Día 2 post-llegada. Hora Local: 32-65. Palacio del Margrave de Bolur Primus (II)

NOTA: Esto es la continuación de esto otro.

Allí se había hecho historia, pensaba siempre que entraba.
Sobre la alfombra que pisaba había escenas bordadas de escenas históricas de Bolur Primus: el martirio de San Oshia en manos de los rissorianos, la ascensión al trono de los antepasados del Margrave, el asedio de Nektus XII… le gustaba pensar que él, a su manera humilde y eficiente, también había contribuído a la historia de su mundo.
A ambos lados, las estatuas de los Margraves del pasado y santos imperiales le vigilaban con su mirada silenciosa. Estaba San Oshia Mártir, el que había liderado a los Bolurianos contra los Rissorianos durante la Década de la Ignominia hasta que las tropas imperiales acudieron al sistema. También estaba Aktaramis I, Primer Margrave de Bolur y creador del Pacto de Vaiac con Bolur Tertius.
Al fondo estaba el estrado de marmol verde de tres pisos donde se encontraba el trono del Gobernador coronado por una enorme águila bicéfala de cavorita gris con rebordes dorados.

Tres miradas le fulminaron en el momento en que cruzó el umbral de la puerta. La primera era la del Margrave, calvo, huesudo, arrogante, tan molesto por su interrupción como por casi cualquier otra cosa. La segunda fue la de una imponente figura envuelta en una túnica gris que se erguía junto al Margrave. Aunque era humano, era gigantesco y sus ojos le parecieron a Tarmakis tan fríos como los de un rissoriano enfurecido. El tercer par de ojos que le examinaron pertenecían a un hombre anciano embutido en una formidable armadura, más anciano de lo que el oficinista podía imaginar. Estaba de pie junto a una estatua de Zarferulis XXII el Pío y su mirada se le clavó en lo más profundo del alma, haciéndole erizarse los pelos de la nuca.

“Un psíquico” pensó Tarmakis, habituado a tratar con astrópatas.

Los dos extraños le examinaron en silencio y se volvieron hacia el margrave. Este hizo un gesto de asentimiento dando a Tarmakis permiso para acercarse.

El funcionario se apresuró a obedecer. Hizo las reverencias y genuflexiones protocolarias a medida que se acercaba a su señor. La última de ellas le dejó de rodillas frente al estrado margravino. Reparó en que ninguno de los extranjeros estaba en posición de respeto. Aquello todavía le incomodó más.

-Ilustre Encomendador de Bienes, mi Margrave-dijo apoyando la frente en el primer escalón del estrado.

El margrave y el desconocido que se erguía a su lado intercambiaron una mirada. A juzgar por sus expresiones, no se gustaban en absoluto.

-Habla, siervo-dijo apartando los ojos del hombre alto.
-Hay problemas, mi señor.
-¿Problemas?-resopló el margrave.
-Habla-apremió el extraño en un tono que no admitía réplica ignorando la mirada furibunda del margrave.

El Adeptus Tarmakis sacó una placa de datos y procedió a exponer los hechos tan claramente como pudo: fallo de comunicaciones, anomalía psíquica, mensajes de Prioridad Omega. El semblante del desconocido cambió de una mueca de disgusto a una expresión de alarma. El del margrave no pareció sorprendido en absoluto pero pareció molestarle que al otro le pareciera importante, como si aquello menoscabara su autoridad.

-¿Y por eso me molestas?-dijo en tono altivo-Hay protocolos de emergencia. Los astrópatas deberían estar ocupándose del caso…
-Lo sé mi señor, os ruego que disculpéis mi osadía-se disculpó Tarmakis bajando la mirada-Pero es una Prioridad Omega. Pensamos que quizás Su Excelencia querría estar al corriente ya que el astrópata que intentó lanzar una precognición sobre Bolur Tertius se volvió loco y acabó con su vida.
-¿Y bien? Esos hombres están a un paso de la locura siempre…
-Quizás deberías investigar, gobernador-el Adeptus Tarmakis se estremeció. La voz del extraño era una voz dura, autoritaria, acostumbrada a dar órdenes. Y se había dirigido al gobernador tratándole de tú y sin ninguna fórmula de respeto. Muchos habían muerto por bastante menos-Esa anomalía psíquica no augura nada bueno.
-No me digáis lo que debo hacer en mi planeta, inquisidor-gruñó el margrave dirigiéndole una mirada furibunda.

¡Un inquisidor!Tarmakis no podía creerlo. Se estremeció involuntariamente. Sus peores temores se habían quedado muy cortos. Si la Inquisición había venido a Bolur, algo siniestro se estaba fraguando.

El Inquisidor no pareció impresionado en absoluto por el estallido de ira del margrave. Se limitó a mirarle en silencio como si esperara que siguiera.

-Mi linaje ha gobernado Bolur durante mil ochocientos años y sé cómo debo actuar en mis dominios-el margrave habló despacio, ligeramente amedrentado por la mirada del inquisidor-No es la primera vez que nos vemos rodeados por tormentas de disformidad. La última duró siglos…
-Permitidme insistir, gobernador…-el inquisidor dio a la palabra “insistir” un tono que sonaba como “sicario, sube dos niveles el torturator”-Mi equipo y yo venimos huyendo de la Segunda Tormenta de Disformidad Erebus. Pudiera ser que no hubiéramos sido los únicos que logramos escapar del cuadrante maldito.

Se volvió hacia el Adeptus Tarmakis. Cuando lo hizo, el símbolo de la Inquisición que colgaba de su cuello se balanceó sobre su pecho.
-¿Dónde se encuentra el centro de mando?

Tarmakis se sintió como si su vida dependiera de su respuesta. Levantó la mirada buscando el apoyo de su señor que miró con odio al inquisidor antes de mirarle a él.

-Muéstranos el camino, siervo-gruñó incorporándose-Inquisidor… síganos

El Adeptus Tarmakis abrió la marcha por los pasillos del palacio margravino hasta el ascensor que comunicaba con los túneles de servicio. Una vez allí, accionó los arcanos mandos del artefacto, que se dirigió con un zumbido hacia las entrañas de Bolur Primus, al Complejo Militar Golgota, sede de la defensa planetaria.

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5 comentarios to “Día 2 post-llegada. Hora Local: 32-65. Palacio del Margrave de Bolur Primus (II)”

  1. ¡Y que paso?¿que paso?¿Que paso? …Por los Dioses mejores, ¡¡¡no me dejes así …!!

  2. Hombre lo mismo es, tu dijiste que los menores eran los mejores porque les podías azuzar si no te hacian caso 😛

    (ademas es que de la j a la n no hay na de distancia en el teclado XD )

  3. Eso, eso, ¿qué pasará luego?

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