SPOILER: TODOS MORIREMOS

“No hay ningun corazon que no se canse de latir”

(Mama Ladilla)

Ha muerto Miliki y alguien así bien se merece que le dedique un post.

No será el último. Esto es así, queridos lectores: todos los que leáis este post moriréis. A ver, no es cosa mía (la opción de “post mortífero” de wordpress es de pago y paso) ni creo que sea inmediato pero puedo aseguraros que la Selección Natural os dejará tarde o temprano un mensaje de voz en el móvil tal que “criarás malvas“.

Esto es una puerta que me encontré una noche lluviosa en un callejón sin salida. ¿Soy el único al que le parece un cráneo?

Todos tenemos nuestros momentos morbosos de reflexión sobre la hora postrera. Al fin y al cabo, habrá una respiración que sea la última. En su momento tuve la “brillante” idea de escribir un “post de hombre muerto” e irlo posponiendo constantemente. Si llegaba a publicarse, evidentemente es porque yo ya no podía hacerlo.

Pero deseché la idea. Primero, porque no sabía qué poner y segundo y más importante porque ese post podía acabar publicándose por razones ajenas a la organización (despiste, falta de tiempo, cagadas varias…) y provocar algún desbarajuste. Y no era plan (ah, hola, pensaba que estabas muerto, que lo leí en tu blog y cosas parecidas).

En fin, en aras de hacer de este post algo productivo, vamos a citar los productos fundamentales que debe tener un botiquín. Y por “fundamentales” quiero decir “únicos“: si por toser un poco ya te atiborras de porquerías le estás haciendo un flaco favor a tu especie.

Esparadrapos y tiritas:

No hay duda de que el celo y la cinta aislante son los mejores inventos de la humanidad (después del asfalto, la taza de wáter, etc.) con los que yo he llegado a arreglar lechones (palabra). Las tiritas sirven para parchear, cubrir y proteger casi cualquier pérdida de puntos de vida que sufráis. Y recordad: si sangra, duele como el infierno, huele mal y es de color negruzco es que se está curando.

Aspirinas y espidifenes:

Soy más de, llegado el caso, morder una bala pero cuando necesitéis estar a punto rápidamente y una horrible agonía lo impida, estas son las únicas drogas que necesitáis. Y si no basta, la bala. Y si tampoco basta, dadle la bala a un colega y que os haga un último favor.

Frenadoles y caramelos de menta:

Toda esa plétora de enfermedades respiratorias leves (resfriados, gripes,
enfriamientos, galipandrias…) se curan con tres mantas, miel y carajillos. Lamentablemente, la sociedad condena aparecer oliendo a coñac en tu puesto de trabajo. Y entonces toca meterse un frenadol entre pecho y espalda y no se hable más. Eso sí, no os lo metáis al ir a la cama que ahora le echan cafeína.

Mercromina:

Porque decir que prefieres el betadine es como asegurar que la cerveza Cruzcampo es buenísima. En el Reino Unido parece que no hay (o no encuentro) y me jode porque se me gastó el bote que robé en Monzón en el
botiquín del curro (casi del todo después de una anécdota que tal vez cuente algún día). Y encima, parece que la retiraron del mercado.

Cualquier herida se cura mejor con un buen manchón de fluido rojo que exterminará a cualquier patógeno cabrón y oportunista y elevará a la categoría de “Dios mío, que te ha pasado en el dedo” a cualquier corte inadvertido pero doloroso.

Pinzas:

A mí me gustaría que mis zarpas fueran más precisas pero hay pelos que no hay Dios que se arranque rascando (sin daños dérmicos graves) así que esta humilde maquinita es fundamental. Muy buena también para sacarse espinas.

Nivea:

Un hombre que se cuide la piel más allá de cortarse el vello facial con una cuchilla está condenado al ostracismo social. No obstante, hay veces en que la sociedad (otra vez, somos putos títeres, joder) ve con malos ojos que te cuelguen pellejos, te salgan manchas y toda esa mierda. Si no podéis explotar cualquier miseria dérmica que tengáis, untadla de grasa de morsa (¿qué os creíais que significa “nivea“? ¿”Negro como la leche“?). Si tampoco, hierro al rojo.

Y si todo esto falla, abrid la puerta al Segador Siniestro y esperad a que lleguen los buitres y los chacales…

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2 comentarios to “SPOILER: TODOS MORIREMOS”

  1. La puerta esa a mi me parece una carta de ajuste

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