UN ZUMBAO PARA QUITARSE EL SOMBRERO

Quizás recordéis este exitoso post sobre Puerto Hurraco que me sugirieron en su día. Leonis, en su insaciable sed de sangre (luego él es el excéntrico y yo, el psicópata, manda huevos) me propuso escribir algo más sobre los psichos que han rondado por este país. Que no faltan y tienen un estilo demencial.

El tema no me es ajeno y surgió en la India una tranquila noche de charla en medio de los pantanos de Kerala donde Ana nos obsequió con una alegre charla sobre criminología, sociópatas, aspergers y otros temas escabrosos (resulta irónico que ella esté trabajando con niños).
Años antes le regalé a mi madre por navidad un libro sobre psychokillers donde se hablaba largo y tendido sobre Ed Gein, Charles Manson, Vlad Dracul y un larguísimo etcétera de señores con un gusto más que excesivo por la sangre y la casquería fina.
Y el Sintonizador de Muerte (lector de este blog y amigo mío desde que el mundo era joven y con un post dedicado pendiente hace años) es un gran aficionado a estos temas.

Como credenciales es suficiente. Hoy hablaremos del mayor asesino en serie que ha producido este país: Manuel Delgado Villegas “El Arropiero” junto al que Jack El Destripador es como Caperucita Roja.

El Arropiero” debe su nombre a que su padre hacía y vendía golosinas de arrope, un líquido oscuro y dulzón que se extrae de los higos. Desde luego, como carta de presentación es lamentable.
Manolo nació en 1943 llevándose por delante a su madre en el parto. Fue criado por diversos familiares que lo molían a estacazos y en la escuela destacaba como un zote colosal que nunca aprendió a leer ni escribir. Era lo que en esta época de corrección política se conoce como un ACNEAE (Alumno Con Necesidades Especiales de Apoyo Educativo) o, como diría la gente de la calle, un tontolaba.

El chaval tenía sus peculiaridades como que le gustaba parecerse a Cantinflas (le irritaba muchísimo que le creciera pelo en mitad del bigote), era bisexual (algo aberrante en la España de la posguerra, católica, apostólica y cateta) y padecía aspermia, esto es, no se corría jamás al follar.
Una de estas características le hizo muy popular entre putas y maricones de los que estuvo viviendo un tiempo (pista: no era su habilidad para contarles chistes de mejicanos).
Posteriormente, ingresó en la legión donde le cogió el gusto a la marihuana (lo que le convierte en un monstruo en la España actual macrobiótica, informatizada y gilipollas) y aprendió a fingir ataques epilépticos, habilidad esta que le permitiría escapar numerosas veces de la justicia.

Bien, ya tenemos la vida del protagonista. Es hora de pasar a su obra.
A lo largo de su vida criminal, El Arropiero confesó haber liquidado al menos a cuarenta y ocho personas de las que se probaron ocho, se investigaron dieciséis y un buen puñado quedaron sin resolver (aunque siendo como somos en este país, fijo que era un puto exagerado).
La primera de ellas fue un cocinero dormido en la playa que había ido a buscar arena para la cocina (???) y que lo que se encontró fue con un canto y no precisamente en los dientes. El Arropiero acabó con su vida de forma contundente para robarle la cartera (casi vacía) y el reloj (que era malo).

Años más tarde, en Ibiza, Manuel se encontró con una francesa drogada durmiendo la mona después de que se la beneficiara un americano que acabó como el rosario de la aurora. Después de esto, incorporó a su repertorio de golpes los de “kárate”, que es una manera fina de decir que daba puñetazos al cuello y que estaba como un toro de fuerte. Un empresario de Madrid al que la policía encontró en la orilla de un río desnudo de cintura para abajo fue el primero en comprobarlo.

También ganaba dinero con el sudor de su culo prostituyéndose. La ya mencionada aspermia le permitía aguantar como un jabato un coito tras otro (aunque debe ser frustrante eso de no correrse) y le permitió vivir un tiempo de un millonario al que le cobraba 300 pesetas por casquete. Sin embargo, una discusión sobre dinero (le pidió 1000 porque le hacía falta, el otro accedió pero le dio 300… ¿no era para matarlo?) acabó con este ricachón por degenerado. En el pecado va la propia penitencia, oigan.
Le iba el rollo necrófilo y lo descubrió con una señora de 68 años a la que sacudió y tiró desde 10 metros de altura. A continuación la estranguló para luego propasarse con el cadáver durante tres días. No sé a vosotros pero a mí lo que más me sorprende es lo fibrosa que debía ser la vieja para sobrevivir a la caída y requerir atención adicional.

Su última víctima fue su novia: una subnormal (otra ACNEAE, vaya) bastante promiscua con la que se dedicaba a follar por los campos alegremente. El tío estaba feliz (hasta se la había presentado a su padre) hasta que la chica le pidió algo “que le dio asco“, él perdió la paciencia y le aplicó su conocido procedimiento de leñazo-estrangulamiento-necrofilia, crimen este por el que fue finalmente capturado. Me intriga que fue lo que le pidió la chica que podía dar asco a un tío que había matado a no sé cuánta gente, había violado cadáveres y se había acostado con gente de ambos sexos por dinero…

Las andanzas del Arropiero no se limitaban a España: en Italia, por ejemplo, se cargó a la obesa patrona de su pensión y en París ametralló (sí, sí, con sus propias armas) a cuatro atracadores porque se encaprichó de la chica que iba con ellos.

Manuel Delgado Villegas acabó vagando de manicomio en manicomio durante 20 años en lo que pareció una cierta mejoría de sus chifladuras. La ley le dio la libertad a finales de los años noventa pero murió poco después por su desmedida afición al tabaco.

Fumar mata. Y puede hacer que te dediques a matar gente y a violarla después de muerta.

Esto es un foro sobre estrangulación erótica que he encontrado buscando imágenes para este post.

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6 comentarios to “UN ZUMBAO PARA QUITARSE EL SOMBRERO”

  1. Igual la novia le pidió hijos.

  2. Hermesh Says:

    Grande este tipo ¿Fundó alguna universidad?

  3. Sintonizador de Muerte Says:

    Aquel libro de psychokillers me lo dejaste. Lo que más me impresionó fue la historia de incesto y canibalismo en masa de Sawney Beane y su clan.

  4. Xetegol Says:

    Si duda se te da bien este tema.

    Lo que no me explico es como coño no le cogieron antes, igual era un agente de la CIA de incógnito o algo así.

    ¿Y lo de los atracadores? Hay que tener mala suerte para ir a atracar un banco y encontrarte con este pedazo de hijo de puta, y que se encapriche de la atracadora…

    Saludos, de paso.

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