EL SÍNDROME DEL ESPADACHÍN INVENCIBLE

Últimamente he retomado el juego de rol de “La leyenda de los 5 anillos” (de temática samurai) y he repasado mis cómics de Usagi Yojimbo (otro que tal). Esta sobredosis de katanas me ha traído a la memoria viejas especulaciones de juventud acerca de la naturaleza de los héroes.
Realmente, lo que voy a explicar se puede aplicar a héroes de cualquier temática (Conan el bárbaro, por ejemplo) pero nos centraremos en el Japón del siglo XIX, una época turbulenta en la que los europeos llegaron al Imperio del Sol Naciente, lo pusieron patas arriba (como siempre, vamos) y que inspiró numerosos cómics (muchos de ellos, mangas) bastantes años después. Vamos a ello.

Vale más una imagen que mil palabras. Podéis ver a un conejito dándose de tortas con una horda de zombis samurais. Aunque parece que las está pasando putas, a nadie nos cabe la menor duda de que el orejudo va a salir alegremente de esta trifulca sin mayores daños que la ropa algo deteriorada y el sempiterno impacto en un hombro que rápidamente se olvida.
Las historias de Usagi versan sobre un ronin (samurai sin señor) que vaga por el Japón feudal metiéndose en un berenjenal detrás de otro. Los líos que parece atraer (releyendo me he dado cuenta de que más que buena persona es muy entrometido) acaban invariablemente a golpes. Y, no importa lo excepcional que sea su adversario o la legión de guardias que se le tire encima, gana siempre.

Aquí tenemos a otro samurai bullanguero clásico: Kenshin (AKA Battosai el Carnicero o el Asesino, según la fuente). Aunque parezca mentira, este fulano está basado en un personaje real, Hitokiri Battōsai (creo, la Wikipedia la ha traducido un indocumentado), un asesino canijo, contrahecho y más feo que picio que se disfrazaba de mujer para acercarse a sus víctimas (aún fliparéis más pero lo cierto es que el conejo de antes TAMBIÉN tuvo su contrapartida real). El autor intentó no caer en el tópico de diseñar un personaje machote y testosterónico y pecó de todo lo contrario: le salió un samurai moñarrón con kimono rosa que, si bien no carecía de encanto, no lograba aparentar mucha virilidad por mucha cicatriz que tuviera.
La historia de Kenshin es la de un ronin (el paro de los samurais también era un problema) que se mete en el dojo de una señorita para desfacer un entuerto y se acaba quedando a vivir de gorra. El muchacho es tirando a gafe y parece atraer asesinos como un panal de rica miel a las moscas. Naturalmente, el melenas se los cepilla a todos (con la espada quiero decir). Y lo hace con tanta alegría que una vez hice un cálculo y, en los tres meses que el tipo pasaba en el dojo (la referencia salía en el tomo veintitantos de la colección) venían a matarlo cada tres días. La leche, qué estrés:

-Kenshin, si vas a comprar, tráete lejía que hay que fregar el tatami.
-No puedo, Kaoru, que es miércoles y hoy toca asesino.

Por último tenemos al Lobo Solitario y su Cachorro. Este otro ronin (parece que sólo los parados maten gente, cojones) deambula por Japón con su hijo en un carrito (carrito lleno de armas) alquilándose como asesino (de masas). El tío mata a tantísimos tíos en cada historia que uno llega a preguntarse cuánta gente vivía en Japón en aquella época para que siguieran atacándole constantemente. En serio, no salen los números y eso suponiendo que los personajes pertenecen a universos diferentes y no se podían encontrar entre sí (aunque en los cómics de Usagi sale “Cabra Solitaria y su hijo”) porque si llegan a coincidir, no queda un japonés en pie (Lobo Solitario tenía cierta tendencia mutiladora).

Este tipo de personajes invariablemente se enfrentan a algún Señor del Mal genérico (o con personalidad aunque al final sean todos iguales) y se van cargando a todos sus sicarios en oleadas sucesivas. El malo dice aquello de “No puede ser, mandaré a más gente” y pierde otra tanda de empleados.Digo yo que esos Señores del Mal serán gente con experiencia y si actúan así es porque otras veces les ha funcionado.
¿Qué ha sido de todos esos espadachines solitarios que sí han muerto luchando contra el mal?
A esos no les dedican mangas…

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8 comentarios to “EL SÍNDROME DEL ESPADACHÍN INVENCIBLE”

  1. En el de L5A nos frustramos tremendamente cuando, siendo samurais en la primera partida, nos pusieron a defender una plaza donde habían unos 300 samurais mas… yo pensaba que la gracia de ser Samurai era la “exclusividad” un poco como en Vampiro… si el tabernero da la casualidad de que es samurai… ser samurai es una mierda.

