LLEVANDO LA CONTRARIA A LA NATURALEZA

“Odio a las ballenas,
estúpidas ballenas,
que se extinga su especie
no me da ninguna pena”
(Rafa Corega)

1817-Bucardo_Cuvier_KWÉrase una vez una raza de cabra autóctona del Pirineo Aragonés: el bucardo.
A base de caza intensiva, destrucción del medio y ese tipo de cosas, los efectivos de nuestra cabra cayeron en picado. Preocupada por perder su patrimonio natural, la Administración Aragonesa tomó cartas en el asunto:

-Coño, qué mal rollo si se nos extingue la cabra-dijo el organismo público-Venga, llamadme ahora mismo a unos veterinarios y que me hagan un estudio sobre ese bicho y, ya que están, que me cuenten cuántos quedan. Y rapidito.

Ahora mismo” y “rapidito” son términos muy ambiguos en el lenguaje de la Administración. Ahorraremos ironías y comparativas de mal gusto con la velocidad de los glaciares y pasaremos directamente al resultado que trajeron los veterinarios:

-Señora Administración-dijo el portavoz de los veterinarios haciendo una genuflexión-Hemos subido montañas nevadas y atravesado oscuros bosques, hemos bajado a los barrancos más profundos y nos hemos adentrado en repugnantes pantanos, nos hemos asado al sol y nos hemos jodido de frío, hemos corrido delante de osos, lobos, mosquitos y lugareños. Hemos perdido a una docena de los nuestros (nadie los llore, hay veterinarios de sobra para los que hacen falta) pero podemos concluir que en el Pirineo Aragonés quedan… cinco bucardos.

La Administración se llevó un gran susto al oír el dato pero pronto se recompuso y puso en marcha un procedimiento de emergencia. Sin embargo, las cabras no viven eternamente y en el tiempo que tardó la Administración en reaccionar ocurrió una desgracia:

-Señora Administración-dijo un pobre veterinario sudando de nervios-Que mientras Vuestra Merced se tomaba su tiempo han muerto dos bucardos. Quedan tres. Hembras.

bucardoLa Administración entró en cólera y castigo justamente a aquel veterinario traidor y agorero que pretendía socavar su autoridad con negras y venenosas mentiras. Una vez hecho esto, el organismo público continuó con el procedimiento de emergencia. Nuevamente, simplificaremos el asunto y omitiremos todo lo relativo a permisos, periodos de espera, legislaciones, comités, despachos, cafés y crucigramas y pasaremos a lo que ocurrió a continuación:

-Cojones, no podemos dejar desamparadas a las pobres cabritillas-dijo la Administración con su voz de campana de bronce-Movilizad a ingenieros, biólogos, veterinarios, pastores, latifundistas y periódicos para construir un enorme parque natural que llenaremos de cámaras de vídeo para poder vigilar y monitorizar a nuestros animalitos predilectos.

Y se hizo su voluntad. A velocidad administrativa para más señas.

-Sea pues-dijo la Administración observando su obra y viendo que era buena-En este lugar recogido y protegido esas tres cabras podrán vivir a salvo y reproducirse como las estrellas del firmamento…
-Señora Administración-dijo un veterinario a su lado-pero es que lo de que tres cabras hembras se reproduzcan es como muy jodido…
Adeptes11-Hombre de poca fe, ¿acaso dudas?-dijo la Administración castigando a aquel veterinario malcarado y vil-En mi sabiduría he decidido cruzar a las bucardas con otras cabras para así poder recuperar la especie autóctona.
-Si las cruza con otras cabras lo de especie autóctona me parece que nos lo quitan, oiga-insistió el malvado veterinario llevándole la contraria-Y con tres putos bichos va a haber que meter sangre nueva a containers…
-¡Cállate, descreído, y que se haga mi voluntad!-rugió la Administración-¡Traed a las cabras!
-Querrá usted decir “la cabra”-apostilló el veterinario canalla-Mientras teníamos esta conversación (a velocidad administrativa, no lo olviden) han muerto dos. Sólo queda la vieja.

Pero la Administración jamás se detenía cuando se ponía en marcha y su voluntad se hizo: las cámaras del parque empezaron a funcionar. Y funcionaron durante quince días, lo que tardaron en descubrir a la última bucarda en la orilla de un río aplastada por un árbol caído.

Pero la Administración decidió que la Naturaleza no tenía razón y que pese a aquella opinión que había dejado caer sobre el bucardo (opinaba más o menos lo mismo de los dinosaurios) se haría su voluntad. Vaya si se haría:

-¡Coged el cuerpo del último bucardo, perros veterinarios!-ordenó la Administración-¡A este lo clonamos como que hay Dios (es decir, Administración)! ¡Habrá bucardos por mis burocracias!
-Pero, Poderosa Entre las Poderosas-apostilló un infame veterinario siempre contento de complicarle la vida-Si hacemos mil copias de una misma cabra hembra y encima la cruzamos con otros bichos tendremos un montón de medio-hermanos con la misma madre genética. Eso no va a ninguna…
-¡Que me clonen a la cabra y que me cuelguen a este bocazas de un pino!

Y la clonaron. La cabritilla vivió 15 minutos y murió de un fallo pulmonar.

Naturaleza 2-Administración 1

Game Over. Insert Coin.

Bucardo pirineos

Si alguien muere, por algo será.
No juguéis a ser Dios.
Ni siquiera la Administración puede.

(esto es una historia lamentablemente real)

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11 comentarios to “LLEVANDO LA CONTRARIA A LA NATURALEZA”

  1. jajajajajjajajajajaajjaaj
    jajajaajjajjjajajajaj
    jajajjjajaj
    ¿Se salvo algun veterinario? yo propongo un veterinaio de esos para presidente (por lo menos eran sinceros ) y si no gana las elecciones, ¡sabra hacer oposicion!

  2. De lo mejorcico que has escrito.
    El cuidado en las palabras y las ironias me han agradado, sobretodo la referente al glaciar xD
    Solo echo en falta mas veterinarios muertos.

  3. “esto es una historia lamentablemente real”

    No lo dudaba ni por un instante. No creo que me lo hubiera terminado de leer si en vez de ser un artículo tuyo fuera una noticia en el periódico, no obstante.

    Me muero, necesito que me devuelvan mi vida ya (sí, para tirarla por el wáter, pero aun así la quiero de vuelta. Con lo feliz que es una malgastándola en vez de exprimiéndole cada segundo…).

  4. Sí, me suena incluso que cuando empezó la ordalía estaba yo todavía por la facultad…

    Veo que nunca te faltan las expresiones de consuelo genérico. En cualquier caso, insisto en que no sé por qué cojones no habré nacido millonaria, joder, con lo bien que me iría.

  5. En cuarto, creo.

    Soy una persona de recursos. Ya ves. Yo nací para rey y aquí estoy, trabajando (a veces) por dinero (id. que ant.).

  6. Es humor fácil, todo el mundo odia a la administración y sus cagadas, que no son pocas ni muchas.

  7. Joan El Misericordioso Says:

    Todo el mundo odia a la administración y sus cagadas, por eso vamos a hacer q tooodos los medios de producción esten en manos de la administración. ¿No se trataba de eso, Hermesh?

    🙂

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