MAGIC: THE GATHERING

Un buen día, un señor hizo el siguiente razonamiento:

La gente juega con una baraja a muchos juegos diferentes. ¿Y si hiciera un juego en el que cada jugador empleara una baraja distinta pero el reglamento siempre fuera el mismo?

Y así, más o menos, surgieron los primeros juegos de cartas coleccionables. Con reglamentos más o menos inspirados, estos juegos tenían el intríngulis de tener muchas cartas diferentes y de adquirirse en sobres, igual que los cromos. Esto generaba el interés añadido de conseguir todas las cartas o las más raras permitiendo su intercambio entre jugadores. Si el juego tiene éxito, sus fabricantes se pueden dedicar a sacar expansiones con nuevas cartas y seguir chupando del bote porque, ahí está el negocio, estas cosas valen una pasta.

Aunque en general en estos juegos tienden a tener estrategias más o menos ganadoras, ninguna es
definitiva y siempre se puede encontrar un mazo que derrote a otro para ser derrotado a su vez por un tercero, un poco como un piedra-papel-tijeras de muchísimos elementos (que a veces funcionan y a veces no, porque igual que con una baraja española, os garantizo que robas cartas y salen como salen).

Evidentemente, como en todo, la experiencia es un grado y, además de tener una buena baraja, aún es más importante saberse manejar con ella. No obstante, un veterano de estas cosas no inspira ni la mitad de respeto que media docena de jubilados con palillos en la boca echándose sus coñacs y sus anises a las tres de la tarde en torno a una mesa pringosa cubierta con un tapete con calvas y empleando una baraja con desconchados y los bordes más abiertos que una herida sin suturas. Os lo garantizo. Arrimaos a una mesa de esa y sabréis lo que siente una sardina en medio de un cardumen de tiburones hambrientos.

Juegos de este tipo hay y ha habido muchos: Spellfire, Superdeck, Vampiro, Magic: The Gathering… dado que es de los más exitosos, nos centraremos en este último. Ojo, las cartas que podéis ver aquí son parodias (fuente: www.viruete.com). Si queréis ver las reales, darle al Google que para eso está:

El Magic: The Gathering es un juego de Wizards of the Coast creado por Richard Garfield en 1993. Ha conocido multitud de expansiones y reediciones. Un servidor se dejaba los cuartos de joven en estas cosas y, de hecho, mi primer curro remunerado fue en la recogida de la almendra de cara a sacar perras con las que pagarme mi vicio de aquella época (aún me faltaban años para adquirir otros vicios más perniciosos).

El juego representa el combate entre dos magos encarnados por los jugadores que se dan de tortas a golpe de sortilegio hasta que uno de ellos pierde todas sus vidas (20 cada uno, se puede llevar la cuenta de memoria, apuntándolo o con fichitas) y así, la partida. Cada jugador tiene un mazo (llamado Biblioteca) para robar sus cartas y una pila de descartes llamada Cementerio. Los jugadores emplean sus cartas a modo de conjuros y hay multitud de estos: bolas de fuego, invocar monstruos, cartas para robar más cartas, para putear al contrincante y un larguísimo etcétera.

Las cartas de Magic se dividen en cinco colores (similares a los palos de una baraja corriente) con capacidades distintas. El qué colores incluir y en qué proporción es labor del jugador y un adecuado diseño puede darnos grandes satisfacciones mientras que una chapuza de mazo o, sencillamente, la mala suerte nos pueden fastidiar la partida (el que no haya echado una partida sin poder jugar una carta hasta la derrota final no sabe lo que es el sufrimiento).

Los colores tienen sus características distintivas: el NEGRO es magia maligna con muertos vivientes y putadas nigrománticas; el BLANCO es el color del bien y tiene abundantes héroes y seres divinos; el VERDE representa la naturaleza y destaca por sus monstruosas criaturas; el ROJO es magia de fuego centrada en el daño directo mientras que el AZUL es el color para putear a los demás jugadores y contrarrestar su magia de mil formas.

Las cartas de diferentes colores tienen muchos efectos que dependen del color de otras. De esta forma, la presencia de una carta puede influir en las tuyas o en las de tu rival. Esto genera casi infinitas posibilidades y la certeza de que casi cada jugada tiene sus contrapartidas.

El Magic lo hemos recuperado con mis amigos en tiempos recientes. Yo dejé de comprar cartas en 1997 cansado de ver más y más expansiones carísimas. Como aún guardo una caja de zapatos llena, he hecho nuevos mazos y hemos vuelto a jugar. No ha envejecido mal.

