UN APUNTE SOBRE AZATHOTH, EL SULTÁN DEMONÍACO

Azathoth es un dios ficticio… bueno, un dios como cualquier otro, creado por H.P. Lovecraft. Se le describe como un “caos nuclear” “ciego y necio” que habita en el centro del universo donde baila eternamente al son de una flauta tocada por uno de sus indescriptibles servidores (de esos que siempre te llevan a la locura y el suicidio).

En la primera edición del juego de rol “La llamada de Cthulhu” dedicado a estos temas (apuntaremos aquí que, si bien Cthulhu también se describe como un dios, es más bien un alienígena muy gordo con superpoderes pero que en el ranking de divinidades es poco más que un sargento chusquero con cierto carisma mientras que el que nos ocupa es todo un capitán general) salían nada más y nada menos que las características de estos dioses en números y porcentajes.
Dado que los atributos de un humano podían variar más o menos entre 3 y 18 y que cualquier primigenio de poca monta no tenía menos de 50 en ninguna de sus características, podéis imaginaros el resultado de la mayoría de las partidas (o tal vez no: muchas veces bastaba con verlos de refilón o incluso intuir su presencia para perder todos tus puntos de cordura y perder el personaje de la manera más tonta).

Sobre nuestro Azathoth se decía una cosa muy sencilla que luego se aplicaba al resto de los dioses (iban en orden alfabético):

Azathoth tiene 300 puntos de vida pero no se le puede matar

¿No hay poesía en eso? Hay una medida del daño que cada uno puede aguantar pero Azathoth la ignoraba, no ya por ser un dios (así cualquiera) sino por un bendito desdén por todo aquello que el universo estuviera dispuesto a mandar contra él. Este mismo principio, llamémosle invulnerabilidad, tesón o cabezonería, podemos hallarlo en personajes tan loosers como el Coyote o Filemón, los cuales corren tras el pájaro azul de nuestras vidas (cuidado, metáfora) como alma que lleva el diablo sin preocuparse jamás por los obstáculos.

Como dijo no sé quién: “El peligro debe evitarse y reducirse en la medida de lo posible. Ahora bien, una vez metidos en harina no queda otra opción que despreciarlo“.

Tomad nota y meditad sobre ello. Que cada cual saque sus propias conclusiones.

Sed pues, como Azathoth, el Sultán Demoníaco.

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6 comentarios to “UN APUNTE SOBRE AZATHOTH, EL SULTÁN DEMONÍACO

  1. En el pequeño Cthulu también se le nombra. Deleitado me hallo.

  2. beatriz Says:

    Esa frase del peligro es más o menos: “sed cobardes hasta que no os quede más remedio que ser temerario”? (y pedirle a tu jefe un aumento de suelda):P

    • No sabría decirte. La que digo yo la saqué de una sección de una “MUY interesante” (o “HUY qué interesante” según la fuente) en la que hablaba sobre el valor. Siempre me ha hecho gracia pero, como tantas otras cosas de estas, sirve de poco en medio de un fregao…

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