GATITOS Y “PTORTUGUITAS

“-¡Ay, la “ptortuguita” bonitaaaa!… Oh, eres “ptú”.
-Hablas bien el idioma pero se te nota un poquito el acento.
-Sí, es intencionado: me hace más exótica.”
(Pirómides de Terry Pratchett)

Los reptiles fueron los primeros vertebrados que se establecieron en tierra firme de forma definitiva hace 310 millones de años y han sobrevivido a las mayores barrabasadas que el cosmos le ha hecho a este planeta. Aunque son animales de sangre fría a los que las bajas temperaturas les sientan como una patada en los huevos (atención al doble sentido), sus escamosos organismos han demostrado ser a prueba de bombas y todo terreno. De los cinco grandes grupos de vertebrados, siempre han sido mis favoritos (seguidos de cerca por los peces) y voy a romper una lanza a favor de la humilde tortuga como su representante, que no todo van a ser dinosaurios en la Viña del Señor (a decir verdad, hace bastante que no lo son).

“Los reptiles lo hacen todo despacio. Incluso morir”
(Seminario de Clínica de Animales Exóticos. 2001)

Las tortugas se suelen tildar, no sin cierta lógica, de animales lentos, igual que los caracoles (me pregunto si lo de comer lechuga no tendrá que ver). Sin embargo, esta lentitud no está exenta de cierto pragmatismo: la tortuga se sabe invulnerable y no tiene prisa por llegar ni miedo a lo que se encuentre, tiene una esperanza de vida de muchos años (como dijo alguien: es inquietante que tu mascota te sobreviva) y, a la sazón, todo el tiempo del mundo a su disposición.

La tortuga es lenta, sí, pero también es implacable: no se detiene jamás. Si el hueco por el que pretende pasar es demasiado pequeño, más le vale al agujero irse ampliando porque la tortuga no cambiará de parecer. Como veis, es una suerte de Chuck Norris con caparazón al que no le hace falta sacudir a sus enemigos: se hacen daño solitos cuando le pegan.

Como ejemplo ilustrativo, veamos la siguiente anécdota:

Había una vez una tortuga terrestre llamada Sprint (irónico nombre) de especie indeterminada. Era la tortuga de Tisífone (empezamos con los pseudónimos…), que la tenía suelta por su casa. Estaba yo estudiando allí cuando un repiqueteo llamó mi atención: Sprint salió de debajo de la cama, se acercó hasta mi silla y se me quedó mirando con esa expresión de impaciencia y desprecio que sólo una tortuga sabe poner. Reclamaba mimos, comida o lo que sea que quieren estos bichos.
No era una cualquiera: años antes, cuando Sprint llegó a casa de Tisífone, le tocó compartir biotopo con la gata Bruma. La gata, con su arrogancia felina habitual, pensó que aquella cosa achaparrada y desvalida era un nuevo juguete para su diversión y la lanzó por los aires con un golpe de su patita. A Sprint también le gustaba jugar y decidió que a aquel juego podían jugar ambas mascotas. Y Tisífone se sorprendió al ver pasar corriendo frente a su puerta a Bruma con una tortuga de medio kilo colgada de la cara.
(Hagamos aquí un inciso para recordar que las tortugas, aunque no tienen dientes, tienen un pico cortante y aserrado como las tenazas de un verdugo con el que, dependiendo de la especie, cortan los vegetales o la carne de la que se alimentan. Es interesante remarcar que Sprint era… carnívora)
Bruma aprendió así que aquel bichejo escamoso tan ágil como una alfombra no era alguien de quien se pudiera burlar. Cada vez que le echaban pienso a la gata y Sprint se acercaba, Bruma se apartaba educadamente para dejar a sus anchas al quelonio hasta que se saciaba.
Por dentro, las tortugas no son menos inofensivas: un servidor se echó un buen trago de agua sucia del acuario de Sprint (tuvo uno pero se desechó de lo muchísimo que cagaba la hija de puta, que teñía el agua de negro) y ya os digo que no es plato de buen gusto.

Sed pues como las tortugas: lentos, tenaces, implacables.

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4 comentarios to “GATITOS Y “PTORTUGUITAS“”

  1. Tilsifone Says:

    De la llegada de Sprint a casa y sus encontronazos con Bruma hace ya unos 18 años. Bruma nos dejo hace aproximadamente 4 años. Sprint es eterna y sigue mirandonos con desprecio cada vez que tiene hambre.
    Y de hecho es mas rapida que un caracol, mas que nada porque los caza y se los come.

    • Vaya, qué lástima. Aunque era arisca como un cardo borriquero era un bicho querido por todos. Sirva este post como sentido homenaje. Algún día hablaré de Peste, que también era un rato sarnoso pero se hacía querer…

      Me alegro por ese maldito quelonio. Espero que alguna vez encuentre a alguien de su especie (¿se llegó a aclarar el misterio?) y de sexo compatible para echar unos casquetes y poner unos huevecillos…

  2. Hmmm… pues es una lástima que las tortugas no sean conscientes de su propia mortalidad y no le tengan miedo a nada, porque eso implica una cierta tendencia a seguir andando incluso si se te acaba el balcón, y es que yo vivo en un octavo piso.

    No veas qué paliza se dio mi madre por las tiendas de animales de toda Zaragoza hasta que encontró una que se le diera un aire a la que cometió suicidio antes de que llegara su legítimo propietario.

    • XD. Sprint también se cayó por un balcón (para que luego te hablen del síndrome del gato paracaidista) pero, inmortal como era, sobrevivió a todo.

      XD. Eso lo he vivido y hasta lo he visto por la tele…

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