CUENTOS DEL URÓLOGO: LA BOLA DE BILLAR

Los urólogos son una clase de médicos acostumbrada a la vida dura y a las anécdotas sangrientas (como buena parte del gremio sanitario, claro). Uno de ellos me contó esta historia que quiero dedicar a todos mis silenciosos fans de la capital del imperio:

CARAMBOLA ANAL
Del mismo modo que los veterinarios están condenados a hablar una y otra vez de hacer pajas a cerdos y a meter el brazo por el culo a vacas (“¿Pero tu amigo se folla de verdad a las cerdas?” preguntó alguien más tarde que no pilló la gracia), no hay médico que no tenga su anécdota de “objetos extraños metidos por el culo de un paciente”.
En este caso, se trataba de una puta BOLA DE BILLAR. Sí, intentad imaginar el diámetro de una de esas cosas en vuestra mano y luego comparad diámetros con el más descomunal de vuestros cagarros. Sin duda, el señor que acudió en este plan al hospital tenía un esfínter anal realmente elástico. De hecho, uno de los médicos tenía las manos finas y pudo meter una de ellas e incluso agarrar la bola. Por desgracia, luego no podía sacarla.
Al final tuvieron que abrir al pobre desgraciado para sacarle la bola del hoyo.

Y no era una bola 8 negra (admítelo: lo has pensado) sino una 4 azul.

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8 comentarios to “CUENTOS DEL URÓLOGO: LA BOLA DE BILLAR”

  1. beatriz Says:

    Hombre he pensado que era negra porque has puesto la foto de la negra, pero seguro que aunque fuera azul, como poco salió marrón (o negra) XD

    • Nada, ha sido todo un truco psicológico. Además, el Google funciona de una manera muy similar a la mente humana (buscas cualquier cosa y acaba saliendo porno…).

  2. Hombre, lo de la bola mola. A mi ya me ha tocado sacar bolas chinas, consoladores en marcha y alguna que otra hortaliza… la próxima te cuento varias que se que te encantan. Un colega llegó a ver una alcachofa de ducha (la duda fue cómo llegó luego el tío a desenroscarla, que no lo hizo de la ducha yendo con todo colgando como un mono)

  3. Pero hombre, a quién cojones se le ocurre meterse una bola de billar, si se ve a la legua que no va a haber Cristo que la saque.

    No me quiero imaginar la escena del médico intentando sacar la mano sin soltar la bola. Desde luego, sí que es para contarlo a los nietos.

    • No sabría decirte. Si el tío empezó metiéndose pelotas de ping-pong o de golf, es la progresión lógica (lógica de esferoides anales: menuda asignatura).

      Y lo mejor sería cuando todos le miraran con cara de “A ver, Remartínez, tú que tienes manos de nena…”.

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