SERIES MOÑONAS

El mundo ha cambiado. La gente, también. Y de qué manera.

Cuando yo era un crío, allá por los gloriosos años ochenta (te enteras de que fueron gloriosos veinte años más tarde, manda narices) todo era muy distinto. Incluso los dinosaurios, que entonces eran bichos lentorros y chompos no tenían mucho que ver con toda esa plétora de gallinas pasadas de cafeína que Parque Jurásico puso de moda.

La corrección política no era ni siquiera el delirio de un loco. Los americanos eran los buenos (¡Ronald Reagan!¡Casi nada!) y los rusos eran unos cabrones. El manga japonés no pasaba de ser un chiste malo sobre Mazinger, Heidi y Candy Candy.
Y los arco iris tenían otros colores y era un feliz puente que nos llevaba a mundos de fantasía y cosas raras (por decirlo finamente).
De crío me encantaban los dibujos animados: eran cosas de colores que se movían y eso me bastaba para tragarme lo que fuera. Las series que voy a comentar tienen eso en común: una temática colorida, lisérgica y ñoña que permitiría clasificarlas “para niñas“. Y a mí, que voy de negro por la injusta sociedad y me gusta decir burradas sin ton ni son, me encantaban. Pero no era el único.
Eso sí, luego en clase tocaba dibujar dinosaurios, naves espaciales y gente dándose tortas. Que una cosa es ver ciertas cosas por la tele y otra tener según qué reputación.

LOS OSOS AMOROSOS

El nombre resulta sospechoso. Que sean de colores, más. Que no hubiera ninguna osa resulta también algo inquietante. Cuando te dabas cuenta de que sus narices tenían forma de corazones (y las huellas dactilares y toda suerte de merchandising cardíaco que tenían esta panda de obsesos del sistema circulatorio), que tenían un corazón tatuado en el culo y qué se yo más, la cosa ya se había pasado tres pueblos dejando atrás a la más aceitosa de las locazas.

(¿y el bate de béisbol qué coño pinta ahí?)

Estos plantígrados empezaron su andadura como protagonistas de una serie de tarjetas de felicitación tan tiernas que podían dejarte ciego del subidón de azúcar que te daba si veías una. Pronto pasaron a ositos de peluche de verdad y de ahí a una serie en la que la palabra “mierda” no salía ni en los capítulos dedicados a los desórdenes intestinales.
Eran una panda de ositos de colores (ni siquiera de gominola), cada uno de un color y con un símbolo que le daba una virtud. El azul, por ejemplo, tenía una luna y ayudaba a dormir bien. Dicha virtud podían lanzarla mediante rayos de luz que salían de su tripita (como Mazinger Z) y no faltaban las ocasiones en que se juntaban todos y formaban un arco iris de rayos para desfacer entuertos (normalmente ordenar habitaciones y hacer crecer flores, nada de masacrar enemigos). El malo se llamaba, atención, Doctor Corazón Helado. Imagino que sería un cardiólogo dedicado a la criogénesis pero prefería ocupar su tiempo en planes tan chorras como quitarle el color al mundo, cabrear a niños y cosas parecidas. Lógicamente, los adorables ositos, en lugar de ayudar al respetable científico, solían amargarle la vida.
Volaban de un sitio a otro en un coche hecho de nubes (ooooooh) y tenían unos primos del estilo pero de otra especie: un león, un pingüino y demás alimañas a cual más abrazable.

Puede sonar chorra pero los Gormitti, los Pokemon e incluso los Caballeros del Zodíaco se basan en premisas muy parecidas.

RAINBOW BRITE

Esta otra serie explotaba muchos de los conceptos de la anterior, como los colores chillones, los malos grises (de color) y los arco iris. En lugar de meter corazones por todas partes, aquí preferían las estrellitas.
La historia iba sobre una muñeca (imposible calificarla de niña humana) rubia y aria que andaba buscando una Esfera de Luz para darle color al mundo. Al final resultaba ser la elegida de no sé qué y transmutaba en Rainbow Brite, que era su nombre de guerra, con el que se dedicaba a luchar contra un tío enano y bigotudo con cierto aire a José María Aznar. El supergrupo lo completaban una especie de ladilla colorida gigante (cuya especie compartía su físico y eran de colores como gominolas peludas), su Pequeño Pony gigante y siete chavales de los colores del arco iris creando un conjunto empalagoso, chocante y divertido a la vez. Las peleas aquí también se resolvían a base de luces de colores. De hecho, había tal obsesión por el colorido que uno se pregunta qué drama habría ocurrido si alguno de los cabezones (porque los chavales eran todos de proporciones similares a las barriguitas) hubiera salido daltónico