Si existen campeonatos mundiales de Monopoly, de esto también se hacen competiciones. En Huesca organizaron torneos y yo logré un digno cuarto puesto en el primero de ellos (los trofeos, en otro post). Mi baraja era blanca y negra basada en criaturas tan despreciables que la gente solía ignorarlas. Y mis adversarios morían mordidos por murciélagos vampiro, con criaturas aterrorizadas y algún que otro rechinar de dientes. Emulando a mi hermano, yo me presentaba a los torneos sin duchar, despeinado y con barba de una semana, con las uñas negras y los dientes sin cepillar. Esto generaba un choque psicológico en el adversario que, estoy seguro, me dio alguna partida.

Pero hubo más cosas. El Magic: The Gathering tuvo descendientes y otros juegos como Vampiro: The Eternal Struggle vienen a ser una vuelta de tuerca del sistema con más cartas todavía. Lo que quizás ya no sepa tanta gente es que el Magic generó también nada menos que una secuela española…

El mismísimo Heraclio Fournier se olió el filón de los juegos de cartas coleccionables y no tardó en sacar su propio proyecto patrio:

LA IRA DEL DRAGÓN

(se ve pequeñito porque tuvo poco éxito)

Aunque el juego era un calco del Magic pero con cuatro colores, la Fournier se tomó la molestia de hacerlo bonito empleando imágenes de dibujantes de la talla de Luis Royo o de Segrelles (el autor de El Mercenario, cómic que recomiendo).

 Como suele pasar con estas cosas, el juego resultó ser un poco petardo. Jugué algunas partidas (conseguí algunos sobres en un bazar chino en mis primeros años de universidad) pero el sistema era como el Magic pero sin su variedad y flexibilidad. Al juego le faltaba cierta variedad de cartas aunque, como digo, la presentación era sobresaliente. Una lástima porque la cosa tuvo su mérito…

Otro juego con el que he pasado buenos ratos es el mencionado Vampire: The Eternal Struggle. El juego recrea un enfrentamiento entre vampiros cuyos mazos les permiten controlar a sus secuaces de un modo muy parecido al Magic pero con un reglamento de mayor profundidad. Este juego amplifica las posibilidades de juego hasta niveles insospechados y aquí sí hay mazos “prácticamente invencibles.

Y por último, sabed que la forma idónea de barajar un mazo de cartas es esta, que se ha demostrado estadísticamente (lo leí en una MUY interesante, allá vosotros).

Venga, corta y reparte que te toca.

Anuncios

7 comentarios to “MAGIC: THE GATHERING”

  1. Los clásicos Jedi Mind Tricks de los torneos:

    – El típico irlandés enorme y barbudo que parece que te vaya a partir la boca de un sillazo como le ganes y que no hace más que jurar y dar golpes
    – El tío callado y frío como el hielo y con mirada de muerto, que de vez en cuando te pregunta: “¿Seguro que vas… a hacer eso?”
    – La clásica tía de grandes pechotes con el escote hasta el ombligo (o cualquier tía independientemente del tamaño de sus senos y de la abertura del cuello de su camiseta, que estamos muy necesitaos)

    • Ya que mencionas lo de “cualquier tía”, he oído que por mi ciudad natal uno de los frikis supremos llegó a reproducirse con una friki hembra y a su hijo lo llamaron Urza, con dos cojones. Es como si lo hubieran llamado Lobezno o algo así.

      Otro truco tocapelotesco clásico: pedir explicaciones por cada jugada…

      • Cierto, ese truco ha jodido los combos más intrincados (los típicos de robar mil cartas, hacer daño infinito…). Y si no, disfrutas puteando.

        ¿En serio lo han llamado Urza? Qué buenos amigos tienes 🙂

      • Esos no son mis amigos: mis chicos bautizan a sus hijos con nombres normales o raros pero no frikis…

  2. Si coges y barajas así un mazo de Magic, sobretodo si no es tuyo. Le da un ataque a todos los frikis en un km a la redonda. Así que ya sabes, si quieres generar estrés tengo unas cuantas cartas muy caras que… te puedo donar UNA vez para que le de un ataque a la parroquia. Llamame cuando estemos en el mismo trozo de tierra.

    Pueden pasar años hasta la próxima vez…

    • Que se jodan los frikis. Además, yo empleo contadores pegajosos para ponerlos encima de las cartas y que no se muevan.

      Ya será menos. Tú no has parado de venir en todo el año…

      Por cierto, han vuelto a citarte con una frase mía. Manda huevos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: