LOS GATETES DE CATAN

5060257700080_MUn tipo de tiendas que se dan por aquí y que en España echo a faltar
son las de gangas en condiciones (nada de todo a cienes). Son lugares de esos donde es muy complicado no dejarse los cuartos. Y como suelen ser baratos (mitad de precio o menos), la suma de muchos pocos hacen una pasta gansa.

Típicos de estos sitios son los libracos enormes sobre temáticas más o menos advert2peregrinas que te pillas alegremente (“¿Un libraco de doscientas cincuenta páginas sobre Lobezno por tres libras noventa y nueve?¡Compro!“) aunque luego, pasado el calentón, acaban criando polvo y ocupando (mucho) sitio en las estanterías. O el material de oficina. O los gadgets idiotas para casa.

También son bastante habituales los juegos de mesa. Y de la última vez que pasé por una de estas cayó este:

17082013229(si os digo que va de comerciar, ya os podéis imaginar de dónde sale el título del post…)

Se trata de un eurogame con todas las letras, noble categoría que abarca grandes clásicos como el Catán, por ejemplo. A decir verdad, lo de “con todas las letras” es más literal de lo que parece porque el juego es un refrito de reglas de otros sistemas y tiene poco que sea realmente novedoso (recuerda a Los Pilares de la Tierra, al Catán, al Granada y, sobre todo, al Puerto Rico y el mapa y las fichas un poco al Smallworld y al Carcassone).

No obstante, entretiene, es fácil, permite putearse ampliamente entre jugadores y me salió por diez libras de las treinta que costaba. Bueno, bonito y barato: a un juego de mesa de oferta no se le puede pedir más.

Aunque no hayáis jugado jamás, seguro que os suena algo: estamos 17082013231en un mundo poblado por gatos antropomorfos (los amantes de los gatos, ese lobby frecuentemente marginado en los juegos de mesa, están de enhorabuena) se acaba de descubrir un nuevo continente llamado Felinia poblado por diversas tribus de, bueno, felinos. Cada jugador representa a una familia de mercaderes que pretende hacer fortuna con el nuevo mundo comerciando (¿Y qué pasa con el procedimiento habitual de saqueo, violación y evangelización? Si lo de los gatos ya 17082013234era duro, esta afrenta al rigor histórico es de juzgado de guardia).

Y bueno, de eso va. Aparte de lo de los gatos (su ciudad natal se llama Katzburg, ahí queda eso) el argumento se queda ahí. Hay dibujitos y demás pero lo mismo daría que fueran palomas bebiendo de una fuente o yonkis fumando porros en un supermercado. La (pobre) ambientación no afecta a la jugabilidad para nada.

17082013232Para ganar, los jugadores deben mandar gente en barcos (incluidos en el juego) a Felinia y establecer puestos comerciales, básicamente, recogiendo fichas de nativos. Al final del juego, las fichas de nativos que tengamos nos darán una puntuación (cuantas más de un tipo, más puntos).

Para fletar los barcos, debemos pagar el pasaje con determinadas fichas de mercancías que varían de barco en barco. Cada uno tiene un destino diferente, un precio variable, una tripulación distinta y (uno de los pocos detalles originales del juego) una hora de salida concreta.

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Cuando los barcos se llenan de gente, van a una parte de Felinia y los mercaderes bajan a tierra. Allí pueden moverse a diferentes sitios 17082013236obteniendo oro, especias, mercancías y (lo más valioso) nativos.

Cada turno, un jugador tiene tres fichas que se colocarán en diferentes lugares del puerto de Katzburg para obtener mercancías y otras ventajas. Es aquí donde los jugadores compiten y, en general, si quieres actuar antes debes pagar más dinero. Si se consigue las mercancías adecuadas, se fleta un barco y, cuando se llena uno, en la siguiente fase se van a Felinia en riguroso orden de salida (los más tempranos, antes). Y allí, a timar a los indios-felinos.

17082013233El juego no tiene dados y es más de pensar y tomar decisiones. El factor azar lo proporciona una bolsa de tela de la que se extraen las fichas de mercancías. Aparte de eso, no hay cartas escondidas ni sorpresas: si tienes moral, puedes calcular cuántos puntos tiene cada uno en cada momento aunque eso ralentiza el juego cosa mala y te expone al chorreo de tus compañeros.

Por último, el juego incluye unas reglas avanzadas (podríamos decir que viene con expansión incluida), otro tablero (más complejo) y numerosas fichas de cartón. No está mal para diez libras aunque pagar los cuarenta o cincuenta euros que esto costaría en el continente dejaría cierto mal sabor de boca.

LO MEJOR:

  • Fácil de aprender a jugar. 17082013239
  • Interacción entre jugadores. Pisarse unos a otros está a la orden del día y acabar compartiendo barco con otro por joder no tiene precio.
  • Bonito y vistoso. Los dibujos de las fichas y los colorines entran bien por los ojos.
  • Rápido. No dura demasiado y obliga a darse prisa ya que no permite acumular demasiadas mercancías.

LO PEOR:

  • TigreAparte de la temática gatuna, originalidad cero. Si tienes alguno de los mencionados este no aporta gran cosa.
  • Esa misma temática es un poco insuficiente. En el Catán aún está justificado que necesites ciertas materias primas para construir un pueblo pero aquí son un poco raras (libros, cristalerías, ropa de abrigo, alcóhol y relojes) y no acaban de cuajar. Vamos, que te sumerjes poco en la historia.
  • Lo de los barcos en 3D es una parida innecesaria. Lo importante son las fichas planas que se les pones encima.

Otro día hablaré de los juegos que me han regalado desde que estoy aquí. Permaneced atentos…

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