EL GRAN CUENTO ENANO (IV): PAPELEO

-Hemos recuperado la mayor parte-explicó el secretario Derrik Rocamagma acercando un pergamino al director adjunto-Pero nos llevará más de un mes retirar toda la roca y asegurarnos. También han aparecido los restos de los dos centinelas.

-Dos sueldos que nos ahorramos, mira-comentó el director-adjunto apoyando la cara en su gran mano.

-Nos llevará más de un mes retirar toda la roca y recuperar el resto del tesoro-continuó el secretario- Si es que sigue allí.

-¿Esto es todo?-bufó Gwanon leyendo el informe (bastante corto)-¿Un cuatro por ciento?

–No estamos seguros-admitió el secretario-No sabemos si lo que falta está enterrado o fue “retirado”. Y tenemos suerte de tener la copia de seguridad del inventario de la cúpula JM-72332.

Gwanon asintió gravemente. Un mes atrás, el ala norte de los archivos de Gorgal-Tum había ardido en un incendio provocado. Al parecer el delegado bibliotecario había enloquecido o comido algo muy raro (las versiones variaban) y había entrado en un archivo con toneladas de pergaminos con un candelabro encendido. Entre toda la documentación perdida se encontraba la mayor parte de los inventarios de Sar-Bnaratch, el sector de Gwanon.

No se habían podido esclarecer los hechos porque el culpable se había arrojado después al horno de una forja. Y ni siquiera un enano podría sobrevivir a eso.

Por suerte, los RocaMagma eran precavidos y guardaban copias de casi todos sus documentos. Gwanon, concretamente, las tenía grabadas en la parte de atrás de las baldosas de sus aposentos particulares, famosos por sus espesas alfombras de piel. El director adjunto no había llegado a viejo sin sospechar de hasta el cuello de su camisa.

-Primero arden los archivos-masculló Gwanon juntando las puntas de los dedos-Y luego una cúpula cuyo inventario se perdió se nos viene abajo. Menuda coincidencia…

-¿Podría ser un complot, señor?-preguntó Derrik en tono preocupado. Alguien con la influencia necesaria para que ardiera un archivo enano (una fortaleza dentro de otra fortaleza) y tan colosal como para profanar una bóveda enana era un enemigo muy respetable.

-Podría ser una cagada-razonó Gwanon mirando la copia en papel del inventario-En esa cúpula no guardábamos más que porquerías…

Era cierto. Las cúpulas más seguras eran las que estaban más cerca de los cimientos de Gorgal-Tum. Allí eran más fáciles de vigilar y los enanos podían montar guardia. Las más profundas solían destinarse a riquezas menores o que no fueran a tocarse demasiado. Ocasionalmente, los enanos encontraban otros túneles al horadar la tierra y no era raro que estuvieran habitados por goblins o cosas peores.

El inventario era una enorme baldosa de piedra con runas grabadas en su parte de debajo. Al lado de cada cosa había una anotación roja para indicar qué se había encontrado.: en la cúpula JM-72332 estaban los ahorros de  una docena de bandas de aventureros, muchas de las cuales se habían disuelto o habían sido exterminadas (HALLADAS UN 87%. DAÑOS MEDIOS); la colección de cristalería fina y obras de arte del noble elfo Elybhidain (HALLADA UN 48% DAÑOS GRAVES); la herencia familiar de los McIorbiggan, unos nobles humanos venidos a menos (HALLADA UN 98%, DAÑOS MEDIOS); ocho toneladas de sales preciosas en sacos y cajas ((HALLADO UN 66%, DAÑOS MENORES) ) e incluso el botín de un cacique orco extrañamente ahorrador  consistente en un par de cofres de calderilla y joyas, un saco con cabezas secas de enemigos y armas y armaduras de mala calidad (98% HALLADO, DAÑOS MEDIOS).

Nada de todo aquello justificaba que algo (lo que fuese) tan enorme se abriera camino hasta aquel lugar. Gwanon había llegado a sospechar que quizás el misterioso ladrón se hubiera equivocado de sitio. En ese caso, cabía esperar nuevos ataques. Sin embargo, si no había ocurrido así, tampoco sabían qué se había llevado. La única forma de saberlo era desenterrar e inventariar todo de nuevo.

-Uf-gruñó Gwanon.

-Podremos idemnizarles, señor-contestó Derrik con un amago de sonrisa-Los depósitos estaban valorado sólo en…

-No es eso-dijo el director adjunto-¿No falta nada en particular?.

-Lo único notable es un escudo orco con inscripciones que no ha aparecido-dijo el secretario-pero posiblemente esté enterrado entre los escombros.

-¿Inscripciones?-Gwanon alzó una ceja-Los orcos no saben leer ni escribir.

-Puede que no la hicieran ellos, señor-contestó Derrik apaciguador-Si era palabra escrita, no era ningún idioma que conociésemos. En cualquier caso era un escudo de metal vulgar bastante estropeado.

-Pero ¿qué ponía exactamente?

-Nada que entendiéramos, señor-contestó Derrik-En el inventario está anotado como “escudo con inscripciones” y, como todo lo demás, pasó los controles mágicos habituales.

Gwanon meditó profundamente. Aquello empezaba a tener demasiados puntos oscuros. Una cúpula que se venía abajo, un misterioso ladrón descomunal, un tesoro que no valía gran cosa… La situación empezaba a escapársele de las manos.

-¿Algo más?-preguntó quitándose las gafas un momento y respirando hondo.

-Como ya sabe, los mineros lograron abrir parcialmente el túnel que llegó hasta la cúpula-explicó el secretario leyendo su libreta-Hace dos días enviamos a un explorador para que lo reconociera y ya ha vuelto. Está esperando fuera con su informe.

-Dime que son buenas noticias-Gwanon clavó sus ojos iracundos en su secretario temiéndose lo peor.

-Dice que no es probable que fuera un dragón.

Gwanon alzó una ceja interrogativamente.

-Todo indica que es bastante más grande.

-Mierda-gruñó el director adjunto-Esto mejora por momentos.

-¿Le hago pasar?

Las cejas rojizas del director adjunto subieron y bajaron mientras pensaba:

-No. Lo oiré de camino a la corte del rey Bain-decidió levantándose de su escritorio.

Se acercó a la pared y descolgó un largo mandoble. Era un arma inusual entre los enanos y Gwanon la había comprado a un jefe bárbaro desesperado. Algo en su naturaleza de enano le decía que podría necesitarla pronto.

-Derrik-miró a su secretario de reojo mientras se colgaba las correas-disponlo todo para conseguirme una audiencia. Viajaré con el explorador y un guerrero de escolta. Soldada mínima más dietas.

-Pero el reglamento dice…-protestó tímidamente Derrik.

-¡No me cites el reglamento, muchacho!-estalló Gwanon-¡Yo ayudé a escribir ese montón de mierda!

Cruzó las correas sobre su pecho con un chasquido.

-Quedas al mando de Sar-Bnaratch hasta mi regreso-clavó un dedo en el pecho de Derrik Rocamagma-Y puesto que no creo que quieras sentarte a esperar que se nos venga encima otra bóveda, aprovecha para investigar qué clase de bicho puede hacer esas cosas y qué motivos puede tener para venir a tocarnos las pelotas.

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