EL GRAN CUENTO ENANO (VII): LA BALADA DE TRIMONT PISAHUEVOS

-¡Puta de mierda!-rugió la pequeña Elgar estrellando su martillo Megadaño contra el escudo de Talim y derribándola-¡Te follaste a mi novio!

Acababan de conocerse y ya estaban luchando a muerte.

Gwanon reprimió un suspiro de resignación. Conocía a la sobrina del rey por su reputación: era joven, impetuosa y cabeza hueca, todos ellos motivos perfectamente válidos para que la mandaran a misiones peligrosas a ver si no volvía. La joven Elgar era la hija de Elgar Manos Rojas, prima de Bain III. Había heredado de su madre el gusto por la aventura y los martillos a dos manos.

-Pero ¿qué dices, estúpida?-gruñó Talim incorporándose de un salto y sacando su maza-¡Me pagó con buenas monedas de oro por montárselo conmigo y con su criado!

Talim Slameworth era una guerrera veterana. Sólo observando sus calculados movimientos cualquiera podía deducir el resultado de la pelea. Elgar llevaba un martillo más grande pero Talim tenía años de experiencia a sus espaldas, algunos de ellos, marciales.

-¡Maldita zorra…!-Elgar echó para atrás su martillo.

-Y esto es lo que pasa cuando metes a dos tías en un mismo grupo de acción-gruñó el director adjunto a Zoltak el Explorador.

-Vaya-el enano rubio alzó una ceja-¿Citáis a Infunokasten de Kalbroätid?

-No-contestó Gwanon-Cito el Reglamento.

El contraataque de Talim pilló totalmente desprevenida a la pequeña Elgar. Apenas vio moverse la maza de su adversaria cuando de repente estaba tendida en el suelo con la frente sangrando.

-Tienes la cabeza muy dura, PuñoMontaña-dijo Talim en tono amenazador levantando su maza de nuevo-Me pregunto cuántos golpes más aguantará…

-Alto-intervino Gwanon en su mejor tono autoritario-Esta pelea no nos favorece en absoluto. Iremos todos ahora mismo a una taberna que conozco dos túneles más abajo a calmar los ánimos-mostró una bolsa llena de monedas-El clan Rocamagma subvenciona unas rondas.

* * *

Zoltak, todavía sorprendido de la forma en que la pelea había terminado, se acercó al director adjunto mientras caminaba.

-Sorprendente manera de manejar la situación-admitió-¿Eso también es del Reglamento?

-No, hombre-sonrió Gwanon guiñándole un ojo en una rara muestra de cordialidad-Eso es de puro sentido común.

* * *

Ocuparon una mesa discreta al fondo de la taberna del Clavo Torcido. Un enano calvo con delantal se acercó hasta ellos. Torció el gesto al ver la enseña RocaMagma de Gwanon que le obligaba a hacerle descuentos del cuarenta por ciento  en todas las consumiciones.

-Cerveza negra-pidió Gwanon-Y échale un chorro de whisky. No quiero que sepa a esa mierda.

-Vino para mí-dijo Zoltak y, al ver la expresión de disgusto del tabernero añadió-blanco. Y frío, por favor.

Pidieron también un par de cervezas para Talim y Elgar. Las dos enanas se habían ido juntas al baño a adecentarse un poco, tan amigas como si no hubiera pasado nada.

-Por la misión-propuso Gwanon cuando estuvieron todos juntos alzando su jarra-Porque nos vamos a adentrar en las profundidades en busca de un monstruo desconocido gigantesco y las posibilidades de salir bien de esta son poco prometedoras.

-¿Siempre eres tan cenizo en los brindis?-preguntó la pequeña Elgar desde detrás de su jarra.

-Es un RocaMagma-le susurró Talim alzando la suya-Ahora está de buen humor…

La taberna estaba bastante animada debido a la actuación de un bardo. Desde la partida de Borin El Magnífico numerosos enanos habían intentado ocupar su lugar. El bardo que había cantado las alabanzas del rey PuñoMontaña había revolucionado por completo el panorama artístico enano. Por primera vez en muchos siglos, los enanos tenían motivos para ser optimistas y esto se reflejaba en sus canciones que,  por fin, eran alegres.

Además, los enanos de Gorgal-Tum disponían de un gran número de juglares por un reducido precio debido al exceso de oferta.

(AMBIENTACIÓN MUSICAL)

“Era un enano tan bajito

que los pies

 no le llegaban al suelo

su nombre era Trimont, Trimont Pisahuevos.

Peleaba tan mal

que  nadie podía ganarle

mayor que cualquier destreza guerrera

era la torpeza de Trimont, Trimont Pisahuevos.

Se casó con la segunda

enana más fea del mundo.

¡Ninguna otra habría sido digna

esposa de Trimont, Trimont Pisahuevos!

Mató a mil orcos

con mil espadas disueltas

en su agua de beber.

Ya nadie puede hacer eso

pues no lo permite Trimont, Trimont Pisahuevos.

Desafió a Razanuk, el dios cocinero:

Razanuk horneó los primeros pasteles de miel

Trimont sacó del horno a las primeras serpientes

(Que no se pueden comer.

Palabra de Trimont, Trimont Pisahuevos)

Entró a robar el tesoro

de la cueva de Zamasú, el Dragón Lanzallamas.

Dormía la bestia plácidamente

pero descubrió a nuestro héroe.

Por eso le llamaron Trimont, Trimont Pisahuevos

-No sé si es un mal augurio… ¡o una valiosa lección!-Gwanon estalló en carcajadas tirando varias jarras vacías que había sobre la mesa.

Zoltak y Talim intercambiaron una mirada de aprensión.

5 comentarios to “EL GRAN CUENTO ENANO (VII): LA BALADA DE TRIMONT PISAHUEVOS”

  1. Joan El Misericordioso Says:

    Si la historia fuera mía, las enanas se habrían liado. Jaw jaw jaw.

  2. No se porqué pero leyendo esto me ha dado la sensación de que la pequeña Elgar y Gwanon, (que por si nadie se ha dado cuenta suena como caca de murcielagon), van a follar en algun momento.

  3. Nada, nada, habrá que ir preparando una encuesta para ver quién opina la gente que se la acaba tirando…

  4. Muy buena la ambientación musical, muy Tolkiana, jajaja

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: