ANÉCDOTA TONTOLABA

 

Hoy había terminado con una granja que tenía más reactores que el puto Halcón Milenario (de verdad, daba hasta vergüenza ajena) y me hallaba en la oficina enfrentado a una considerable cantidad de papeleo porculero. El caso es que está media empresa de vacaciones y a los que quedamos nos toca pringar.

En mi caso, me ha tocado ir a dos granjas extra a última hora por listo y por estar en la oficina cuando no toca. Photo0035

(este no tiene nada que ver con el de la historia: es otro distinto que me ofrecieron para tomar con el té. Palabra)

La última granja era la de los Kent (sí, como suena) y, amén de vacas histéricas, gallinas carroñeras y un gato pasota (las gallinas no se lo comían por puro asco), había un perrete muy salado que ha acudido a saludarme cuando me estaba poniendo el chubasquero empapado con el sudor de una semana. Uno, que tiene su lado tierno, le ha empezado a hacer cucamonas acompañadas de la habitual palabrería que se reserva para niños y demás bestias:

Ay, el perreteeee, qué majoooo, ¿llevas droga en el culooooo?-en fin, os podéis hacer a la idea.

Entonces leo la placa de su collar: no decía su nombre pero informaba de que era sordo.

Para qué digo nada.

 

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2 comentarios to “ANÉCDOTA TONTOLABA”

  1. Jajjajjjaaajjjjaaaaa, esto es lo mejor que he oído en las vacaciones!!!!!!!!!!

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