Archivo para los animales

EL MUNDO PERDIDO

Posted in Frikis, Instruir Deleitando with tags , , , on 9-diciembre-2014 by warbriel

Con el anunciado estreno de Jurassic Park 4 (o Jurassic World, como lo van a llamar) y las cercanas navidades hablar de dinosaurios es casi una obligación.

Los dinosaurios han evolucionado mucho en los últimos años. Desde que yo era crío hasta ahora, la ciencia ha avanzado que es una barbaridad: el concepto primigenio de lagarto-enorme-tontorrón ha evolucionado según nuevos descubrimientos han salido a la luz. Y Parque Jurásico (la película) contribuyó enormemente a formar la concepción general que se tiene actualmente de estos bicharracos. Y a que la gente se aprendiera una o dos especies más.

Tyrannosaurus

(Ved aquí a la izquierda una ilustración de dinosaurios clásica y a la derecha, los mismos bichos tal y como se suponen actualmente. Ayuda también que las técnicas de ilustración han mejorado un rato largo)

Tyrannosaurus3

(y este engendro con plumas es un tiranosaurio según las últimas teorías. Dudo que la industria del cine lo permita)

2816780-ace_comics_6_issue_subscription_all_new_x_men(… pero, tranquilos: lo de cambiar de look con los años le pasa a todo el mundo)

Casi todo el mundo sabe que la película de Parque Jurásico está basada en el libro homónimo de Michael Crichton. Como suele ocurrir con estas cosas, la película (aunque no está del todo mal) es una burda parodia de un libro bastante mejor. En él se nos narra la historia de un malvado millonario (bastante suavizado en las películas) que crea dinosaurios a partir de sangre conservada en mosquitos conservados a su vez en ámbar (la idea es buena y gracias a ella, cada vez que alguien grita “¡Genética!” la multitud responde “¡Dinosaurio!”) y los mete en una isla para hacer un parque temático y sacar dinero. Como es de suponer, los dinosaurios se escapan y montan una escabechina con los visitantes hasta que los supervivientes logran escapar de la isla.

VelociraptorComo detalle novedoso, el libro nos presentaba a los velociraptores (izquierda) como dinosaurios peligrosos, inteligentes y pequeños (para quedeinonychus pudieran entrar en dependencias humanas). Existiendo de antes un bicho relativamente conocido como el Deynonichus (derecha, muy similar, fue el que inició el debate “Sangre caliente sí/no) nunca entendí por qué Crichton metió un bicho distinto. Supongo que porque el nombre suena mejor.

Tampoco explicaba el libro de marras por qué el Parque era Jurásico si casi todos los bichos eran del Cretácico, cómo se las habían apañado para que les salieran todos los dinosaurios clásicos (ni siquiera, no sé, mamíferos prehistóricos) pinchando mosquitos a boleo (había bastantes más especies de las que conocemos, que son casi todas norteamericanas porque gran parte de los libros que leemos al respecto son de allí) ni qué coño pintaba el brasas del matemático llenando página tras página de rollos patateros pero en conjunto yo lo apuntaría entre mis libros favoritos.

Y el señor Crichton quedó encasillado para los restos como “la madre de los dinosaurios” (el Padre es Spielberg, claro, y Sir Richard Owen un primo muy lejano que se retuerce en su tumba).

Como la película arrasó salvajemente en taquillas (pocos se acuerdan del libro) se abrió la veda para las secuelas de bichos animados por ordenador sin ningún tipo de vergüenza:

jurassic parkSin excepción, cada película ha sido un refrito de las escenas (y logos) de las anteriores: una isla con dinosaurios, gente que va y se les cuelan unos niños, ataque de los raptores, el tiranosaurio pateando coches, los malos que quieren hacer rentables a los dinosaurios y mueren, los dinosaurios hervíboros que raramente hacen nada y al final se salvan cuatro…

En la tercera se aprecia cierto interés por innovar con la aparición del espinosaurio. Era un burdo intento de Rexvsspino01crear nuevos villanos escamosos: era un bicho más grande que el tiranosaurio y tenía un aspecto más distintivo (el Carcharodontosaurus y el Giganotosaurus también son más grandes que el rex pero se parecen demasiado).De hecho, en una escena que todos los niños recuerdan con horror (a mí me pilló crecido pero se me quedó cara rara) el espinosaurio se enfrenta con el rex y lo mata. Ni los velocirraptores se habían atrevido a tanto.

