DRAGON BALL, MORTADELO Y FILEMÓN

De entre la enorme pila de tebeos que tengo en mi mesilla para leerme, había unos mangas que me pasó Laura, Saiyuki, en el que uno de los personajes se llamaba Son Gokû. ¡Y no era Dragon Ball! Esto puede sonar a plagio descarado pero tranquilizaré al público más ceporro indicándoles que Dragon Ball no lo escribió precisamente Shakespeare con seudónimo (“William suena fatal, mejor Toriyama…“), que Gokû no deja de ser un nombre japonés (como podría ser José Luis aquí) y que ambos autores (Toriyama y Minekura) bebieron de la misma fuente a la hora de inspirarse.


Ahí donde lo veis, el encantador niñato cabezón y con rabo es una versión moderna de Sun Wukong, el rey mono de la mitología hindú (ved que lo del bastón mágico y la nubecilla tampoco son un invento moderno).
Sun Wukong era un mico inmortal, malcarado y bullanguero que se dedicaba a darse de ostias con todo lo que pillaba por delante. Como su alter ego animado, Sun Wukong era más bruto que un arado y no había quien le parara los pies. Cometio toda clase de cafrerias hasta que finalmente, los dioses se cabrearon con el puto mono y lo castigaron 500 años encerrado en una piedra (???) sin nada para comer (ahí se las dieran todas). Por follonero.

Sun Wukong era muy popular y su historia acabó mezclándose con otros cuentos mitológicos, como “El viaje hacia el oeste“, historia en la que se basa Saiyuki y en la que el macaco este va de escolta del protagonista de la historia, un monje budista macarra y borrachuzo.

Otros personajes de inspiración curiosa son nuestros muy patrios Mortadelo y Filemón. Creados en los años 40 por el incombustible Ibáñez (cuánto le debo a este hombre), inicialmente tenían estas pintas:

Como podéis observar, si bien Mortadelo conserva más o menos las pintas originales (aparte de un paraguas y un bombín del que originalmente extraía sus disfraces), Filemón aún tenía mucho que evolucionar hasta adoptar la actual indumentaria: camisa blanca y pantalón rojo.

Mortadelo se inspiró de dos partes: por un lado, las pintas eran las del Charlot de Charles Chaplin mientras que su inicial expresión soñolienta y despistada estaba sacada de Buster Keaton. Filemón, por su parte, era un calco de Sherlock Holmes: nariz aguileña y pipa (incluso en una historieta fue ataviado con el clásico chaquetón y sombrero del detective británico).

Pues eso. Intríngulis, chíngulis, uh, uh, uh.

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3 comentarios to “DRAGON BALL, MORTADELO Y FILEMÓN”

  1. Mu curioso el post…si que se traen cachondeo en japón con los monos
    (http://www.kirainet.com/mono-causa-panico-en-shibuya/), de todas formas a goku de dragon ball mas que un mono yo le veo algo de perro porque lo mismo que los canes, fue caparlo (hachazo al rabo) y volverse mas tranquilito.

  2. instruido y deleitado.

    Y ahora el comentario chorras de la semana
    Ahora me pondré en plan indignado. Es un plagio que lo maten, Es una conspiración, el Minekura es primo tuyo. Indignado estoy.

  3. Al cenutrio de Chabito: Minekura es “la”, no “el”. Y si vamos a matar a todos los que hacen versiones, nos quedamos sin artistas de ningún tipo. Y nos quedamos sin Warbriel, que en el fondo es parte de la sal de nuestras insulsas vidas (espero peequis por hacerle la pelota al dueño del blog, por cierto).

    Entrañable post, desde luego. Anda que no daba grima el primer Filemón, rediós…

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