EL GRAN CUENTO ENANO (I): EL INCIDENTE

Muy por debajo de la montaña, más hondo todavía que sus raíces más profundas, donde la luz no existe y el aire sabe a tierra y polvo, la roca temblaba.

-Joder, eso ha estado cerca-gruñó Brazik.

-La montaña tiene una mala digestión-contestó Tochok citando un antiguo proverbio enano y sacando una petaca de su cinturón. Desenroscó el tapón, bebió un trago y la ofreció a su compañero.

Los dos centinelas enanos montaban guardia ante unas enormes puertas de piedra situadas al final de un largo túnel. Las paredes eran de roca viva y rezumaban humedad.

-No me jodas con refranes mineros-contestó Brazik aceptando la petaca-A esta profundidad no hay minas.

Tochok tenía razón. Los enanos de Gorgal-Tum no horadaban la roca en busca de riquezas a aquella profundidad no porque fuera un lugar sagrado para ellos sino porque allí, a cientos de metros de distancia de la superficie, excavadas en
la roca y recubiertas de gruesas placas de mármol y granito, estaban las cúpulas enanas donde se guardaban los tesoros. Y aquello sí era sagrado

-Pero es normal que haya temblores de tierra-insistió Tochok pacientemente-Aquí abajo no hay viento ni lluvia pero las paredes tiemblan a veces. Te acostumbrarás.

Antiguamente, las cúpulas habían albergado las bastas riquezas del reino enano pero actualmente contenían oro de un sinfín de propietarios distintos.


Gorgal-Tum había pasado muchos años abandonada a los goblins y los orcos y cuando el príncipe Bain III del Clan Puñomontaña logró reclamarla para sí, descubrió que no tenía ni una moneda de cobre con que sufragar su recién nacido dominio.

Así que había decidido alquilar sus cúpulas a cualquiera que tuviera un tesoro que guardar por un módico precio. Con el paso de los años, si el propietario no retiraba el tesoro, éste acababa perteneciendo de facto a los enanos a base de cobrar la tasa de mantenimiento.

-¿Qué es esto?-preguntó Brazik saboreando el contenido de la petaca-Está bueno.

-Aguardiente de… de Nazulpart, creo-contestó Tochok-Me lo vendió un comerciante humano. Bueno, como te iba diciendo-continuó retomando la conversación de antes del temblor-en Breken hay una enana que se lo monta con dos a la vez.

Había resultado ser una buena idea ya que había tantos intereses distintos puestos en Gorgal-Tum que ningún reino se atrevía a atacar a los enanos por miedo a las represalias de otros reinos.

Aquella era la cúpula JM-72332. Era una de las más distantes de la superficie pero no albergaba riquezas tan grandes como otras por razones prácticas: estaba demasiado lejos del centro del complejo enano para poder llegar a ella cómodamente (y resultaba engorroso si era el tesoro de un rey que estaba constantemente retirando fondos).

-¿Con dos?-Brazik parpadeó asombrado-¿Y les cobra igual? ¿Diez monedas de oro por un polvo?

-No, les cobra siete a cada uno-explicó Tochok mostrando siete dedos-pero como despacha dos clientes en el mismo tiempo, sale ganando y la tía nada en oro.

-Pero… ¿por dónde se la meten?

-Uno por el coño, como es habitual y el otro por el culo.

-¡Joder, qué cochinada!

Tochok  alzó las manos al mismo tiempo que un nuevo temblor de tierra hacía caer polvo del techo.

-¿Qué tiene de malo? Es como cuando nos follamos a las cabras o a las gallinas… además, ella se lo pasa bien. Ya sabes el carácter que gastan, si les haces daño te arrancan las pelotas.

-Bueno, pero es que echar un polvo con otro enano mirándote…

-No me vengas con remilgos, ella está entre los dos así que no tienes por qué verle la cara al otro. Como mucho, si se tocan los huevos…

-Me da reparo-concluyó Brazik.

-Tú mismo pero sale más barato-concluyó Tochok-Como las putas humanas, que son más blanduchas pero te cobran menos…

-Sí, bueno, pero es que a mí las humanas no…

-¿Cómo?-Tochok no cabía en sí de asombro-¿Nunca te has tirado a una humana?

Brazik desvió la mirada. La tierra tembló de nuevo y el enano agradeció aquella pausa. Sin embargo, cuando el temblor cesó, Tochok seguía mirándole.

-Una vez… pero no me gustó-admitió-La humana… fue… en fin, me dijo que la tenía muy pequeña y que no se enteraba.

Tochok soltó una carcajada.

-¿Qué nó…? ¡Venga ya, tío, no tienes que hacer caso de esas cosas!-dijo en tono jovial-Es normal que los humanos la tengan más grande porque son más altos pero nosotros la tenemos proporcionalmente mejor… a ver, ¿cuánto te mide a ti?

Justo en aquel momento comenzó un nuevo temblor más violento y cercano. Absortos en su conversación, los enanos lo ignoraron. La mano de Brazik temblaba visiblemente cuando sus dedos se separaron para indicar la longitud de su pilila:

-¡No me…!-Tochok se interrumpió-¿Me estás tomando el pelo?

-¿Eh? ¿Por qué?-Brazik miró a su alrededor nerviosamente-Oye, esto se mueve mucho.

-La tienes muy pequeña, tío-soltó Tochok riéndose.

-¿Cómo? Pero tú has…

El estruendo de las rocas al entrechocar impidió que sus palabras se oyeran. Ahora todo temblaba violentamente y costaba mantener el equilibrio.

-¿Qué coño está pasando?-gritó Brazik a Tochok.

Pero apenas tuvieron tiempo de ver cómo las enormes puertas de piedra de quince toneladas de la cúpula JM-72332 se venían abajo sobre ellos y los aplastaban como uvas.

Después de eso, el pasadizo empezó a temblar violentamente antes de derrumbarse el techo y cegarse por completo con estruendo cataclísmico.

 

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8 comentarios to “EL GRAN CUENTO ENANO (I): EL INCIDENTE”

  1. Bien hostia bien!!!!! Enanos aplastados, túneles, mundos persistentes… Va a ser un buen año, esperando el siguiente ya. Gracias!!!.

    • Cagon la leche. Ya es buena verdad que para atraer un banco de pirañas hay que apuñalar una cabra y tirarla al río.

      Me alegro de ver a tanto secuaz por aquí.

      Permanezcan atentos a este, su blog.

  2. hermesh Says:

    He de reconocer que al principio la historia no me ha gustado, pero conforme he seguido leyendo me he enganchado. Siempre consigues mezclar el costumbrismos con lo épico de manera excepcional plas plas plas

    ¿Ahora es cuando los orcos recuperan Gorgal?

    • Hombre, cuánto tiempo…

      Ahora, realmente es cuando escribo la segunda parte y todos decís que ha perdido frescura y que adiós, que os da pereza leer la tercera…

      Los orcos murieron las pasadas navidades, ¿recuerdas?

  3. He podido llevar a algún enano del Clan Puñomontaña en alguna partida? No se porque eso y Gorgal-Tum me suenan a rol.

    • En efecto. En su día, basándome en mi exitoso sistema de súper-héroes, intenté hacer otra ambientación medieval. Los hechos aquí relatados son varios años después de tu partida (que tampoco avanzó demasiado en su día, creo). Discreción…

  4. Muy prometedor comienzo, si señor!

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