Personalmente, creo que este fue uno de tantos factores que contribuyeron a que Parque Jurásico III fuera un fracaso. Pero, hombre, ¿a quién se le ocurre? Para añadir más escarnio al insulto, las últimas investigaciones apuntan a que el espinosaurio se alimentaba de peces…

En la cuarta, según parece, han metido un nuevo dinosario pero, para ahorrarse meteduras de pata, han optado por inventárselo mediante la genética (el equivalente científico a “lo hizo un mago“): un híbrido que combinará rasgos de diferentes bichos (por supuesto, es carnívoro, ágil, inteligente e hijo de puta). A la luz de lo que se ve en el trailer, a mí me parece un velocirraptor pero más gordo. Y los velocirraptores clásicos parece que se han vuelto buenos…

Pero eso ya es pasar al terreno de la especulación y eso es cosa de paleontólogos y frikis. Ahora nos ocuparemos de “El Mundo Perdido“, el poco conocido libro que sirvió de inspiración (muy tangencialmente) para la segunda película de la “trilogía”. Y no estoy hablando del de Conan Doyle (el de Sherlock Holmes, que también le dio a los dinosaurios) sino a una de las obras más chuscas de Michael Crichton:

LIBRO-EL-MUNDO-PERDIDOY la portada de la derecha es otro estupendo ejemplo de “dinosaurios old school“.

No sé cuánto le pagarían a Crichton por escribir este pastiche pero no me queda claro si fue mucho (para rebajarse a ese nivel) o muy poco (porque se nota que le puso pocas ganas).

Para empezar, el protagonista no es Alan Grant (el paleontólogo a lo Indiana Jones de la primera parte) sino el tres veces maldito matemático Ian Malcolm. Si bien moría al final del primer libro, resulta que no, que los médicos le salvaron. Y como la isla Nublar fue bombardeada hasta los cimientos aniquilando a los dinosaurios, Crichton se saca de la manga el enclave B.

El enclave B es otra isla donde se fabricaban los dinosaurios: por lo visto, el Parque Jurásico era sólo la exposición mientras que en la isla Sorna (enclave B) era donde 44111260producían huevos a saco con sus porcentajes de error y todo. Al fastidiarse el Parque Jurásico principal, el enclave B quedó abandonado así por las buenas, con todos los dinosaurios dentro.

Y allí llega Richard Levine, otro científico pelmazo, que quiere estudiar la extinción de los dinosaurios mediante la observación de su comportamiento. Hay cierto ambiente enrarecido porque, aparentemente, los dinosaurios no le importan a nadie: lo que quieren saber es sobre su extinción. Por supuesto, Levine la cagará e Ian Malcolm reunirá a un grupo de gente rara (incluidos dos niños) para ir al rescate.

El libro en sí tiene muy poco de novedoso: casi todas las escenas son calcos del primer libro (incluyendo los ataques de los bichos, gente herida en los mismos lugares que en el otro libro y, atentos, las escenas de niños con ordenadores) están retratadas con escaso acierto aquí. Tampoco faltan las interminables disertaciones científicas sobre diversas materias (con frecuencia sin relación con los dinosaurios) entre las que cabe destacar una de Malcolm acerca de que la globalización de la información (internet, vaya, algo que empezaba a intuirse en 1995) constituirá el fin de la especie humana ya que la evolución por sí misma sólo sucede en grupos pequeños.

latestSalen los dinosaurios habituales con una única novedad: el carnotaurio. Es este un dinosaurio carnívoro cornudo sudamericano que en el libro posee también increíbles habilidades de camuflaje (como un camaleón pero a lo bestia). Sin embargo, su aparición se reduce a un capítulo tonto donde tampoco llega a destacar demasiado. Es notable que los carnotaurios no salieron luego en ParqueCarnotaurs Jurásico II (¡muy pequeños!) pero sí eran los malos de la película Dinosaurio de Disney, razonablemente buena pero absolutamente olvidada, posiblemente, porque no empleaba especies de dinosaurios muy conocidas. Ganan dos a una al espinosaurio, mira.

A lo largo del libro también se insiste mucho en que “algo no encaja en la isla“, “una idea revoloteaba en su mente pero no lograba definirla” y cosas parecidas: se intuye que hay un misterio porque están apareciendo dinosaurios muertos en la costa de Costa Rica. Así como en el primer libro los bichos se escapaban, se mezclaban y de repente se instauraba un “auténtico equilibrio jurásico” (palabras de Alan Grant), aquí los bichos están “descompensados” (hay demasiados depredadores, ninguno tiene talla adulta…). Parece que a los científicos pelmas que protagonizan el libro no se les ocurre que el enclave B no era un “mundo perdido” sino “un criadero de dinosarios abandonado”: es como soltar un zorro en un gallinero, hay presas, hay depredador… pero no hace un ecosistema estable y completo de golpe y porrazo.

lost2Al final, el “misterio” es una tontería: los creadores de dinosaurios alimentaban a los recién nacidos con extracto de cordero en lugar de con leche de cabra (sus palabras, no las mías). Debido a ello, los animales enfermaban de un prión (sí, la crisis de las vacas locas fue por la época del libro y se nota que alguien quería ir a la última) y morían (o escapaban hasta Costa Rica volando, yo qué sé). Como no sabían qué hacer con la enfermedad, soltaban a los dinosarios por la isla a la buena de Dios a ver si se curaban solos (magnífica terapia). Luego, los capturaban y los mandaban a la isla Nublar del the_lost_world_jurassic_park_22primer libro. No explica por qué los bichos del primer libro, en cambio, estaban sanísimos. Ni por qué los de este segundo no necesitan lisina. Y no se resuelve el por qué (o cómo) están apareciendo bichos muertos en Costa Rica.

Aparte de que es una chorrada como un dinosaurio de gorda eso de “soltar a los animales a ver si se curan“, el autor demuestra una documentación infame al citar enfermedades causadas por priones: actinomicosis (causada por bacterias) y ántrax (causada por bacterias). El libro queda descafeinadísimo en comparación con el primero. Hay muertos desagradables igualmente (aquí el tiranosaurio tiene más suerte) pero falta la emoción del original. Y una cierta organización porque abundan los capítulos con títulos repetidos y casi todo el libro es un ir de un sitio para otro en coche (un mapa de la isla es imprescindible: viene en la contraportada).

Con semejante material, normal que la segunda película fuera poco fiel al libro.

Un clásico imprescindible. Tenéis que leéroslo.

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EL MÁS BRUTO DE GALES TODA

Posted in Rara Avis with tags , , , on 13-octubre-2014 by warbriel

imagesNi gimnasios, ni ejército profesional ni pollas en vinagre: no hay cosa que endurezca a la gente más bravamente que la selección natural. Y si tenemos en cuenta que el trabajo en el campo es de los más antiguos que hay, este agente de cambio ha tenido tiempo de sobra para curtir y encallecer a la denostada gente de campo. En consecuencia, a igual masa muscular, el granjero medio es más fuerte (¿cómo coño levantan esas cosas?), más duro (intentad desayunar con ellos al mismo ritmo) y más directo (no hay más que verles la cara cuando les preguntas si tienen correo electrónico). Podéis imaginar el paisanaje en un lugar con tres millones de personas y diez de ovejas.

De todos los que he conocido aquí, hay uno del que cuentan historias. Os pondré en antecedentes.

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Si tuviese que organizar un torneo de peleas de granjeros, tengo a tres claros favoritos:

  1. Un granjero pequeñito de esos que son puro nervio, que cuando se escapa un ternero pega unos alaridos que el bicho se queda congelado de puro terror. Y el tío va y lo coge. Dice que se gana la vida como exterminador de plagas pero
    estoy seguro de que ese no necesita veneno para matar nada: le basta soltar un juramento.
  2. Un granjero que más que galés parece espartano: tiene músculos en los músculos y es de los que te engancha a las vacas por la cabeza, les retuerce el cuello y te las acerca para que les pinches. La primera vez sueles preguntar si es peligroso y, cuando él te contesta que la tiene bien sujeta, hay que aclararle que estás hablando del pobre animal.
  3. Un granjero grandote y voceras con un negocio de alquiler de toros. Tiene cierto parecido con sus bichos y aunque no es mala persona (el otro día me contaba con lágrimas en los ojos que su perro tenía cáncer y había que sacrificarlo), su vozarrón estentóreo y sus manos de aplastar sandías imponen un poco al principio.

Hablando del torneo de marras con otro veterinario, me enteré de que si quieres ganar dinero apostando en ese torneo, tu caballo ganador es el padre del tercero. Del que se cuentan historias. Por ejemplo, que cuando dos toros se empezaban a pelear en mitad del patio, les soltaba dos caballos que empezaban a repartir coces images (2)y mordiscos y en dos minutos había terminado la reyerta. Caballos que muerden a toros cabreados, imaginaos al dueño. O que el tío aseguraba que era el campeón del mundo de lucha libre, probablemente, porque nadie se atrevía a discutírselo.

A primera vista, es un abuelo inofensivo con una peculiar cicatriz en la cara. Esta cicatriz me permitió reconocerlo una vez que me lo encontré por la carretera. Yo andaba más que perdido y me vino bien una cara amistosa (más o menos) a la que preguntar direcciones en ese laberinto de caminos donde trabajo. Como ya es más viejo que los dinosaurios, gasta sonotone y, en lugar de meterle varazos a los toros, es más de pica eléctrica. Yo desconfío de esos cacharros, más que nada, porque en un mundo de hierros oxidados y verjas metálicas no es muy difícil llevarse una descarga a la que te descuidas.

Sobre el origen de esa cicatriz se cuentan varias historias de las que es difícil saber cuál es la verdadera:

  • descarga (3)La primera de ellas afirma que recibió la herida a los veinte años: un caballo le soltó una coz en la cara, le reventó medio carrillo y sus amigos se lo llevaron corriendo al hospital. El pobre médico que le atendió fue incapaz de cerrar la herida porque el tío tenía la piel tan dura que no podía atravesarla con la aguja. Ni Superman, oigan. La historia no cuenta qué le pasó al caballo después.
  • La segunda historia es más mítica. Nuestro hombre está en una discoteca (otra versión asegura que esto fue en una feria de ganado) y acaba discutiendo con unos niñatos (o con otro ganadero). La discusión va a peores y el otro saca un cuchillo con el que le marca la cara, a lo que nuestro granjero le quita el cuchillo, le clava la mano con él a la mesa y le da de hostias hasta que se cansa.

Todo esto me lo contaba entre risas uno de esos granjeros simpaticones (también los hay) y chismosos que te encuentras a veces (lo llamaremos Bill por comodidad). La mejor de las historias fue cuando descarga (2)Bill le alquiló un toro a nuestro héroe
descarga (4)
(lo llamaremos Maciste):

apareció Maciste (entonces más joven) con su 4×4 y un remolque del que salían bramidos estremecedores y que daba bandazos. El coche no podía subir hasta el lugar donde debían meter el toro, así que Maciste lo sacó del remolque (Bill cuenta que era un Hereford rabioso tamaño brontosaurio) y, junto con Bill, lo condujeron a lo alto de la colina.

Durante el proceso, ambos granjeros iban armados con barras de PVC azules (arma estándar de gente de campo: 1d6 de daño). Mientras que Bill daba suaves golpecitos en el costado del animal, Maciste le propinaba brutales latigazos en los huevos al grito de “C´MON, BULL!!” (N. del T: “¡Vamos, toro!“). El caso es que a mitad de cuesta bajaba una señorita montada en un caballo que se quedó congelada al ver al toro (y el caballo, también: parece que no era de los que luchan con toros) y se meó encima cuando la bestia se paró junto a ella a olisquearla (nótese que al bicho se la sudaban los varazos en los huevos hasta el punto de pararse a curiosear por el camino).

Ni corto ni perezoso, Maciste cogió la vara con las dos manos y le sacudió un cebollazo al toro (“C´MON, BULL!!“) tan brutal que el toro siguió para adelante. Siguió al toro unos pasos, se volvió y le propinó un varazo al caballo al grito de:

C´MON, GIRL!!

BICHARRAQUECES

Posted in Inclasificables with tags , on 16-julio-2014 by warbriel

Breves apuntes sobre el bestiario que te encuentras por estos andurriales:

¡EL CABALLO DESFONDADO!

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No soy amante de los jamelgos: me parecen unas criaturas ineptas, peligrosas y frágiles que perdieron en la carrera de la evolución (no así los rumiantes) y que deben su existencia al servilismo que le prestan a la humanidad. Incluso así, este que veis aquí es horrroroso: esa grupa hundida como si se le hubiese sentado encima el Increíble Hulk no presagia nada bueno sobre su futuro.

¡EL POLLO VEGETAL!Photo0121

La cena de navidad de mi empresa no fue especialmente memorable: cena mala, vino peor (y los he probado chuscos) y una bolera (deporte del que entiendo poco y me importa menos). Para el recuerdo queda esta perla de la carta: Pollo Korma (hecho de pollo como se ve debajo) apto para vegetarianos (esa V de al lado).

¡LA CABRA DE MADERA!Photo0147Un poco del estilo del anterior fue este bicho. El segundo día que pasas por un sitio y ves a la misma cabra de centinela en el mismo sitio y en la misma postura se te enciende la lucecita roja de lo misterioso. ¿Qué hacía una cabra de madera en ese prado? ¿Espantar depredadores (si no hay lobos en Gales, sólo queda una opción)? ¿Atraer a las ovejas? Qué sabe nadie…

¡LA COLBROAAAAAA!

Posted in Performances with tags , on 2-junio-2014 by warbriel

Felix Rodriguez de la FuenteYa cuando era crío me parecía que el nivel de los ejercicios de clase era lamentable.

No es que fuera un superdotado pero para un chaval que se ha empollado de pé a pá la Enciclopedia de la Fauna de Felix Rodríguez de la Fuente, el Diccionario Enciclopédico de la Fauna y la Colección de la Vida Íntima de los AnimalesVida Intima de los Animales que te hicieran buscar animales en una sopa de letras era de las cosas que me arrancaban un suspiro.

Hago aquí un inciso para declarar que las sopas de letras, junto a los “une con flechas” son dos de los ejercicios pedagógicos más gilipollas que ha inventado la humanidad. Mucho cagarse en la investigación armamentística pero luego te hacen unir las tiendas con las cosas que se venden y la ONU ni se cantea.

Animales en la sopa de letras, decía. En aquella ocasión (andábamos por… segundo de EGB, creo) teníamos a un profesor sustituto (el primer tío que me dio clase que recuerde) bastante salado.

Sopa de letrasNos puso una sopa de letras de 7×7 (una burrada para la época) y ya en la primera fila ponía G-A-L-L-O-O-D. Imaginaos mi suspiro de resignación. No era un genio, como digo, pero intuía que no iba a encontrar cosas como la pantera longibanda, el oso hormiguero o el falangero ardilla.

El caso es que, terminado el ejercicio, salió una chica (no daré nombres) a la pizarra para contar los animales que había encontrado. Cuál sería mi sorpresa cuando la chavala soltó un “La colbroa” cortocircuitándonos a toda la clase.

-Eso no es ningún bicho-dijo el profesor (me tranquilizó bastante porque en DSCN0142aquel momento estaba repasando mis enciclopédicos conocimientos sobre el tema buscando algo parecido a una “colbroa”).

-Ah, me lo ha parecido-soltó la chica.

Y punto pelota.

Así que ya sabéis, cuando toque poner cara de circunstancia añadir con voz gutural “la colbroaaaaa“.

Porque así os lo parece.

BIZARRADAS DE GRANJA

Posted in Dinero, Frikis, Rara Avis with tags , , on 26-mayo-2014 by warbriel

Aparte de los propios granjeros que abarcan todo el espectro desde el gentleman con carrera que habla el inglés de la reina hasta el descendiente de salteadores de caminos, las granjas suelen ser escenario de no pocas bizarradas que te pillan por sorpresa y te pueden costar una hostia como no reacciones rápido:

¡LA PLANTACIÓN DE NEUMÁTICOS!

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No, a ver, esto es una pila de vegetales cubiertos con plástico para que fermenten y se conviertan en ensilado (comida para vacas). Las ruedas se ponen para hacer peso, mantener la anaerobiosis y que no lo vuele el viento. Pero eso no cabía en el título…

¡EL…eH… Uh… AH!

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Fue en una granja enorme que me llevó trece horas de hacer con sus setecientas vacas, tres localizaciones diferentes y frío criminal. El grupo electrógeno no debería ser digno de mención y a lo mejor es que yo llevaba muchas horas en pie pero la pierna de plástico encima me llamó la atención.