POPPLES

De los creadores de los Osos Amorosos llegaron estos marsupiales de peluche cuya principal característica era que se convertían en pelotas en lugar de lanzar rayos (la verdad es que se gana poco con el cambio). Por lo demás, la temática peluda, sentimentaloide y colorida era muy similar. Aquí, en lugar de luchar contra malvados de medio pelo, los bichos se dedicaban a jugar y a hacer el cafre con unos niños (nada de enseñarles a fumar y a comprar porno sino más bien a improvisar circos y divertirles cuando estaban enfermos). Como viene siendo habitual en estas series, los padres no se enteraban de nada y cuando oían escandalera en el cuarto de los niños lo resolvían con una bronca descafeínada en lugar de con unas cuantas anfetaminas que es lo que se estila ahora con los niños hiperactivos.

Como podéis ver, había unos cuantos popples diferentes. El azul grandote era el molón y el protagonista en la mayor parte de episodios pero una cosa que se agradecía era que de vez en cuando variaban y podías encontrate a un grupo distinto en los papeles principales. En un par de capítulos aparecían unos “Sport Popples” cuyo atractivo (para el que le gusten esas cosas) estribaba en que cada uno se convertía en la pelota de su deporte (sus colas también tenían pompones con la forma de la pelota de su deporte). Según he leído, en la versión original cada uno tenía un acento diferente para representar su procedencia. En estos tiempos que corren, se echa de menos un popple antidisturbios que se convierta en pelota de goma…

RAINBOW ISLANDS
Bien, esta vez no es una serie sino un video-juego. Y aunque la temática era tan moñona como todas las series comentadas, os juro que no he oído a mi hermano blasfemar más alto y dar puñetazos más fuertes a la mesa que cuando el malo final del tercer nivel (una suerte de Drácula cabrón que se te tiraba encima haciéndote llover murciélagos) le liquidaba. La verdad es que es un gran juego al que he echado algunas horas en los últimos tiempos y conserva su adicción. Y qué gusto da empapuzarte de frutas de colorines y conseguir millones de puntos.

Por cierto, no quisiera acabar el post sin plantear un dilema que me reconcome desde crío: como veis en la portada de ahí arriba, el Rainbow Islands es la segunda parte del aclamado Bubble Bobble, otro videojuego también de temática infantiloide protagonizado por este par de reptiles:

¿Qué coño tienen que ver estos dos dinosaurios de habas con el duende gordaco y mofletudo?

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15 comentarios to “SERIES MOÑONAS”

  1. Xetegol Says:

    Menudo enorme monton de mierda de series jeje. No se como no salimos todos gayers.

    La historia, si no me equivoco, del primero era que erais dos humanos a los que se habia convertido en dragones (Bub y Bob) y tocaba rescatar a las novias. Para el dos dijeron algo de que después de todo conseguias convertirte en humano otra vez (creo que nunca fue el objetivo del primero), pero cierto malo cabron quería joder a los habitantes de las rainbow islands asi que a freir arañitas tocaba. Creo que esto lo hilaron a posteriori. Dudo mucho que fuera un hilo argumental planificado.

    Aun había un tercero, el “Parasol Stars” , en ese el malo maloso estaba jodiendo el universo y de nuevo Bub y Bob, con la ayuda de unos paraguas arrojadizos, pues venga la hostia con todo el mundo hasta que lo petabas.

    A todos esos creo que se puede jugar con el MAME, por si teneis intriga de como acaba la serie.

    • Xetegol Says:

      Ah! y luego dedicaron el resrto de sus vidas a usar una BALISTA de precision para joder las bolas malvadas que iban a destruir el mundo. Este si que lo ha jugado en alguna de sus versiones todo dios. Se llama Puzzle Bubble.

    • Eh, tío, a mí me gustaban. Como te digo, eran de colores (muchos colores) y se movían. Para qué más.

