ENTRÉGATE O MUERE

Hace mucho ya que me contaron esta historia específicamente para el blog y hace todavía más que no publico una entrada de rara avis (categoría empleada para infraseres y freaks en general).

Photo0056No la recuerdo con todo el detalle necesario pero, como de costumbre, eso no será un obstáculo.

Un hombre, llamémosle Kalícrates O´Malley, era aficionado a la apicultura. El caso es que andaba buscando una abeja reina para una colmena (o algo así, buscar “una” sólo parece poco práctico) y por internet encontró a un fulano que las regalaba “por no poder atenderlas”.

Dicho elemento vivía en la parte más agreste de Asturias (y, créanme, eso es MUY agreste) a varios tiros de piedra de una aldea perdida entre montañas tan escarpadas que las cabras locales tenían problemas para sobrevivir en su elemento.

Kalícrates localizó al individuo, el cual era un aldeano de estos que noPhoto0088 se quitan el mono de trabajo ni para dormir y que olía de un modo peculiar. Y os aseguro que si un ganadero huele mal, huele bastante peor que sus bichos por muy enmierdados que estén.

El aldeano en cuestión llevó a Kalícrates hasta su cubil descrito como “un agujero en medio de la montaña” donde un montón de bestias cautivas y famélicas (vacas, ovejas, burros y vete a saber qué) miraban con cara de desesperación a todo el que llegaba desde un mar de mierda de Photo0067varios metros de profundidad. El aldeano le explicó que era alérgico a los enjambres y que por eso regalaba sus abejas. Le contó también que había tenido una breve novia que había conocido por internet.

La chica era latinoamericana (creo que de México, no lo tengo claro) y andaba buscando un marido para quedarse en España. Cuando vio que un “terrateniente con ganado” estaba interesada en ella, cruzó el océano escopeteada poco menos que con el traje de novia puesto. Otra cosa sería la cara que pondría cuando se encontrara con el “agujero en medio de la montaña“.

La mujer, quizás comprensiblemente, se negó a intimar con nuestro Photo0101aldeano (no hay quien las entienda) el cuál empezó a mosquearse de andar soltando billetes sin probar cacho. Así que la arrojó con las bestias (sí, las famélicas y desesperadas) con estas palabras:

O entregastes o ahí te quedastes.

Kalicrates preguntó con voz temblorosa por el resultado del dilema:

Entregose, entregose.

6 comentarios to “ENTRÉGATE O MUERE”

  1. jajjajaj ¡que buena la entrada!, ¿y tu dices que sobreviviré sin portátil? (yo me muero!) lo mejor esta en la red😉

    • Eh, no, querida, lo mejor está en la vida. No me canso de decir que vivir a través de facebook y whasap es desperdiciar muy lamentablemente la única vida que tenemos en el videojuego de la existencia. Todo lo demás es facilitarle el trabajo a los jinetes del apocalipsis.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: