DEAN R. KOONTZ: NOVELAS DE TERROR PARA TODA LA FAMILIA

Lo primero que uno necesita si quiere dedicarse a la literatura de terror es un nombre que impresione: no puedes esperar escribir historias que inspiren miedo si te llamas Antonio Gala, Agapito Lafuente o Verónica Llobregat. Yo mismo no valgo porque un lector me dijo de las “Historias de terror playero” que se las había leído y no le habían dado miedo: y eso es lo peor que le pueden decir a una historia del género…
De esta forma nos encontramos con gente como Stephen King, Edgar Allan Poe, H.P. Lovecraft o el que hoy nos ocupa, Dean R. Koontz.

A Koontz lo descubrí a los catorce años en el instituto. Nuestro profesor de Lengua de entonces nos exigía leer 1.000 páginas en un curso para fomentar la lectura. Como no daba detalles de qué quería que leyéramos, a las 3.000 páginas de despropósitos que le presenté me dijo que vale, que suficiente y que no, no podía puntuar más de aquella manera (¡para una vez que me lo ponen fácil!). El primer libro que leí de este fulano se titulaba “Darkfall” y trataba sobre un brujo vudú que se dedicaba a liquidar mafiosos empleando espíritus malignos. El libro cumplía su función de entretener y, a lo largo de los años, han ido cayendo otros ejemplares que hacían exactamente lo mismo.

Koontz es, como Stephen King, otro de esos autores que parece que escriben exclusivamente literatura de bolsillo (ojalá hubiera más y menos juntaletras de medio pelo). Sus libros siempre se encuentran en apartamentos de la playa, bolsas de piscina y sitios similares gracias a su función relajante. Eso sí, es mejor no leerse demasiados seguidos porque todos tienen un aire muy similar una vez has identificado los personajes y situaciones tópicas. A lo mejor es que me han tocado todo libros clónicos pero en ninguno falta:

EL PROTAGONISTA: invariablemente es un atractivo policía o un duro investigador privado con pasado paramilitar o parecido. Está versado en armas y artes marciales. Como es el bueno, no fuma, no bebe y suele ser un amante insaciable en la (generalmente única) escena cerda del libro. Es imprescindible que tenga un pasado turbio que ya ha dejado atrás.

LA CHICA: a veces es la compañera del anterior; otras, su novia, pero siempre nos encontramos con una tía que está buenísima y no lo sabe (o no lo quiere aprovechar), que es muy inteligente (no es que esté una cosa reñida con la otra pero suelen remarcar que no es sólo un cuerpo escultural) y que tiene algún pasado traumático. No importa lo independiente y dura que sea, está más que cantado que va a acabar debajo del protagonista gimiendo como una perra.

EL NIÑO: al igual que Steven Spielberg, Koontz siempre tiene que meter a un crío por medio. Será que sus libros son para toda la familia. El niñato en cuestión tiende a ser “muy inteligente para su edad“, resuelve algún embrollo por casualidad y protagoniza alguna escena de “monstruo persiguiendo a niñito“. Siempre le gusta la Guerra de las Galaxias con especial hincapié en Chewbacca (esto tiene que ser un guiño del Koontz porque si no, no se explica).

EL PERRITO: los animalitos también tienen su lugar en estas crudas historias. Tienen la ventaja de que nunca mueren (lo que le sitúa al mismo nivel que los tres anteriores)

MAL TIEMPO: sin buenas caras. En las novelas de Koontz siempre hay tempestades, nevadas brutales, ventoleras y, en general, llueven perros y gatos (cuando no directamente alguna sustancia asquerosa).

LAS INTEMPORALES FUERZAS DEL MAL: Como en los libros hay presupuesto de sobras para efectos especiales, los monstruos raramente son señores con un disfraz. En los libros de Koontz, los malos suelen ser individuos desequilibrados influidos por alguna entidad demoníaca o directamente las fuerzas del infierno que, por supuesto, siempre son derrotadas.

LA PERSECUCIÓN: a Koontz le gusta hacer correr a sus personajes. Casi no hay libro donde los protas no vayan dando palos de ciego de un lado a otro mientras el malo les pisa los talones con intenciones poco agradables.

CUEVAS: a mí de crío las cuevas me daban miedo y las tenía como entradas a misteriosos mundos subterráneos petados de monstruos (el sueño más antiguo que recuerdo data de mis tres años y era en un escenario así). Luego te haces mayor, descubres el Dungeons & Dragons y esas cosas dejan de darte miedo para darte puntos de experiencia. El amigo Koontz no ha debido superar esta etapa infantil porque no pocas de sus novelas tienen un trozo más o menos largo ambientado bajo tierra…

CASQUERÍA FINA: sexo, poco pero en lo referente a sangre y tripas, Koontz da a sus lectores una de cal y otra de arena. No faltan un buen número de civiles indefensos o personajes secundarios que van a morir de formas horribles y, con frecuencia, lentas. La descripción de la agonía de las pobres víctimas se la suele ahorrar pero nunca faltan las autopsias y los encuentros con fiambres poco dignos de ver donde se deduce todo el proceso.


Ideal para el verano, como las bicicletas.

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6 comentarios to “DEAN R. KOONTZ: NOVELAS DE TERROR PARA TODA LA FAMILIA”

  1. hermesh Says:

    jajajaja muy bueno, debería de comprar un libro de este fulano. Lastima que mi tiempo de lectura no sea tan grande como debiese.

  2. El señor Koontz tiene la gran ventaja sobre el señor King, que no se esfuerza en que los lectores se asombren del realismo de las situaciones, así que no te aburres que te cagas con detalles superfluos, el tío va al jamón y eso se agradece.

    Pero sí, me parece fascinante que todos los protagonistas tengan entrenamiento militar de algún tipo. Estoy deseando leerme una novela en la que el protagonista sea 100% pringado en ese sentido, a ver qué pasa cuando vengan las fuerzas del mal con ganas de fiesta.

    • Los protas son todos clónicos. Desde el primer libro que me leí de este tío (“Darkfall”, tendría yo catorce primaveras) hasta el último este verano, todo son detectives, ex-combatientes o pringaos-pero-cachas-con-cierta-habilidad-marcial.

      Realismo… no hay más que ver la alegría con la que retozan los protagonistas. Con catorce años lo pasas mal y con treinta y pico también pero de otra manera…

  3. Leonis Says:

    Pues a mí el tío me parece una mezcla de Cañita Brava y Charles Bronson.

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