¡HULK APLASTA!
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Esta otra granja habría asustado al más pintado pero por razones diferentes. Las instalaciones… en fin, a la vista está: la hierba muy verde, los animales corriendo felices…

O.G.N.I.s

Posted in Inclasificables with tags , on 13-marzo-2014 by warbriel

U “Objetos Galeses No Identicados”. O sí que están identificados pero tu mente se niega a procesarlos.

Vamos a ello:

¡EL BOTE DE GUINDILLAS DE TACÓN DE AGUJA!

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Uno de tantos recuerdos agradables de cuando vivía en Zaragoza con Warjavi eran los inmensos botes de guindillas en vinagre que se traía a casa de vez en cuando. Estos frutos de apariencia inofensiva (o sea, ves uno en la carretera y le pasas por encima haciéndole cuernos con las manos) te rizaban las pestañas de lo que llegaban a picar (y no te digo lo que alegraban las almorroides). Y yo me bebía hasta el vinagre que era como sangre de alien resacoso…

En fin: fue en Aberyswith (recóndito lugar de Gales con universidad y todo) en una feria de intercambio de objetos inútiles organizada por Calixto y Melibea (política de anonimato ON) donde obtuve esta reliquia chiflada a cambio de un poste de los Vengadores que venía con unos fascículos. Las guindillas pican, la botella mola y horroriza a partes iguales y, como conjunción de ambos factores, sacar el contenido de la botella requiere una tirada de Destreza Muy Jodida.

¡EL CIERVO DRAG-QUEEN!

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Suena a cosa rara y, a decir verdad, lo es y mucho. En la misma feria de intercambio apareció esta… cosa plumífera y con brillantitos que insultaba por igual a la vista, al gusto y al tacto. Calixto y Melibea no lograron que nadie se quedara este engendro (si lo hubiera cogido habría sido para chafarlo con el coche) y, hasta donde yo sé, sigue mancillando la tranquilidad de su salón y ni los gatos se atreven a tocarlo.

DSCN0232Lo curioso del caso es que me encontré otro ciervo parecido nada menos que en un mercado de ganado. Fui a una reunión sobre tuberculosis de esas de Funciomierdas vs Ganaderos (todos salieron perdiendo) donde lo más interesante colgaba de la pared a mi lado. Y bien que mereció una foto. ¿De dónde coño salen estas cosas? ¿Qué clase de público objetivo gasta su dinero en estas aberraciones?

Seguiremos investigando.

 

¿EXPERIMENTACIÓN ANIMAL? SÍ, GRACIAS

Posted in Instruir Deleitando, Performances, Rara Avis, Salud with tags , , , , on 10-septiembre-2012 by warbriel

“Los dos mejores inventos de la humanidad no son ni el fuego ni los antibióticos: son el asfalto para tapar el campo y la taza de wáter”
(Gonzalo Higinio Merino García-Madroño, residente en el 23 de la Calle Argualas de Toledo (España) de móvil 648774321. Agradece las llamadas perdidas de apoyo entre las cuatro y las cinco de la mañana)

Hoy vamos a ver si recuperamos un poco el norte que lo tenemos algo perdido. Dejemos esto claro: el lujo ablanda. Una vez tienes las necesidades básicas cubiertas, la mente se aburre (por aquello de que no tiene otra cosa que hacer), divaga y se preocupa por chorradas.

Es jodido pero con todos los esfuerzos, muertes y miserias que nos ha costado desarrollar una civilización, ahora la peña pretende volver a las cavernas como si fuera algo cojonudo. Y no: el pasado era una mierda.

La peña anda descabezada todo el día con cosas como las medicinas alternativas y similares bandarradas  (yo, desde que averigüe quién era René Quintón no me fío de los franceses). Que no, coño, que no. Si son alternativas es porque no funcionan. Si fueran tan eficaces estarían un poco mejor consideradas por el público en general y por la poderosa industria farmacéutica (que no suele perder de vista los negocios).

Decir “alternativo” en la mayor parte de los contextos es como cuando la gente llama “comida” a las verduras: un auto-engaño cobarde de un pusilánime con miedo a vivir de frente.

También he oído hablar mucho de “parto natural” como algo maravilloso y gente renegando de los hospitales porque “son muy fríos“. ¡Nos ha jodido! Son fríos porque son asépticos.

