CUENTO DE NAVIDAD… ¡Y ENTREVISTAMOS A DIOS!



“Paz a los hombres de buena voluntad. Y a los otros”


(no quisiera empezar este post sin mostraros este esperpento que me ha mandado el Colegio de Veterinarios: dos perros más feos que una mierda con un cutre-montaje que hasta yo lo haría mejor con el paintbrush. Entre estos y la amiga de mi madre que se empeña en mandarnos calendarios de su niño volador (lo digo por las orejas-soplillo que se gasta que va a tener que gastarse sus dos primeros sueldos en recortárselas) me dan unas navidades…)

Aquel año tocaba que la Navidad se celebrara en el Infierno. A Satanás no le hacía mucha gracia aquello pero el año anterior habían subido todos al cielo para las fiestas y había tradiciones que no podían pasarse por alto… aunque luego pasase lo que pasase.

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El Infierno no era el lugar más apropiado para aquellas fiestas. Hacía mucho calor y la Virgen María en seguida empezaba a sudar (claro, todo el día tan tapada) y en una ocasión se había desmayado encima de la fuente de los pasteles. Los condenados no paraban de dar la lata a la hora de los banquetes (eternamente malcomidos no se les podía culpar por ello) y eso contrastaba vivamente con los del cielo que (siempre con la tripa llena) no molestaban en absoluto.
Pero Satanás era un tipo honrado y no estaba dispuesto a echarse atrás porque surgieran pequeñas dificultades. Ordenó a Astaroth que pusiera el Belén; a Asmodeus, el árbol; a Belezbar, los turrones; a Azazel, los envoltorios de los regalos; a Judas, los adornos; a Caín, las velitas… y les advirtió a todos que se esmeraran porque aquel año también vendrían los Cuatro Jinetes del Apocalipsis (principales proveedores de la empresa) y más les valía quedar bien y no como los del cielo que habían hecho el ridículo el año anterior al tirar (sin querer) San Miguel un plato de potaje por encima del sudario de la Muerte. Y menuda se había armado al no morir nadie durante seis meses.
Sin embargo, la estructura misma del Infierno no era apropiada para una comida navideña y pasó lo que pasaba todos los años:

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Astaroth puso el Belén. Se guardó de poner a Herodes ejecutando críos como en otras ocasiones como señal de buena voluntad. Lamentablemente, el Belén no estaba diseñado para soportar las temperaturas del Infierno y ardió hasta los cimientos. Y los Reyes Magos, muy aficionados a los belenes ellos, se llevaron un disgusto muy gordo al ver las ruinas calcinadas.

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Asmodeus plantó el árbol y lo llenó de bolitas de colores. Sin embargo, el sulfuroso suelo del Infierno no era muy nutritivo para un pino de navidad (a decir verdad era tóxico total) y se quedó mustio en cuestión de minutos. Y San Francisco, gran amante de la naturaleza, se sintió decepcionado al ver aquel triste despojo.

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Belezbar elaboró los mejores turrones que encontró en los recetarios de la biblioteca del Infierno. Sin embargo, cuando se dio cuenta de que aquellos no estaban escritos precisamente para hacer feliz a la gente ya se habían envenenado cuatro despabilados que se habían asomado por la cocina a picotear algo. Y Dios Padre, goloso como era, no tuvo nada que llevarse a la boca y no le hizo maldita la gracia.

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Azazel hizo lo que pudo con los regalos. Por desgracia, las manos con garras acostumbradas a despanzurrar osos no son lo más apropiado para manipular papel de envolver y cintitas de colores. Cuando Satanás cayó en la cuenta de aquel pequeño detalle los regalos habían quedado reducidos a serrín. Y San Valentín, patrono de aquellas cosas, se sintió muy dolido al ver el desastre.
Judas se ocupó de la decoración a su manera: Llenó de cruces el Infierno suponiendo que sería un detallazo para los de arriba encontrarse aquello decorado con como quien dice los colores de su equipo. Lamentablemente, ni su jefe ni el de los de arriba tenían especial afecto por las cruces de madera por lo que Judas fue degradado por listillo y desagradable.

