JÓVENES DETECTIVES

NOTA PREVIA: Esta semana es el Ja Ja Festival (evidentemente, el nombre no se lo he puesto yo) y por ello se proyectará la serie “A Verlas Venir” al completo en el Juan Sebastian Bar, cada día a partir del martes a las ocho de la tarde. Entrada gratuita.

La puerta de atrás de la casa de Stephen se abrió y apareció el rostro sonriente y con gruesas gafas del líder de los Jóvenes Detectives.

-¡Las tengo!-exclamó en tono triunfal mostrándoles a los otros su invento.

Esta vez consistía en una caja de galletas con una cámara fotográfica hábilmente dispuesta en su interior. Lo más sencillo había sido deshacerse de las galletas originales (Billy el Gordo se había encargado de todas) y lo más complejo situar la caja en su posición para que pudieran fotografiar a la señora Welles y a la señora Orson tomando el té. De esta manera esperaban resolver la misteriosa desaparición del collar de la señora Welles, que había acudido a ellos desesperada al no encontrarlo.

-Estupendo, vamos a verlas-dijo Jim el Atleta.

Jim no era muy listo pero era fuerte. Era amigo de Stephen en el colegio porque le soplaba en los exámenes y, a cambio, él le defendía de los matones (cuando no eran demasiados) que le querían sacudir por empollón. Se había apuntado a aquel rollo de los detectives para robar cuando no le veían.

Subieron todos al cuarto de Stephen, en el piso de arriba. El chico, muy habilidoso él, se había montado un cuarto de revelado en su armario ropero como quien no quiere la cosa. Se había tirado unas cuantas horas chapoteando con líquidos reveladores y ahora doce instantáneas colgaban de una cuerda empezando a mostrar sus imágenes.

-¿Veis?-Stephen señaló la primera foto-Aquí se ve a la señora Welles y a la señora Orson empezando a tomar el té exactamente a las cinco-señaló el reloj del fondo-A pesar de llevar cuarenta años en los Estados Unidos sigue siendo cien por cien británica.

Pasó a la siguiente foto.

-En esta ya llevan cinco minutos, que es el tiempo que tardaba la cámara en volver a disparar-se volvió hacia Billy el Gordo-Hiciste un buen trabajo colocando la caja de galletas en aquella repisa.

-Gracias-dijo Billy el Gordo-Me gusta hacer bien mi trabajo.

Billy era el mejor amigo de Stephen, lo que no era decir mucho porque no tenía demasiados más. Su vida se basaba en comer como una lima, criar granos y confiar en no reventar. Lo que no había contado era la incursión que había hecho a la despensa de la señora Welles y el tarro de manteca que se había trincado. Había vomitado luego en el jardín y le venía repitiendo el sabor a sebo desde hacía horas.

-Fijaos en esta, tomada a las cinco y veinte-Stephen se fue a la cuarta fotografía-La señora Welles ya no lleva su anillo, por tanto…

Aquel era el punto en el que los casos solían desmadrarse e irse por derroteros más complicados. La cosa no podía ser nunca tan sencilla como que una vieja robara las joyas a otra. En ocasiones, sus aventuras les llevaban a encontrar traficantes, espías y redes internacionales de maleantes que habían sido capturados por la policía gracias a la inestimable ayuda de los cuatro niños.

-Hay doce fotos-observó Mary Ann-¿No dijiste que sólo tomarías ocho?

Mary Ann era la única chica del grupo y había entrado exclusivamente porque le gustaba Jim y quería estar cerca de él. Todo aquel rollo de los detectives le parecía una tontería muy gorda pero no se le ocurría otra manera de acercarse a su morlaco sin tener que jugar a deportes bestias. Stephen estaba secretamente (es un decir) enamorado de ella pero Mary Ann ignoraba por completo las tentativas de este por seducirla.