Seamos sinceros, el parto no es un privilegio ni un derecho del género femenino: es una putada que les tocó a las mamíferas el día que la evolución repartió cartas (a los hombres nos tocó ser más simples que un globo y andar permanentemente salidos pero que cada cual cargue con su cruz). Un parto es una cerdada dolorosa y repugnante (necesaria, vale, pero ahí acaban sus virtudes) que en la naturaleza más te vale hacerlo en una madriguera bien profunda.

Y no es una cuestión de intimidad, es porque si te trinca un depredador con las placentas colgando puedes darte por jodida. Evidentemente, esto no te va a ocurrir si te da por parir en tu cuarto pero una manada de hienas hambrientas no es lo único que puede salir mal en estas cosas: distocias, hemorragias, problemas perinatales… con todo eso más vale que lidie el personal de un frío hospital que una partera de manos callosas sobre la colcha de tu madre. Y no digamos tu marido, en pleno ataque de histeria con un churumbel a medio salir del coño de su señora, intentando conducir hasta el hospital de marras.

También suele haber mucha opinión (opinión, que no acción, que desde que existe el botón de “Me gusta” en facebook estamos tan aborregados como creemos que el poder quiere que estemos) contra el maltrato animal. Noble causa, sin duda, que se apoya en cosas razonables y moralmente aceptables. Lo malo es que los talibanes de este asunto suelen ser una panda de indocumentados excepcionalmente imbécil.

El principal capitoste del movimiento en España era (en tiempos, ahora no lo tengo claro) un filósofo. Sí, sí, un señor que había estudiado filosofía. ¿No sería más práctico alguien que tuviera cierta idea de bichos? O de fisiología. O de biología. No sé, de algo relacionado.

Existe ahora cierta tendencia en las facultades de veterinaria a que los alumnos de primero denuncien a los profesores “por malos tratos a animales” en las prácticas que se han hecho siempre. Lejos de informarse de que existe un comité ético que se encarga de aprobar los experimentos (seamos sinceros, nadie quiere torturar bichos más de la cuenta aunque sea porque sale caro económicamente) y una amplia legislación animal (aburrida y amplia pero, claro, todo lo que no sea apretar un botón…) que se encarga de estas cosas, los nenes prefieren ir de luchadores por la libertad.

¿Y cómo pretenden aprender? He aquí una posibilidad:

También se intenta respetar ampliamente las necesidades etológicas de los animales. Y esto está muy bien pero la gente (empezando por los que legislan, que se les nota a la legua lo de que no tienen ni puta idea de lo que hablan) no se para a pensar que no se puede (NO SE PUEDE) hacer normas genéricas de comportamiento. Cada maldito bicho es un mundo y lo que le gusta (o disgusta) a uno no se puede extrapolar a otro y menos a una población entera. La psicología animal es una ciencia que está en pañales (cagados, las más veces) y se le piden auténticas barbaridades.

A tomar por culo, cojones.

Concluyo aquí con este hermoso GIF animado (si no se anima, pinchad encima) que representa, por un lado, el noble conocimiento (representado por el cubo de agua pura y cristalina, dadora de vida y toda ella de moléculas), por otro, la sociedad (representada por el julay que se mete los enemas) y, en último lugar, internet y la lamentable libertad de palabra que concede a un montón de desnutridos mentales que estarían muchísimo mejor calladitos y encerrados en un establo cargados de cadenas (representada por… eh… bueno…)

 

“Los negritos se mueren de hambre
y tú estás a régimen, so cabrón”
(Lehendakaris Muertos)

SOBRE EL BIENESTAR ANIMAL

Posted in Instruir Deleitando with tags , on 24-abril-2012 by warbriel

Con la legislación que hay ahora para evitar malos tratos innecesarios a los animales de experimentación (¿no es genial salir de las cavernas, dejar atrás la ignorancia y la superstición para ahora darle la espalda a la ciencia? ¡Merecemos extinguirnos!) la cosa se pone especialmente jodida para la investigación científica. No tanto porque lo que se haga esté realmente mal sino porque la gente lo crea. Y es que a la gente le basta y le encanta intuir y suponer para montar un escándalo improductivo y obstaculizante.

Actualmente no se puede hacer ningún experimento con bichos que no haya sido aprobado previamente por un comité ético (que no tiene mucho que ver con ignorantes exaltados que tienen un gato y le dan macarrones).

¡Muerte a los gilipollas!