LA NOCHEBUENA DEL TENIENTE WORKER (III)

Cada soldado agarró un miembro de la tarada y la derribaron con estruendo mientras otro cerraba las puertas del campamento. La menuda figura del biomédico que les habían asignado, enfundado en un mono verde de trabajo y con botas de goma, salió de una tienda con la pistola inseminadora en la mano.

Worker se dio la vuelta para no ver el espectáculo y se enjugó el sudor de la frente con la manga de su uniforme. Mientras los chillidos estrangulados y las maldiciones se sucedían a sus espaldas, observó con alivio que dos soldados apostados en el parapeto le hacían señas para que subiera.

Subiéndose las mangas, el teniente trepó por la escalera de mano con agilidad. Estaba bastante caliente pero después de una semana en aquel clima desértico ya le daba igual. Se incorporó sobre la pasarela.
-¿Tú no te la follarías?-preguntaba en aquel momento uno de los soldados al otro.
-Joder, no-contestó su compañero-Busco un mínimo de calidad en mis conquistas.
-¿Qué ocurre, soldados?-preguntó Worker ajustándose la gorra empapada en sudor.

El primero que había hablado, un hombre pálido con perilla, señaló un punto a treinta metros del campamento.

-Ahí hay dos tarados follando, teniente-indicó mientras levantaba su subfusil-¿Nos cargamos al tío? Sólo nos interesan las mujeres, ¿no?

Worker tragó saliva, inquieto. Su primer pensamiento fue que era una burrada disparar a aquellos asquerosos pero, al fin y al cabo, civiles. Luego recordó que cuando el tarado que atraían era un “macho” (el biomédico los llamaba así para que le costara menos inseminar a las “hembras”) las órdenes eran ejecutarlo y enterrarlo. El día de su llegada habían traído un camión con una turboperforadora que había cavado dos profundos pozos para los desperdicios y los cadáveres. Diez paladas de tierra por cada fiambre. Ochenta paladas llevaban ya en el pozo.
Observó en silencio a las dos figuras que se zarandeaban y sacudían en la distancia profiriendo alaridos.

-Lo que pasa es que a esta distancia con el subfusil no va a dar ni una-protestó el otro soldado-Yo digo que llamemos al francotirador y que le vuele la cabeza. ¡No hay ni cincuenta metros!

Worker guardó silencio. Las órdenes eran asquerosas pero el aburrimiento también pesaba en los soldados. Encerrados en el fortín para atraer a los tarados (el semen debía estar refrigerado y no aguantaba mucho en campo abierto) los muchachos se aburrían y la mejor manera de mantenerlos medio tranquilos era dándoles un poco de sangre fresca. No era de extrañar que algunos acabaran teniendo relaciones sexuales con las taradas. Después de todo, la misión consistía en embarazarlas y ellas se encontraban más que dispuestas a revolcarse con los fornidos soldados. Su falta de inhibiciones y de higiene personal habían dejado perturbado a más de uno.
Aquellos dos llevaban desde las seis de la mañana encaramados a la empalizada de alambre de púas. Aunque la ambientación de película de zombis podía mantenerlos alerta un tiempo, faltaba un peligro real que los motivara.

-Mejor no-dijo por fin-Si nos lo cargamos, la mujer se asustará y huirá. Y nos conviene que se acerquen. De todos modos-añadió mirando su reloj-es casi hora de comer. Bajen de uno en uno y envíen sus relevos. Les veré en la cantina.

Con la conciencia tranquila, Worker bajó del parapeto y volvió al patio central.

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4 comentarios to “LA NOCHEBUENA DEL TENIENTE WORKER (III)”

  1. Ey, andaba perdido de la red.

    Continua molandome esta historia, pero dale ya un empuje hombre, que seguro que no soy el unico que tiene ganas de que pasen cosas gordas jeje.

    saludos.

  2. El empuje vendrá en breve. Cuando empecé a escribir la historia se me desmadró totalmente con el rollo de los clones y lo que pretendía contar pasó a un segundo plano. Pero vamos, que no tardará en arrancar.

  3. si, otra vez wolker se ha librado de tirarse a la tarada…Aunque una cosa que no entiendo es que si querian mejorar la calidad genetica del Planeta ¿Por que mandaron a la Plantilla del Real Madrid? (que ya de paso culturizan con el deporte y desgraban en hacienda por obra humanitaria …)

    • Eh… ¿a la plantilla del Real Madrid? Creo que no alcanzo a entender eso. Esta manía mía de no leer periódicos ni ver la tele…

      Nada, para mejorar la genética del lugar, lo que hace falta son genes nuevos sin meter más gente (que no cabe). La inseminación macarra es la mejor solución (bastante inspirada en mis experiencias ganaderas).

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