VIVIENDO A SALTO DE MATA

MONÓLOGO GRATIS este sábado en el Bar Cadillac de Zaragoza a las 23:00. Mejor estar muerto y agusanado que perderse mi actuación junto a Sergio, la Máquina Sexual.

“Al enemigo que huye, acribíllalo por la espalda”
(The Great Gabrielowsky, Citas Selectas, Tomo XXXII)

Hay tres formas de quitarse de encima a un enemigo: la primera es en una confrontación directa y sin tapujos (lo que viene a ser a ostias) aunque implica un menoscabo de recursos (siempre que no tomes la precaución de llevarte mal con gente pequeñita). La segunda es reventarlo por dentro, que es más sutil pero también muy costoso. Pocos enemigos eligen la tercera opción que es auto-destruirse solitos. Me pasó hace poco y es TERRIBLEMENTE satisfactorio ver como un gilipollas se deshace como una aspirina efervescente. O cae como una fruta madura.

Cambio de tema. Aunque a efectos prácticos sigo en paro, mis pesquisas no han sido estériles del todo y tengo pequeñas dosis de trabajo para tenerme entretenido y remunerado. Los monólogos ya los conocéis todos y el matadero, también. Esta semana he tenido mi correspondiente dosis de madrugones, viscerajos y gelideces. Como nota curiosa, en la hora y media de trayecto hasta el matadero hay cinco pueblos ordenados aleatoriamente (quizás sea porque voy poco dormido y concentrado en la carretera pero es que no hay manera de saber en qué orden van) y han quitado uno. Lógicamente, no tengo ni puta idea de cuál ha sido. Y tampoco es que me quite el sueño (a decir verdad, después de cuatro días durmiendo cinco horas ni con un tanque de Saimaza con farlopa me despabilo). También puede ser que hayan desviado la peligrosa carretera para hacer una peligrosa circunvalación pero esto carece de importancia.

Me ha salido otro curso para impartir, esta vez acerca de Gestión de Residuos (o sea, caca de elefante, de gatitos y tal, han acudido al sujeto adecuado) sólo que será “tele-formación“. Para un zote tecnológico como yo, que hasta hace nada pensaba que un ibook era el rollo de carne con el que hacen los kebabs esto puede ser un tanto embarazoso pero jamás la falta de conocimientos sobre algo concreto me ha impedido soltar opiniones como obuses de contundentes. Habrá que estudiarse el tema.
Por seguir con mi faceta pedagógica, me he puesto a dar clases particulares de matemáticas. Sienta bien descubrir que la EGB, el BUP y el COU fueron un gran invento porque las nuevas generaciones vienen fatal. Por añadidura, he descubierto GTO, un manga sobre una especie de rockabilly tirao que se quiere meter a profesor. Aunque tiene todos los topicazos típicos del género (historias de amor pasteleras, estudiantes enseñando las bragas, ostias escandalosas), la verdad es que me estoy riendo bastante con él.

Y, por último, me he puesto a hacer compost en mi huerto. Compré un cesto para ropa sucia (bien, era el recipiente más grande que había) y lo he llenado de tierra, hierba seca y restos de verdura, obteniendo un pastiche oscuro y húmedo. Posteriormente dirigí un safari de lombrices por mis tierras y añadí una docena de estos bichos al potingue para que hagan su función putrefactora. Como cuando me vuelva a pasar por allí y remueva esa mierda y no tenga un aspecto mínimamente apetitoso (para las plantas), cogeré a esos jodidos anélidos, los ensartaré en un anzuelo y los echaré a las truchas. Avisadas están.

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3 comentarios to “VIVIENDO A SALTO DE MATA”

  1. Si quieres conocer cómo lo hacen los profesionales, pásate por la fungi-sem de mi pueblo. Tenía amigos que a la pregunta ¿en qué trabajas? respondían de diferentes maneras:
    a)Pregunta de un desconocido. Aprieto un botón rojo.
    b)Pregunta de una chica. Soy operario cualificado del sector de producción del champiñón
    c)Pregunta de un chico. Remuevo mierda.

    Las tres eran ciertas.

  2. Te haces un facebook, cuidas de tu huerto… Gabri, Gabri, que te me avejentas.

    ¿Qué tal GTO? Mi hermano me pasó los primeros capítulos del animé y todavía no se los he devuelto. Porque no los he visto. De esto hará como tres años. En mi línea, vaya.

    • Oh tempos, oh mores, tía. Es lo que hay. O evoluciono o me extingo con el próximo meteorito. Y experimentar con mierda y gusanos no me parece tan alejado de mis habituales performances.

      El GTO es bastante divertido. Tiene lo típico (peleas, situaciones ridículas y colegialas en bragas) aderezado con una buena cantidad de rictus histriónicos en primer plano. Me hizo gracia descubrir a semejante personaje cuando yo iba buscando ser profesor.

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