LOS NIÑOS DEBERÍAN ESTAR PROHIBIDOS

Hoy me ha llamado un amigo polaco y tartamudo (no es el más raro que tengo, también tengo poetas depresivos, tecnosexuales maniáticos, matemáticos comunistas, pelirrojos intelectuales, triunfadores desastrosos y fracasados brillantes) de una de las granjas de Binéfar-La-Lejana para interesarse por mí (qué majo, la verdad, casi se me escapa una lagrimita). Y el otro día soñé con el bigote más asqueroso de cuantos he conocido (allí, sí).

CLASE

Todo eso son señales:
hoy hace un año exacto que cambié mi asquerosa vida en un pueblo de mala muerte (haber cosas buenas, las hubo pero digamos que quedaron oscurecidas por el resto) por una maloliente redacción a la que me atrajeron con promesas de gloria y de la que me echaron a patadas y sin explicaciones. La verdad es que ha llovido mucho y aún es más verdad que he tenido muy pero que muy pocos momentos nostálgicos para con la Mon-Zona-Cero. Si aún queda algún superviviente de todo aquello que permanezca atento a este blog (no es imposible: con lo que se mantenían los ordenadores en la oficina ni pizca me extrañaría que fueran a parar a todas las páginas porno de la red), le dedico este post de niños y preñadas, que también fue un tema que me tuvo en vilo, mejor dicho, con los cojones por corbata en más de una ocasión durante mi estancia en la comarca del Cinca Medio.

Pupitre

Volviendo al tema del despido, aunque lo considero uno de los disgustos de mi vida (hay otros y mucho peores, desde luego, pero para cabrearme es suficiente con esto), viéndolo con cierta retrospectiva me hicieron un favor echándome de la redacción: los compañeros eran una panda de gilipollas casi sin excepciones (incluso sin que me despidieran, dudo que hubiera hecho buenas migas con una recua de doctoras pre-parto que escriben revistas gratuitas dándose aires como si fueran a darles un premio Pulitzer), el trabajo era escaso en anécdotas grumosas y el sueldo no era gran cosa. Teniendo en cuenta que un año después he rodado una serie, organizado partidas de miles de cosas, he hecho monólogos cobrando, currado en mataderos, supermercados y ahora para el ministerio con un sueldo, horario y situación bastante mejor (anécdotas bestias siguen escaseando pero para eso tengo una mente muy enferma) la verdad es que da gusto que llueva si luego sale el sol (aunque es mejor todavía ver llover por la ventana).

recreo

En fin: Mar ha sido preñada por su marido (mira que se lo dije: “Vale, te has casado: asegúrate de que duermes con las bragas puestas” pero en cuanto aprueban oposiciones se ponen cluecas y no hay manera) y me pidió nombres para su criatura (niño) en forma de una lista de nombres de toros y/o aragoneses. Los toros, pese a la imaginería popular, no tienen nombres divertidos (Hemo, Plastik, Hassan… suenan a actores porno secundarios y eso si no queremos que el nene tenga un nombre que parezca la matrícula de un coche). Y los nombres “aragoneses” suelen ser nombres o bien rancios o bien de accidentes geográficos (descartaremos “Ibón”, lago de origen glaciar, directamente porque el padre tiene un perro llamado así y, personalmente, me horrorizaría descubrir que “Gabriel” era un hámster de mi madre cuando era soltera).

salida

Dejaré el futuro de ese niño en vuestras manos: los padres aceptarán mi elección con todas las consecuencias (y tendremos otro niño que, cuando crezca, querrá matarme pero ya lo tengo asumido y el plan de contingencia preparado):

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5 comentarios to “LOS NIÑOS DEBERÍAN ESTAR PROHIBIDOS”

  1. Un buen rato sí que me has hecho pasar, sí… Lo de los mombres…¡qué de dudas! yo zote lo relaciono con los azotes, así que el pobre chavalin iba a pillar palos si le llamaran así

    Y digo yo ¿qué culpa tendrá el nene?

    Saludos

  2. Creo que hace más bien dos años que te fuiste de Monzón.

  3. Así que la lucha está entre Holofernes y Percles. Hombre, yo ya le había cogido cariñico a Pozal!

  4. Y Ulises.

    Difícil decisión. Al final, los nombres clásicos son los que más triunfan. Pensaba llamarte para decírtelo pero esperaré a San Malaquías…

  5. Está claro que todos estos cabrones que han votado por Pericles lo que quieren es que se culofollen a sus hijos.

    ¡Va por ti, oh, Groz!

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