LA ORGÍA (I)

NOTA AMBIENTAL: Porque yo, al igual que Paco, crecí en los ochenta.

El bar tenía el mismo mobiliario nuevo y brillante que el resto del gimnasio. El ambiente elitista y engreído era el mismo también y los camareros solían mirarte con una altivez que rayaba en el desprecio.
Lucio se encargó de ir a la barra y Paco agradeció el gesto. No le gustaba la mirada de asco con que le obsequiaba la camarera y se sentía algo desarmado frente al otro camarero, un titán de metro noventa ancho como un armario que llamaba de usted a todo el mundo.

Le dolía la espalda. Aunque era un dolor debido al ejercicio físico, no acababa de encontrarlo tan gratificante como lo describían los amigos que había hecho allí. Se había inscrito a aquel lugar como una forma de conocer gente y, de paso, arreglar un poco su físico maltrecho. Después de su repatriación a España tras una desafortunada estancia en Europa del Este, había descubierto que la mayor parte de sus amistades se habían casado o, sencillamente, desaparecido. Acercándose a la treintena, no se le ocurrió mejor idea para conocer nuevas personas que apuntarse a un gimnasio.

Lucio volvió de la barra con dos jarras de cerveza helada. Paco tenía sus dudas de que atiborrarse de cerveza y patatas bravas después de cada sesión de gimnasia fuera sano pero se sentía demasiado desfallecido para tomar el zumo o la leche de soja que le recomendaba su entrenador. Su estómago y sus músculos protestaban exigiendo cerveza, grasas y proteína, por ese orden.

-Bueno, campeón-dijo Lucio tomando asiento frente a él-¿Dónde acabaste tú?

Lucio era lo que Paco había llamado toda la vida “un figurín de gimnasio”. Era un tío musculoso como un máster del universo con la piel tostada a base de rayos UVA y el pelo blanco oxigenado. Era de padres ricos y gastaba su tiempo en viajes, diversos deportes de riesgo y otros lujos que Paco no podía permitirse. Aunque tenía cierta tendencia a portarse como un gilipollas, Paco había llegado a la conclusión de que en aquel lugar no encontraría a nadie mejor. Comparado con los musculitos arrogantes y las altivas chicas de aerobic, Lucio no era mala persona. Al contrario, era un tipo de mente relativamente abierta que consideraba a Paco como una interesante anomalía, alguien lo bastante interesante como para mantenerlo a su lado para ver qué pasaba. Casi casi podía decirse que eran amigos.

-Me fui a casa-contestó Paco después de meditarlo unos instantes-Había tres que no tenían coche y tuve que acercarlos.
-Ah, vaya-contestó Lucio bebiendo de su jarra-Yo me quedé con Tania. La muy cachonda tenía más ganas de guerra así que nos cogimos un taxi hasta mi piso y allí aún echamos tres polvos.

Paco tragó para sus adentros. Nunca había estado muy seguro de hasta qué punto su vigor sexual era grande o pequeño. Aunque tenía la sospecha de que corría mucho fantasma por ahí, también albergaba el temor de que, sencillamente, era un picha floja. No tenía pruebas de ello pero no dejaba de ser un hombre y, como tal, su virilidad no podía quedar en entredicho.

-Pero lo pasaste bien, ¿no?-siguió Lucio-Que te vi ahí dale que te pego con la Hulka…

“Hulka” era el mote que le habían puesto a María Victoria Zabala, una socia del gimnasio que pasaba bastantes horas entre los juegos de pesas. Combinaba unos brazos capaces de estrangular a un oso con un cuerpo duro como el mármol. Paco la había bautizado “Red Sonja” pero aquella mujer espectacular que tanto le recordaba a las heroínas de los cómics de Conan que leía de pequeño ya tenía nombre propio.
Como la mayor parte de las mujeres del gimnasio, Hulka actuaba como si Paco no existiese. Acostumbrado a causar ese efecto en las mujeres, no le había dado mayor importancia hasta que Lucio le propuso participar en una curiosa afición que varios miembros del gimnasio, entre ellos Hulka, compartían:

Salir a cenar todos. Irse a un pub a tomar unas copas y luego irse a un chalet en las afueras a organizar una orgía.

Casi nada.

NOTA: Esta historia la escribí a medias con Xetegol. Las partes pares son las suyas.

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6 comentarios to “LA ORGÍA (I)”

  1. Trikikov Says:

    Como la vida misma…

  2. Me ha gustado la manera en que comparabas a los dos amigos uno como más mejor parado que el otro, eso suele ser así también en la vida real.Iremos esperando la segunda parte.Muy bueno.
    Saludos y suerte en el concurso.

    • Gracias. Paco es todo un clásico en este blog. Es la encarnación de ese lado perdedor y llorica que todos tenemos en mayor o menor medida.
      Ha protagonizado otras historias (véase “El Gorrón y el Pringao”, “El Retorno de Paco el Pringao”, “Rostropovich Blues” y algunas más en la sección “Cuentos de Gabrielowsky”) aunque no especialmente eróticas. En esta ocasión, un amigo y yo decidimos darle un puñado de gloria… y otro de arena.

      Un saludo.

  3. De las orgías de las pelis porno a las de la vida real hay un cacho XD Y bueno, esa diferencia también está en el sexo.
    ¡Saludos!
    Deprisa

    • “Y yo que nunca había
      estado en una orgía
      quitándome las botas
      pensaba: “Esta es la mía”.
      Y tanto que lo era:
      la del tacón de aguja
      ¡era Maruja”
      (J. Sabina)

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