SOY UN IMÁN PARA LOS CHALADOS

Entre mis muchas e ingratas (¿acaso hay algún trabajo que no lo sea?) tareas de cuando curraba en el Sabeco me tocó hacer encuestas por teléfono. Durante una semana, dos colaboradoras (es una manera fina de llamar a los curritos) y un servidor nos dedicamos a llamar a doscientas cincuenta personas para preguntarles por las bondades de un nuevo supermercado. Como nadie hace estas cosas gratis, ofrecíamos 100 puntitos de la tarjeta de fidelidad por las molestias (quizás suene impresionante pero eso es todo: equivale a un jodido euro, lo que por otro lado es pago de sobra para las capulladas que te cuentan).

Aparte de todos los que pasan de ti, los que están en el trabajo, los que te insultan, los que se han muerto (me tocaron unos pocos: es lo malo de que esas tarjetas de cliente sólo se las saquen carcamales y miserables) y algún que otro iluminado (mención especial a un señor que me habló media hora larga sobre un vino joven que había comprado para hacer sangría pero que le había sorprendido gratamente y que si fuera posible que lo trajeran a… ¿sigo?), la mayor parte de los encuestados eran amables señoras de edad provecta más que encantadas de disertar, para bien o para mal, sobre el supermercado.


(estos alegres muchachos, en cambio, desbarrarán sin tregua sobre los más peregrinos temas a poco que les invites a una cerveza…)

Lógicamente, alguien como yo, con la capacidad de atraer a lo más florido de los lunáticos, que hago monólogos y conozco gente que bebe agua de mar con fines medicinales (para más detalles, consultad “La banda de René Quintón” en este mismo blog) difícilmente iba a salir impune metiendo las manos en los posos de Madrid (aunque fuera por teléfono).

Llamé a una señora jubilada la cual me contó laaaaaaaaaaaaaargo y tendido sobre pescados y diversas cuestiones de marujas y, tras quemarme las orejas con las cualidades de los zumos Tropicana (son caros, decía, pero para que tu herencia se la gasten en un Mercedes, que te aproveche a ti) me suelta que trabaja para la ciudadanía de Madrid (¿barrendera?¿guardia urbana? Mucho mejor) como VIDENTE a través de sus sueños. Me contaba que tenía 45 folios escritos (creo recordar que los Quintonianos también tiraban de estudios muuuuuuuuuuy largos) sobre el 11-M. También me contó que estaba con una quimioterapia de nefastos efectos que hacía que los ojos le lloraran tanto que no veía las cajas del super y que había perdido parte de sus poderes.

Si hubiera sido cierto, me habría dicho las respuestas de la encuesta en cuanto descolgara…

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5 comentarios to “SOY UN IMÁN PARA LOS CHALADOS”

  1. Querido (con voz de viejecita..) los chalados nos invaden…no es que te persigan a ti concretamente, es que estan por todas partes, cualquiera que trabaje cara al publico (publico= manada de gente desconocida que interfiere en tu existecia) se da cuenta de ello.
    En el museo tengo unas pocas de anecdotas: la muchacha que se creia mariposa, el pirado que decia pertenecer al FBI y tener una empresa de seguridad, la sensitiva, la mujer de los arcanjeles….etc

  2. Joan El Misericordioso Says:

    Dime con quien andas y te diré quien eres.

    Ya te vale.

    Queremos orcos.

  3. Pues no te quiero contar lo que yo veo…la ultima fue brutal. Gato de 18 años agonizando por yo que se mortal motivo, todo el dia ingresado, llega la dueña y el gato palma delante de ella, y me dice que si es tarde para donar sus organos… dioss. La mas impactante fue una vieja alemana que de buenas a primeras me dijo: tengo este gato, y el sida. clonk! Pero tengo una estrategia infalible por ejemplo pa cortar una conversacion telefonica: mira, se me esta muriendo un perro en estos momentos, llamame cuando lo haya salvado o palme definitivamente.

  4. Qué bueno verte por aquí de nuevo, Waz.

  5. Trafico denso, camino de los poligonos industriales, martes 7.40 de la mañana, coche pegado al culo; te apartas en cuanto puedes y te dejan, le haces un gesto NO agresivo con la mano tal como (anda pasa palante!!!).

    De repente el tio se pone a tu altura, el va solo y tu tres personas, se queda a tu velocidad y te intenta sacar de la carretera diciendo que te va a matar. No tenias tanta prisa hijo de puta???. Si un martes por la mañana un tipo va asi de hasta la ceja, que haga un favor a la humanidad y no se lleve a nadie por delante. Lastima que la siguiente rotonda no se le hizo recta.

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