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Caín se encargó de las velas. En lugar de emplear cera (que se derretía a aquellas temperaturas) utilizó los huesos de los condenados.
Y en medio del banquete, cuando San Pedro ya llevaba en el cuerpo dos copas de más, cuando Satanás y Dios estaban cogidos del brazo cantando gregoriano y heavy metal, cuando Jesucristo se puso a hacer como todos los años el número de los clavos, cuando la Virgen María estaba al borde del síncope del calor que hacía y San José le explicaba a Azazel por enésima vez lo de la Paloma, cuando parecía que la comida y la bebida (y, qué caramba, las velas) harían olvidar todas las penalidades de las Navidades Infernales las Puertas del Infierno, sin que nadie las tocara ni pudiera explicarse cómo ni por qué, se abrieron de golpe.

Y hubo tal corriente de aire que se apagaron las velas, dejando el Infierno a oscuras (habían decidido apagar la luz eléctrica para que el efecto se notara más). Y Satanás se pasó una mano por los cuernos al ver la cara de disgusto de la Muerte y sus socios al notar que había metido la pata pero bien.
Y sólo Abel, siempre tan dispuesto a perdonar los fallos de su hermano y tan majo él, tuvo ánimos para hablar entonces:

-Bueno-dijo sonriente-por lo menos ahora comeremos a la sombra.

GRAN REGALO NAVIDEÑO PARA TODO EL QUE PONGA UN COMENTARIO:
¿Qué le preguntarías tú a Dios? Dios se reserva el derecho a no contestar preguntas obscenas o juegos de palabras imbéciles.

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10 comentarios to “CUENTO DE NAVIDAD… ¡Y ENTREVISTAMOS A DIOS!”

  1. Me esperaba otra moraleja, la verdad. Bueno, me esperaba una, qué coño. ¡Pero no que me cogieras el final de una de las mejores citas que tengo (y tendré jamás) en la carpeta para endosársela ahora a otra historia!

    Lo de la subasta de P&M… estoy en ello, que ahora no me apetece pensar (soy basura, lo sé, pero te adoro igual).

  2. Chapó.
    Si tengo ocasión, mañana lo mostraré, lleno de orgullo y satisfacción, a mi familia en la sobremesa.

  3. Hola Dios, si , soy yo… otra veeezz….
    Mira, yo es que quisiera saber, que es eso de la gracia divina, ya sabes, esas putadas que nos haces, por que yo,personalmente no les veo la gracia por ningun lado.
    Otra pregunta que tengo desde chiquito y que mi profe no sabia responderme mas que con un “ten fe o vete a etica y dejame en paz de una vez” , ¿por que nos das libre albredrio y cuando hacemos lo que nos da la gana, como comernos una manzana o darnos la vuelta para ver arder una ciudad con tus llamas divinas nos castigas tan severamente?(patada del Eden y estatua de sal en esos casos)
    Y la mas importante de todas, ¿tu eres feo o mal alfarero? una de dos… pues estamos echos a tu imagen y semejanza.
    Gracias por tu tiempo, que se que estaras ocupado con el cumple de tu chiquillo.

    PD: Ya era hora de un post navideño en condiciones, feliz lo que sea a todos.

  4. Buenisimos los dibujos/chistes. El texto si no me equivoco ya lo habías puesto antes ¿no? O me suena algo parecido o tengo que dejarme los porros.

    Dios, ¿Porque llaman al gato: gato, y a la araña: araña. Si araña mas el gato que la araña?

  5. Dios, ¿terminaré la carrera de una vez en Febrero?

    Gracias, por dejarme tocar una parcial parte de tu tarallinesca divinidad.

    ¡Ramen!

  6. Mi favorita sigue siendo la de los huevos fritos.

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