SI TE MAREAS, ¡NO CONDUZCAS, OSTIAS!

Muy de cuando en cuando (una o dos veces al año), la horda de Huesca se reune en algo que se podría definir como una “comida familiar”. Hacía tres meses que teníamos previsto “irnos de vacaciones” y, como el tema de coincidir es siempre un cachondeo, elegimos este pasado fin de semana con sus tres días. Ni que decir tiene que las propuestas originales de “vayamos a una casa rural“, “a la playa, a la playa” o “podríamos irnos a San Sebastián” quedaron en agua de borrajas pero es lo normal en estas situaciones: o lo organizas tú (y te expones al chorreo generalizado de los descontentos crónicos) o ya puedes esperar sentado.

En fin, total, que al final las vacaciones acabaron en una reunión para comer en un restaurante (tampoco está mal, nos reunimos ocho de nueve) de Zuera y una visita a su circuito de karts (o Karst, o Cars, o como coño sean los cochecitos pequeñitos estos). Convenientemente regada con su vinito, su pacharancito y similares, la comida estuvo de cojón de mico.Los karts tampoco están mal. Salen caros pero resultan bastante divertidos. Otra cosa es que te jodas bien la espalda de un trastazo (podría ocurrir) o que te marees en esas cosas que van tan jodidamente rápidas (id. que ant.) y dan más eses que una culebra borracha.

Para no entrar en detalles escatológicos (todos podéis imaginarlos fácilmente) os plantearé la siguiente pregunta: ¿qué ocurre cuando te entran ganas de vomitar y llevas puesto un casco cuyas correas no puedes manipular por llevar guantes?

Lo que habéis pensado es más o menos correcto: sale una potada con honda expansiva en todas direcciones. Como es difícil de explicar con palabras, recurriremos a un diagrama:

(poned la nariz en el centro y las flechas indican las direcciones en las que sale la potada a presión. Evidentemente, con un casco integral, “hacia adelante” no es una opción válida)

Y esto es bastante trágico si te encuentras de pie. Ahora bien, supongamos, por el placer de especular que estas sentado en un cacharro tal que este, con las rodillas en alto y repantigado a la vez que incorporado de forma que ves todo tu cuerpo horizontal:

Acertasteis de nuevo: hasta los calcetines se empapan de vomitada. Y no digamos el cart. O el casco. Cris hizo un acertado comentario acerca de que verme quitarme el casco mientras salía un chorro de vómito por la visera (chorro que previamente me había salido, literalmente, de las narices) fue de mis más eróticos momentos. Estaba siendo irónica, claro… (no debería, por un malentendido de estos luego tienes un drama en el momento más inoportuno…)

Después, la Bestia Sanguinaria se me puso celosa porque olía a potados de otro coche…

Si te mareas, ¡no conduzcas!

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6 comentarios to “SI TE MAREAS, ¡NO CONDUZCAS, OSTIAS!”

  1. Sólo apuntar que el vómito era de color marrón, supongo que por la salsa del pato que te zampaste, y que viendo como eran los encargaos del garito, no le echarían ni un agua al casco (lo arreglarán con dar doble redecilla). No me quiero imaginar lo que pensarán las personas a las que les toque el mismo. NO VAYÁIS A LOS KARTS DE ZUERA POR SI ACASO.

  2. Sin palabras, me has dejado sin palabras.
    Si es que te superas día a día.

  3. Tío, no salgo en ninguna foto. Fatal me parece. ¿Para cuando otra carrerilla?.

    RyC

  4. Después de esto tengo una lógica reticencia a repetir el numerito. Aún así, estoy dispuesto a ello. No obstante, ¿no hay más opciones?

  5. Enfermero Torero Says:

    Super Nurgle Karts

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