LA CACA DEL ELEFANTE ES MUY INTERESANTE

img_0346

Yo pensaba titular este post “Tres toneladas de amigo” o alguna sensiblería parecida. No obstante, dado que los elefantes tienen grandes diferencias psicológicas individuales y en el cursillo de mahouts (cuidadores de elefantes) que hicimos en Tailandia a mí me toco una paquiderma soberbia, pasota y orgullosa como ella sola como que no lo acababa de ver muy acertado.El caso es que uno de los motivos del viaje era hacer este curso (fina línea para mi CV, la verdad, junto al de meditación) y allá nos fuimos.
La selva es un lugar escandaloso y vil donde los insectos reinan y nosotros sobramos. La ruidera que meten los bichos por la noche es equiparable a una calle de bares sin posibilidad de llamar a la policía. Y a las cinco de la mañana exactamente, cuando apagan las farolas del lugar, los grillos se callan y entonces empiezan a berrear las cigarras.

img_0385

Esta es Wang Dee, mi elefanta. A estos bichos se les bautiza en función de la fecha o el lugar donde nacen así que probablemente significa algo como 23-F o Puerto Hurraco. Normalmente trabajaba de taxifante en el Centro de Recuperación del Elefante Asiático así que estaba poco acostumbrada a las monerías que estos bichos tienen que hacer durante el curso y pasaba de mí como de la mierda. Aunque me prepocupé de llevarle frutas y demás golosinas para que por lo menos no me mirara mal, la bicheja rara vez me dedicó algo más que una mirada de “vaya, el despreciable insecto pálido vuelve a mancillar mi sucio corral”.
En el curso había frikis de los elefantes (todos los frikis merecen la soga y estos no son menos) que venían repitiendo cada año y los animales se acordaban de ellos. Especialmente destacable era un japonés tontolaba (se llamaba Tingtong o algo igualmente cacofónico) con su portátil y sus cuarenta cámaras que se tapaba la boca para hablar (según descubrí, para no soltar escupitajos, cosa que me ocupé de explicarle que es problema de los demás y no de uno) y que me enseñó sus fotos del curso negándose repetidas veces a darme ninguna sin alegar ningún motivo. Ganas me dieron de cogerle el portátil y tirárselo a la charca pestilente por gilipollas. El muy bastardo aún decía que esperaba que le invitáramos a España, petición a la que le dije que por supuestísimo pero sin darle email ni modo alguno de localizarme. Si es capaz de encontrar este blog, me queda el consuelo de que todavía no sabe español. Y si lo sabe, tendrá motivos de sobra para suicidarse y no darme el coñazo.

img_0352

En un curso de mahout, la rutina empieza a las seis de la mañana (¡puta manía de madrugar!): hay que ir a la selva a buscar a los elefantes para que se den el primer baño de la mañana. A destacar dos cosas: que son estables de cojones (bajan tranquilamente unos terraplenes donde yo me eslomaría al primer paso) y que las charcas no tienen mosquitos porque la concentración de mierda les resulta venenosa (dado que un elefante come doscientos cincuenta kilos diarios y que veinte de ellos se bañan tres veces diarias en la misma charca… haced cuentas). Además del manguerazo de algún chistoso que te riega por sorpresa, debes ocuparte de ponerte en pie sobre el bicho cuando se sumerge si no quieres empaparte de agua sucia. La elefanta de Jejo se tumbaba de lado cuando estaba en el agua por lo que jamás se libró de un buen chapuzón en aguas fecales antes de desayunar.

img_0396

Lógicamente, tantísima caca fibrosa (nota importante: los truños de elefante son como cabezas humanas y no los pisas: tropiezas con ellos) tiene una aplicación práctica: hela aquí. No me preguntéis cómo pero se puede hacer papel de mierda (de hecho, el diploma va envuelto en esa cosa) y en Tailandia está la principal (probablemente la única) factoría del mundo. Puesto que en este curso sí podíamos hablar ya nos ocupamos de hacer todos los chistes sobre papel higiénico posible y no creo que fuéramos los primeros.

El centro también disponía de un hospital para elefantes con su correspondiente centro de inseminación (sí, exacto, a los elefantes también se les hacen pajas). Los partos se asisten por dos razones: porque el elefantito nace a dos metros de altura (crok) y porque la mami tiene cierta tendencia a dar un paso para atrás para ver al recién nacido (crunch) con funestas consecuencias. Y es que lo de llegar a estar en peligro de extinción no se consigue fácilmente…

img_03721
(esta es la foto que todos esperabais)

Anuncios

6 comentarios to “LA CACA DEL ELEFANTE ES MUY INTERESANTE”

  1. leader Says:

    que guay!

    Esas fueron sus ultimas palabras; La autora del comentario se acava de morir…de la envidia)

  2. Muy buen artículo. Ya veo que has sucumbido y has hecho un blog de viajes, aunque sea a posteriori. Sólo añadiré que si todos los blog de viajes fueran así, no los tendría crucificados por coñazos.

    • El peloteo final te ha salvado de la censura más fulminante (Chabito no suele tomar esas precauciones y la mitad de sus comentarios se van al hoyo). En cualquier caso, poco más voy a contar de Tailandia…

  3. Julius Says:

    ¿Y cuándo nos vas a contar la procedencia de ese traje de Bruce Lee azul que llevas? (Be water, my friend…)

    • Ese “traje de Bruce Lee azul” es un mono de granja bastante corriente que te daban en el lugar para no mancharte de mierda. Creo que has preguntado por la parte menos épica de todo esto…

      • Yo también iba a comentar al respecto, pero llamándolo pijama. Así de anti-románticos somos, qué se le va a hacer.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: