LA NOCHEBUENA DEL TENIENTE WORKER (I)

Clonarvia constaba en los archivos de la CPO como “Mundo industrial clase II-Alfa. Población: 2,1 millones. Recursos: Mano de obra clónica”. Y así había sido durante sus casi dos mil años de historia.

Descubierto por la corsaria Erzsbet la Sangrienta, el mundo desierto había sido reclamado por la Corporación Betrayer que había instalado en él un Gran Centro de Investigación dedicado a la clonación. La población civil que se asentó a su alrededor fundó una colonia minera para explotar los recursos minerales del planeta.
Pronto, ejércitos de reclutas clon fueron exportados para ingresar en el Ejército de la CPO. Aunque los regimientos completamente clónicos se desestimaron (después de varias trágicas contiendas en las que todos los soldados y mandos habían reaccionado igual con desastrosas consecuencias), los clones eran apropiados para suplir bajas y rellenar destacamentos.
En Clonarvia se desarrolló una casta gobernante que recurrió a clones de antepasados para asegurar la sucesión. También contaban con una guardia pretoriana compuesta exclusivamente de clones de Erzsbet la Sangrienta. Expertas en las artes de matar y fanáticamente leales a los mandamases, las Amazonas Pantera velaban por su seguridad.
Cada cinco años se clonaban unas cuantas amazonas. Otras más adultas fundaban familias en la población y esto provocó un problema de consanguinidad cuando tu madre era genéticamente igual que tu abuela. Los engendros incestuosos que se crearon llegaron a ser tan numerosos que se les creo una casta propia: los Tarados.
Los Tarados vivían en un valle cercano a la capital de Clonarvia, un lugar apartado lleno de basuras y malas hierbas donde vivían y se apareaban como animales.

Y aquellas navidades llegó a Clonarvia el 3º Regimiento de Infantería Transportada en misión de guarnición. Entre sus filas estaba el Comando de Infiltración M-23 al cual había sido asignado tras sobrevivir a su última misión en Catanis, el teniente Johann Worker.

-¡¡¿¿Esperma??!!-Worker no cabía en sí de su asombro-¿¿Me estás diciendo que traemos tres naves contáiner cargadas de semen humano??

Al cabo Kukrayan no le parecía tan extraño:

-Sí, ¿cuál es el problema?-preguntó encogiéndose de hombros-Clonarvia tiene una consanguinidad media del 68% y, a menos que se te ocurra cómo quintuplicar su población de la noche a la mañana, esta es la solución más práctica y humanitaria.
-Pero… pero… ¿no sería más práctico, no sé, acribillar a esos monstruos consanguíneos? En el ejército nos entrenan para eso.
-Sí, bueno, también hacemos labores humanitarias. Al principio sí que los quemaban-explicó el cabo-pero son tantos que se arriesgan a que la población baje del mínimo necesario para ser reproductivamente viable. Así que se decidió importar genes de fuera-dio dos palmadas en el tanque que había tras él-De este modo, traemos sangre nueva y acabamos con los tarados de una forma eficiente y políticamente correcta.
-¿Y cómo es el proceso exactamente?-preguntó el teniente Worker atragantándose-¿Ponemos vallas publicitarias?
-No, teniente-el cabo Kukrayan señaló un montón de rollos de alambre de espino-Plantamos un campamento fortificado, los atraemos con donuts y vasos de zumo y cuando se acerca alguna señorita, la inseminamos con esto.

Y le mostró una pistola cuyo cañón era un largo tubo torcido y de cuya culata salía un tubo de goma que llegaba hasta un depósito que se colgaba de la espalda.

-¿Y se dejan?
-Normalmente, no-admitió el cabo-las inmovilizamos entre varios y así podemos asegurarnos de que se queda embarazada. Si logramos preñar a las tres cuartas partes, de esas la mitad llega a parir y puede que la mitad de esas otras sea capaz de sacar adelante un hijo genéticamente sano…
-¡Pero eso es una salvajada!
-No se crea-Kukrayan dejó a un lado la pistola-Algunos soldados las embarazan ellos mismos porque, como son un poco primarias, se dejan. Eso ya es según gustos pero cuando llevas dos meses en ese campamento del desierto empiezas a verles el encanto a esas consanguíneas de ojos pequeños y expresión tosca.
-Un momento-le interrumpió Worker con cara de asco-¿qué ocurre cuando los que se acercan son tarados varones?
-Que los acribillamos-contestó el cabo con sencillez.

gore-anime

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3 comentarios to “LA NOCHEBUENA DEL TENIENTE WORKER (I)”

  1. uhmm no se me suena como vagamene familiar…(mas concretamente una noche de marcha con mis colegas: que me espantan a lo tios mientras intenta inseminar a las demás)

  2. me encanta el Worker este, y me mola este texto. ¡grande johan!

  3. Esto es una historia que quería escribir mucho más simple y que se me desmadró por completo. Me alegro de que guste el resultado.

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