LA COMPOSTERA DE LAS VANIDADES

No, no me causan pavor
vuestros semblantes esquivos:
¡Jamás, ni muertos ni vivos,
humillasteis mi valor!
Yo soy vuestro matador
como al mundo es bien notorio.
Si en vuestro alcázar mortuorio
me prestáis venganza fiera,
daos prisa, aquí os espera,
otra vez, don Juan Tenorio

(Don Juan Tenorio. La fui a ver el viernes y me gustó mucho)

La treintena en la que tan alegremente entré hará un par de años me está sentando fatal. En cuanto pueda, la dejo. Últimamente me noto achacoso y dolorido y, aunque podría ser perfectamente el maldito “cambio de estaciones” que me pasa por encima dos veces al año como un tren de mercancías, espero no estar empezando a deteriorarme antes de tiempo.

Llevo un tiempo que tengo los dedos índices de las manos doloridos (los dos, así que descartad el ratón del ordenador y la masturbación compulsiva como posibles causas). Según el traumatólogo, no tiene sentido así que he decidido ignorar el problema.
La rodilla me empezó a doler hace dos semanas, concretamente después de un monólogo. Después de unos días prudenciales de coger el autobús (yo, que voy andando a todas partes) y no forzar la pierna izquierda más de lo estrictamente necesario, me he decidido a ir al traumatólogo del cual he salido con más pastillas que una tienda de Frutos Secos. Me tengo que apretar cinco píldoras diarias (cuatro medicamentos distintos) así que parece que entro en uno de mis periodos Molotov en los que rezumo química por los cuatro costados (¿no suena raro eso de tener un costado por delante y otro por detrás?). Eso sí, ejercicio, el que quiera aunque luego me dolerá todo (nos ha jodido, a los veterinarios nos apedrean cuando soltamos un diagnóstico así).
Visto el panorama, va a tocar empastillarse, joderse y aguantarse.


(metáfora de mi organismo)

No es la primera vez: hace años, cuando me operé de la vista, me aplicaba cuatro o cinco potingues en los ojos cada día. Y como se me combinó con un tratamiento anti-caspa de choque acababa cargado como una coctelera. Hay que decir que mi vista sigue bastante bien pero que lo de la caspa me llevará a la tumba porque no he encontrado remedio casero o de laboratorio que redujera el ritmo al que se me reduce la cabeza (eso sí, moriré viejo porque mi perímetro craneal aún ronda los 64 cm…). Ni los jíbaros, oigan.

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5 comentarios to “LA COMPOSTERA DE LAS VANIDADES”

  1. Siento decir esto: pero los médicos dan asco a día de hoy. Se salvan CUATRO, pero CUATRO de todos los que hay en el país… Maldita sea, como no tengo ni P*** idea y paso de esforzarme y mover mi culo de esta silla,… no pasa nada. Y sí, ciertamente, como un veterinario haga un diagnóstico y/o comentario ligeramente parecido, se le cae el pelo!! Qué rabia e impotencia da la inutilidad e ineptitud de estos individuos… conozco y he vivido demasiados casos de este estilo…

    Me has dado una idea para un post… uhmm después de meses sin escribir…

  2. “(¿no suena raro eso de tener un costado por delante y otro por detrás?)”

    XDDDDDD!!!! Ésa no la había pensado nunca.

    A mí la treintena me empezó a sentar mal a los 29. Pero no te preocupes, que dejarla la dejarás. Y la echarás de menos luego, como a un mal amor.

    Yo también estoy jodida, pero no más que siempre, así que aún puedo dar gracias a Nurgle y todo. Pero estoy curiosamente triste y no es lo normal en mí.

    (Lo de que los índices te duelan en las dos manos no descarta la masturbación en absoluto, por cierto. Que nos conocemos.)

  3. Mierda, no me recordéis que me está pillando el toro. Me quedan sólo 10 meses para fundar mi religión monoteísta.

  4. pues yo estoy echo un chaval, y eso que ya me aproximo más a dejar los 30 evidentemente se esta más triste sin tantos motivos, pero es que cada vez llenamos más el disco duro de recuerdos. Tambien los logros positivos son mucho mayores. JODEROSSS MUNDO UN CACHORRO DE MI ESTIRPE VA A VENIR AL PLANETAAAA!!!!

  5. Trikikov Says:

    EL CONSEJO SEMANAL DE BELLEZA DE TRIKI

    Querida amiga:
    A cuenta de la caspa, te recomiendo una marca de champú que venden en farmacias llamada “Iralfaris”. No la conoce ni su madre y cada puta botella de 200 ml vale 17 €, pero es mano de santo oiga. Yo ya no uso otra cosa. Además hay como para 10 o 12 tipos de caspa distintos (ni idea que podía haber tantOs).
    Como dicen los de la homeopatía, acupuntura y otras polleces “¡¡¡a mi me funciona!!!”

    Hala, hasta luegoooo

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