      Cierto, el Parasol Stars fue MEGAJUEGO de la Micromanía en su época gloriosa (o sea, la de formato monstruoso) y volvían al planteamiento original de pasar pantallas. He estado buscando por la wikipedia y, en efecto, el hilo argumental no es de los más elaborados. Y yo que me esperaba el Watchmen de los videojuegos japoneses…

  2. Calíope Says:

    Psssssssssssss…qué recuerdos!. Yo las veía, y si me las encuentro en la tele las vuelvo a ver, (sí, sí, ya pueden venir los chistes aquellos de que mi pasaporte está hecho de pápiro y qué se yo), aunque ahora cuando las veo me digo a mí misma que era bastaaaaaaaaaaante inocente por gustarme tal cosa pero bueeeeeeee…de vez cuando no cae mal recordar la infancia así se nos quita algo de lo amargado del día a día.

    Saluts!

  3. pues deben ser tios suyos de vete tu a saber que apareamiento, solo con ver que el gordinflas en vez de lefar u orinar suelta rainbows
    el caso es que la mecanica del juego si es bastante similar aun que en realidad se me hace mas similar a otro…
    que leches similar, me acabo de dar cuenta de que el mario bros esta basadiiiiiiiisimo en este rainbow islands!
    atiende:

    los menus, la info de la parte superior, la musiquilla, la estetica general del juego en si… que webos

    • No creo. Mario Bross debe ser bastante anterior a esta panda. En cualquier caso, todos vienen de una época en la que todos los videojuegos se parecían (no como ahora, que son todos iguales).
      También hay más juegos del estilo: el Newzealand Story estaba protagonizado por un pollito de kiwi que tenía que rescatar a sus hermanitos capturados por una malvada morsa. Ay, señor. Y lo que enganchaba…

  4. Pos a mi me ha encantado el post…me reído pecha, y pensar que me levantaba ¡a las 7 de la mañana! para ver todo eso (amos, amos…no me puedo creer que madrugara sin que me pagaran por ello)

    • Gracias, gracias. Es que estas series no dejan indiferente a nadie. Yo las recuerdo de tardes entre semana o de sábados por la tarde (qué tiempos cuando no había que emborracharse para divertirse…). Me ha venido a la cabeza la de los Osos Gummy (entre series de perros y de osos se podría hacer un blog entero) pero esa creo que estaba basada en los ositos de gominola alemanes (los “gummybarchen” o algo así que suena a lejía) y era de un rollo relativamente más viril a pesar de estar protagonizada por ositos de colores que bebían una poción mágica que les hacía pegar botes (para que luego digan que la poción de Astérix es una alegoría al dopaje…).

  5. Lo que más me ha chocado de este post es el reconocer que no me dí cuenta en cuanto apareció Aznar en escena que es clavadito al malo de Rainbow Brite. Por cierto, que de esa serie el que más me gustaba era el caballo, que era el único con cerebro (y voz grave) de toda la puta serie, creo recordar. De hecho, a juzgar por las imágenes, también era el más guapo.

    Así que respondiendo a Xetegol, lo que me maravilla no es que no saliéramos todos gayers, sino que no saliéramos todos zoofílicos (porque ya sabes lo que opino de Sherlock Holmes…)

    • Tampoco yo le había sacado el parecido hasta que lo he visto de nuevo. Eso sí, he estado buscando imágenes por internet y aún me escuecen los ojos de semejante berrinche cromático.

  6. Que recuerdos!!
    A mi me gustaban los Snorkels
    y me ponia en la cabeza el tubo del papel albal gastado
    para ser como ellos… pa que!!!

  7. Los Snorkels era rollo culebron de amores entre ellos y eso ¿no? , no recuerdo que lucharan por la paz en el mundo rollo Osos amorosos, la serie de los pequeños ponis era más parecida: colorines, poderes por los simbolitos que tenian los cabllitos en el culo..

    Arsch, si mi hermana tenia el peluche del caballo de Rainbow Brite…no se que decirte de la tendencia zoofilica, pero jugabamos a que cabalgabamos con el…

  8. Los Poples los recuerdo.

    Respecto a los OSos Amorosos, recuerdo haber hecho un comic en la EGB llamado “los Osos Morbosos”.
    Estos eran osos parecidos pero Heavys, punkys y en lugar de corazones o arcoiris, tenían en sus barrigas Manos cornudas, calaveras y señales de radiación…
    su misión: Expandir el mal por el mundo.

    ¿Donde andaran aquellos dibujos?

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