-Sí, bueno-admitió Stephen ignorando las otras cuatro fotografías-Utilicé un carrete que había por casa, ya empezado, para mi cámara-espía…

-Anda, este es tu padre-dijo Jim cogiendo una de las cuatro fotos-El que se fue de viaje y no volvió…
-Y está desnudo-apuntó Billy mirando la foto intrigado-Igual que ese otro hombre.
-Están haciendo el amor-dictaminó Mary Ann que era la que más entendía de estas cosas.
-¿Qué diablos estáis diciendo?-Stephen se acercó inquieto hasta los otros para ver las instantáneas. De repente, el collar de la señora Welles le daba igual.

Cogió una de las fotos y la observó con los ojos muy abiertos. Sí, aquel era su padre, el que se fue de casa. Y sí, el otro hombre era el antiguo jardinero, el que su madre despidió. Ambos estaban desnudos en la cama haciendo cosas que Stephen no entendía del todo pero que su mente de detective estaba catalogando como “cosas de mayores”. Empezó a atar cabos y a juntar piezas sobre su propia vida y todo le pareció sospechosamente sórdido. Su madre viviendo sola, el viaje sin retorno de su padre, su padre con otro hombre… aquello no era como buscar un objeto robado o investigar una casa encantada. En el colegió siempre le habían apodado “hijo de puta y maricona” pero pensaba que era un mote cruel y nada más.

-¿Cómo les puede gustar hacer esto?-preguntó Jim a Mary Ann.
-Los mayores dicen que es muy divertido-contestó la chica sonriéndole insinuante.
-Se le ve el culo-apuntó Billy desde un lado.

-Fuera todos de mi casa ahora mismo-dijo Stephen muy despacio. Con aquellas palabras, la sociedad de los Jóvenes Detectives quedó disuelta.

-Stephen murió en un accidente de coche (robado) diez años más tarde. Su afición a la bebida acabó con él mucho antes de lo que la cirrosis permitía sospechar.
-Mary Ann murió a los diecinueve años durante su cuarto aborto en una clínica ilegal de Georgia. Nadie reclamó su cuerpo.
-Jim se enroló en el ejército U.S. y fue declarado “desaparecido” en las junglas de Vietnam. Posteriormente, al rociar de agente naranja un amplio sector de selva apareció su cuerpo aunque es imposible saber si murió antes o después de la sulfatada.
-Billy el Gordo fue víctima del canibalismo practicado en su pueblo a los pocos días de que una misteriosa nevada de mierda lo cubriera todo de heces. Esta vez no había Jóvenes Detectives para resolver el caso.

No seais curiosos, niños.

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6 comentarios to “JÓVENES DETECTIVES”

  1. Hermesh Says:

    Al principio parece uan aventura convencional, mas no lo es.
    Lo unico malo que te los has cargado muy pronto, los personajes prometian, aunque fuesen un estereotipo, hasta el final…

  2. Superneuras Says:

    Genial tío. Me encanta esa manera tan cruel de convertir un entrañable y “Disneyano” grupo de personajes para convertirlo en algo sórdido y grotesco. Se lo merecen por ñoños.
    Aunque nosotros mismos hemos consumido mucha de esa mierda de críos, como en los libros de “Elige tu propia aventura”, “Los 5” (para quien tuviera estómago de leerlos), o aquella película de Disney de las de caja blanca: “Los chicos que sabían demasiado”, en la que al final derrotan a los malosos gracias a sus… ¡helicópteros de radiocontrol! (¿la recuerdas?). En fin, bravo. Desde la historia de los orcos estás que te sales… y no, no quiero pedirte dinero, el peloteo es gratuito, chato.

  3. Nada como leer un bonito cuento antes de ir a la cama!

  4. Muy buena , pobre Billi el Gordo ja ja ja …LA HE ENTENDIDO (PA KE LO SEPAS)

  5. Eso le pasa a los niños por ver sin probar…si se hubiesen montado una orgia a congunto despues de lo de las fotos, seguro que Stephen por lo menos habria pillado trauma porque lo habria entendido todo y además se habria casado con Mary Ann (puesto que hubiese existido la muy remota posibilidad de que niño fuera suyo despues de la orgia) , a lo jim y billy no les veo arreglo, pero se lo habrian pasado igual de bien.

  6. Buena historia. Creo que esta ya la lei en su “estreno oficial”.

    Queremos Orcos, queremos Orcos!!

    Saludos.

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