    Respecto al planteamiento de los malos malosos… solo un enlace que todos habréis leido:

    http://muro.blogcindario.com/2005/09/00102-las-100-cosas-que-haria-si-fuera-un-senor-del-mal.html

    Menciono un par:

    Trataré cualquier bestia que controle mediante magia o tecnología con respeto y amabilidad. De tal forma que si el control es roto, no venga inmediatamente a vengarse de mí.

    Si una pareja de jóvenes atractivos entra en mi reino, los vigilaré cuidadosamente. Si encuentro que son felices y se quieren, los ignoraré. Sin embargo, si las circunstancias les han forzado a unirse contra sus voluntades y se pasan todo el tiempo discutiendo entre ellos excepto en los momentos en que están salvándose la vida el uno al otro, momento en el cual hay insinuaciones de tensión sexual, ordenaré inmediatamente su ejecución.

    Ale.

    • A mí me frustra que la principal gracia del juego (el código de honor, la conducta samurai, el mundo, en suma) acaba siendo más un obstáculo que otra cosa y hay que tener mucha manga ancha si se quiere que los jugadores no salgan todos iguales.

      Lo del Señor del Mal es un clásico. Tenía en tiempos una historia en mente sobre un señor del mal que cumpliera todos esos requisitos y que se aburriera mortalmente…

  2. Que grande la leyenda de los 5 anillos, yo era cangrejo, como fer en partidas hechas por jejo, y creo que llegamos a terminar siendo ronin por algun problemilla, je je. No necesitaras jugadores??????

    De kenshin creo que tengo algo en dvd….
    Es lo curioso de estas historias, en teoria un ronin es un desarrapado que o a ofendido a su clan o le han echado por algo, porque siempre acaban atacando a seres malvados, coño si lo normal es que los malvados sean ellos….
    Por cierto lo de las oleadas, igual o seguro que me equivoco pero son como las maquinitas de los 80 que las primeras eran de kung fu y cosas asi y no eran mas que ir matando malos hasta llegar al capo de un nivel y al siguiente, las inventaron los japos, pues que mejor que hacer lo mismo en comics etc, cada cual inculca sus ideales como quiere….
    Por sus vicios los conoceras…….

    • De momento, no, pero el verano es largo y cálido.

      Ya te digo. Si a alguien lo han echado del clan, fijo que ha hecho algo. La mayor parte de las autoridades en los comics son “los malos” y dicen que los ronin son una fuente de problemas pero realmente tienen toda la razón: algo habrán hecho.

  3. Dicen que las nipponas sienten debilidad por los chicos con aspecto afeminado (lo que supongo que influyo en la creacion de kenshin).
    Y lo mas cachondo es que va de buenazo y se defiende siempre con la espada del reves por que “no quiere matar a mas gente” y aun asi no veas las que monta…

    PD: Igual que a todo cerdo le llega su san martin, a todo espadachin invencible le llega su Lurtz.

    • De las orientales he oído toda suerte de rumores sexuales muy curiosos: parece ser que los occidentales les ponemos en extremo y que es pisar suelo asiático y triunfar…

      Kenshin tiene un grave problema de desdoblamiento de personalidad (que si Kenshin, que si Battosai…) que es un clásico a lo Jeckyll & Hide. Lo de la espada con el filo invertido me parece una capullada (que te arreen con una barra de hierro es igual de mortal) por más que le intenten dar importancia en la serie. Debo decir que este manga, a pesar de que como todos tiene un punto de “a partir de aquí sobra” la verdad es que está bastante apañado con el argumento.

  4. He tardado un huevo en contestar, pero que conste que me ha encantado el artículo. Muchas verdades como truños. Bueno, ya te he dicho en anteriores ocasiones lo hasta los huevos que estoy del Usagi. Por cierto, no sabía que estaba inspirado en hechos reales, creía que el único conejo que iba por ahí matando gente era el de Los Caballeros de la Table Cuadrada, pero ya veo que no, que hay más.

    • Este artículo lo tenía en mente hace años. Lo cierto es que Usagi ha mejorado en los últimos números pero sí que es verdad que llega un momento que se repite más que el gazpacho.

      A estas alturas de la vida, creo que lo que me pasa es que ya necesito otros argumentos en lugar de tanta leche gratuita (que nunca vienen mal pero cuesta innovar).

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