencias.
-Joder, qué día-maldijo Aupstein quitándose la gorra.
-¡Me corro como una vacaaaaaaaaaaaaaaaaa!-gritó una voz desde la pantalla negra.

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3 comentarios to “EL INCIDENTE AUPSTEIN”

  1. gabiman Says:

    llorare desconsolado durante tu ausencia, aunque me toque las pelotas decirlo, hasta me caes bien y todo.
    Take care

  2. Genial,Gabriel. En serio, escribe un libro con historias como esta y en menos de un año estás publicando en El Semana al lado del Reverte.

  3. Juas, esta creo que no la había leido, eres un jodido tarado pervertido pero la historia es genial.

    Enhorabuena.

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